Luis de Góngora compuso una gran cantidad de romances, algunos de los cuales gozan de gran popularidad; así los que empiezan por los versos "La más bella niña" (1580). "Hermana Marica" (1580), "Que se nos va la Pascua, mozas" (1583), "Amarrado al duro banco" (1583); "Las flores del romero" (1608)... Precisamente del romance "Que se nos va la Pascua, mozas", ya nos ocupamos al comentar el tratamiento del carpe diem en Góngora, en artìculo publicado en esta misma revista digital el 20 de noviembre de 2025, y al que puede accederse en el siguiente enlace:
El soneto de Luis de Góngora presenta una compleja metáfora sobre la belleza y el sufrimiento, utilizando un lenguaje cultista y recursos retóricos como el hipérbaton. La dama Clori, al quitarse una sortija, se hiere con un alfiler, simbolizando la dualidad entre la belleza y el dolor. Su poesía destaca por su perfección formal y musicalidad.
Luis de Góngora y Argote se mantiene tan presente a través de los siglos que siempre suscita las mismas discusiones acaloradas que provocó en vida. Algo muy hondo tiene que latir en el hombre y, sobre todo, en la obra, para que su vigencia sea permanente.
Luis de Góngora y Argote se mantiene tan presente a través de los siglos que siempre suscita las mismas discusiones acaloradas que provocó en vida. Algo muy hondo tiene que latir en el hombre y, sobre todo, en la obra, para que su vigencia sea permanente.
Este soneto, escrito por Góngora en 1621, es una sátira con la que critica a sus oponentes literarios, con Lope de Vega a la cabeza, llamándolos "Patos de la aguachirle castellana", porque con su estilo fácul y popular se apartan de la buena poesía; y, a la vez, defiende su propio estilo, tan difícil como elegante. Tras la reproducción de original, ofrecemos un sucinto comentario estofa por estrofa.