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damaso alonso

Nuestro poema de cada día

Comparativa entre la visión pesimista de Dámaso Alonso y el optimismo de Pedro Casas Serra sobre las cometas

14/02/2026@07:07:00
El poema "El niño y la cometa" de Dámaso Alonso refleja la conexión entre la inocencia infantil y el deseo de escapar de la realidad. A través de la imagen del niño que vuela una cometa, se expresa la frustración del poeta ante un mundo incomprensible y su anhelo por trascenderlo.

Nuestro poema de cada día

Dámaso Alonso: “La madre” y “Mujer con alcuza”. Relectura de dos poemas de "Hijos de la ira"

Hijos de la ira (publicado en 1944 y completado en 1946) se inscribe en la línea de la poesía que el propio Dámaso Alonso llamó “desarraigada”, en el ámbito de la poesía española de posguerra. El poemario refleja la angustia existencial de su autor, decepcionado ante un mundo injusto y caótico, y ante la desilusión que le produce la realidad humana. En palabras textuales de Alonso, es “un libro de protesta escrito cuando en España nadie protestaba. Es un libro de protesta y de indagación. Protesta ¿contra qué? Contra todo? Habíamos pasado por dos hechos de colectiva vesania, que habían quemado muchos años de nuestra vida, uno español y otro universal, y por las consecuencias de ambos. Yo escribí Hijos de la ira lleno de asco ante la estéril injusticia del mundo y la total desilusión de ser hombre”; y ante un Dios que está ausente y guarda silencio. Y lo escribe recurriendo a un duro lenguaje metafórico, eligiendo palabras desagradables por su significado -que va muchas más allá de lo meramente conceptual-, de gran dureza fónica; y convirtiendo el versículo -casi siempre majestuoso- en el vehículo poético para una expresión adolorida y amarga.

Nuestro poema de cada día

“Hijos de la ira (Diario íntimo)”, la obra más trascendental de la poesía de posguerra

La publicación de "Hijos de la ira" sitúa a Dámaso Alonso en el ámbito de una poesía de intención anticlasicista y antiformalista -en respuesta al neogarcilasismo de José García Nieto y de otros poetas de la llamada “Juventud Creadora”-, más humana y auténtica. Los poemas titulados “Insomnio”, “De profundis”, “La injusticia”, y “La obsesión” -sirvan como ejemplo- son una buena muestra de esta poesía que anuncia lo que más tarde se llamará “poesía social”. Para un amante de la poesía, estos poemas, reproducidos a continuación, resultan de lectura obligada: late en ellos una fuerte temperatura afectiva, compatible con un empleo riguroso del lenguaje que aprovecha los recursos fónicos de los vocablos -y el versículo- para suscitar las más diversas emociones.

Nuestro poema de cada día

Dámaso Alonso: Un legado poético y académico en la literatura española

Dámaso Alonso fue catedrático de la Universidad de Valencia y de la de Madrid, en la que desempeñó, desde la jubilación de Menéndez Pidal -de quien fue discípulo y colaborador- y hasta 1968, la cátedra de Filología Románica. Ese mismo año fue elegido Presidente de la Real Academia Española.

Literatura, filosofía contra el falso mundo nuevo

La lengua, dicen los académicos, que son contempladores del léxico, es un “maravilloso artificio” (Nueva gramática, XLI). Es labor artística porque crea “mundos nuevos”, según un poema de Huidobro, y es maravilla porque muestra a los sentidos y al entendimiento lo que por sí mismos no pueden captar, pues son constantemente embotados por las “preocupaciones de la vida” (Lucas 21: 34), como nos advierte Jesús.

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Nuestro poema de cada día

Dámaso Alonso: De la poesía pura a la poesía “desarraigada” de corte existencial

Poética, valoración global de la obra y significación de Dámaso Alonso. Entre el primer libro de Dámaso Alonso (de 1921: Poemas puros. Poemillas de la ciudad; Madrid, Editorial Galatea):

https://archive.org/details/poemaspurospoemi00alon/mode/2up

y los dos siguientes (publicados en 1944, con pocos meses de intervalo: Oscura noticia -Madrid, Editorial Hispánica- e Hijos de la ira -Madrid, Revista de Occidente-) se produce un busco cambio en su concepción de la poesía, cuyo origen hay que buscar en la terrible sacudida que la guerra española produce en sus impulsos creativos. Y así, Alonso pasa de una poesía tildada de pura -en la que el sentimiento intimista y el lirismo emocional recuerdan, en cierto modo, la poesía de Juan Ramón Jiménez y de Antonio Machado- a otra de corte existencial, que le sirve para expresar el desprecio que le inspira un mundo radicalmente injusto.

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Dámaso Alonso: Un maestro en la interpretación de los Clásicos Hispanos

Dámaso Alonso nos enseñó a interpretar no sólo a Góngora, sino a otros muchos de nuestros grandes clásicos, abriendo además el camino para su abordaje estilístico.

Nuestro poema de cada día

¿Qué papel puede desempeñar la lectura de poesía en nuestra vida diaria?

Ya nos lo dijo Dámaso Alonso en su día, con estas palabras:

Leemos un pensamiento profundo en una obra científica, y lo admiramos, pero no nos conmovemos. Nuestra intuición es puramente intelectual, no afectiva, no imaginativa. Flecha veloz, flecha que quizá atraviese distancias estelares, se mueve por un cielo desvaído, un cielo sin color, y sin más dimensión que la del volador avance. He aquí que un pensamiento semejante penetra en la esfera artística. Un poeta de genio lo ha atenazado un instante, se lo ha asimilado y lo ha expresado. La flecha silba veloz, pero ahora ilumina y puebla mundos en su avance, atraviesa un cielo que es suprarreal (porque está hecho de infinitas dimensiones) y, a la par, realísimo; y -el milagro más importante- por nuestro corazón pasan efluvios de un dulce dolor o de un gozo amargo; sí, impelido por la ternura, también nuestro prisionero corazón se siente pájaro. El pensamiento del filósofo puede abrir una sima a nuestros pies; el del poeta no nos abre los ojos al abismo, sino a la belleza del abismo y su atracción: estamos movidos, conmovidos. (cf. Poesía española. Ensayo de métodos y límites estilísticos. Madrid, editorial Gredos, 1966. BRH, Estudios y ensayos, núm. 1, p. 113).