El brutal asesinato de un reconocido pintor durante la inauguración de la Feria de Arte Contemporáneo provoca una serie de conflictos, que incluyen varias muertes adicionales y la desaparición de una colección valiosa de obras. A medida que la investigación parece llegar a su fin, una impactante performance artística arruina todo el trabajo realizado por la policía. Este trepidante y cautivador thriller se teje con elementos como la fama y los egos, las galerías y los marchantes, las falsificaciones, el mercado negro y los oscuros entresijos del poder. En la entrevista, Natalia Guerra nos da algunas claves de su portentoso thriller negro. ¿Cómo se siente Natalia Guerra, después de haber escrito tanto para otros, al poder publicar una novela, por fin, con su nombre? Genial, es una sensación maravillosa el poder escribir con libertad lo que pasa por tu cabeza, sin ningún condicionamiento ni censura. Los autores, suelen decir que escriben sobre lo que conocen… Malo el narrador que no sepa de lo que habla. ¿Qué le aporta a la trama su trabajo en galerías de arte? ¿Y cómo guionista? ¿Necesitaba una excusa para contar todo lo que no se puede decir en voz alta? Más que una excusa es una oportunidad y siempre se puede decir todo en voz alta, lo único que hace falta es respeto en las maneras y valor para hacerlo. También se dice que los museos guardan bastantes falsificaciones… ¿Está de acuerdo con esa aseveración? No tengo ninguna duda. Además es más fácil colar un cuadro falso de un autor contemporáneo que de un clásico. Por algo será. Estaría bien preguntarse por qué hay tantas falsificaciones de Picasso y tan pocas de Vermeer. Aunque no esté bien hacerlo, a veces, hay más talento en una buena falsificación que en la mayoría del arte contemporáneo. Es lo que tiene hacer exposiciones con plátanos, fotocopias o caramelos. Mercado negro, falsificaciones, y el poder del dinero y los secretos… ¿Cuánto hay de realidad en su obra? En lo concreto y en los detalles esta novela es una obra de ficción, pero desde luego que el mundo del arte está lleno de situaciones similares o incluso peores. La realidad siempre supera a la ficción y en el mundo del arte se supera con mucho. ¿El verdadero poder está en pasar desapercibido o todos necesitamos el reconocimiento social para sentir que valemos algo? El anonimato más que un poder es una tranquilidad pero es muy humano querer ser reconocidos por los demás, aunque deberíamos no depender de las valoraciones ajenas y estar seguros de nosotros mismos solo por nuestra propia y única percepción, pero eso no es nada fácil. Todo se compra y se vende, ¿hasta la fama que encumbra a personajes sin talento? La fama por supuesto, y mucho más, casi todo se puede comprar, es muy fácil conseguir fama y relevancia con dinero, es una cuestión de presupuesto. Lo triste es que a veces muchos tontos la consiguen gratis haciendo bobadas. La trama no va solo del trasfondo que subyace en las galerías de arte, sino de investigación criminal y de perfiles psicológicos para ahondar en las relaciones personales, motivaciones, recuerdos... lo que requiere una buena investigación también. ¿Cómo se ha gestado este libro y a qué fuentes ha recurrido? El mayor detonante y la mejor fuente es la vida misma, situaciones reales vividas o conocidas y a partir de eso se construyen historias más o menos similares o con los mismos andamiajes, pero para terminar de armarlas hace falta una documentación real. Y eso, al menos para mí, es una parte muy divertida e interesante, documentarse, investigar y aprender más sobre algo. Estamos acostumbrados a escuchar tantas mentiras que, a veces, dudamos de que algo sea cierto… ¿Es acaso la mentira uno de los peores males de nuestro tiempo? Sin duda, y peor aún es que se ha dejado de penalizar la mentira. Ya no se cuestiona ni se analiza la información que nos llega. Todo se da por bueno, venga de quien venga y por donde venga. El espíritu crítico ha desaparecido, no existe el criterio propio, ni construir nuestras propias ideas y certezas, simplemente la gente se queda con lo primero que oye sin cuestionarlo. Eso es gravísimo porque hace muy fácil la manipulación y nos convierte en una sociedad muy vulnerable.
Egos, relaciones de poder, opacidad, ambición, prestigio… ¿le gusta explorar el corazón de los personajes? Me apasiona. El verdadero viaje y las mejores historias son las emociones y los sentimientos de las personas. La protagonista es una psiquiatra, con una mente analítica, pero con la empatía como recurso. ¿Cree que es fundamental analizar las motivaciones del asesino y no fijarse tan solo en los hechos? Fundamental e imprescindible. ¿Es más importante el por qué que el cómo y el dónde? Por supuesto, el porqué es la clave de casi todo pero un hecho en sí es incompleto sin la circunstancia. Todo cobra más sentido y lo entendemos mejor cuanta más información tenemos de las cosas. ¿Necesitaba escribir este libro? Sí, reconozco que sí, a veces las historias crecen en tu cabeza y, aunque intentes apartarlas, llega un momento que se hace insoportable no compartirlas. ¿Destapar la máscara social de personajes codiciosos y esnobistas con una moral dudosa? No hay nada que destapar, la maldad y la codicia, hoy en día, están a la vista de todos, vivimos en una época que la gente alardea de ellas en redes, son muy evidentes y el que no las vea es porque no quiere o no le interesa verlo. ¿Qué personaje tiene más de Natalia Guerra? ¿Cuál le ha enseñado más y qué? La psiquiatra Ana Dema, sin duda, no soy yo pero tiene mucho del deseo de lo que deseo de ser. Ha cuidado tanto los diálogos, como el contraste de las voces, la prosa directa, los capítulos cortos que cierran en alto… ¿cómo conjuga todo esto para que el lector no pueda dejar su libro? He intentado que los personajes sean reales y para eso cada uno tiene que tener su propia alma y esta ya les da su propia voz y sus propias reacciones. Si eso se consigue es más fácil que el lector sienta la historia más real y por lo tanto se involucre más. Puedes comprar el libro en:
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