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hijos de la ira

Nuestro poema de cada día

Dámaso Alonso: “La madre” y “Mujer con alcuza”. Relectura de dos poemas de "Hijos de la ira"

02/02/2026@07:07:00

Hijos de la ira (publicado en 1944 y completado en 1946) se inscribe en la línea de la poesía que el propio Dámaso Alonso llamó “desarraigada”, en el ámbito de la poesía española de posguerra. El poemario refleja la angustia existencial de su autor, decepcionado ante un mundo injusto y caótico, y ante la desilusión que le produce la realidad humana. En palabras textuales de Alonso, es “un libro de protesta escrito cuando en España nadie protestaba. Es un libro de protesta y de indagación. Protesta ¿contra qué? Contra todo? Habíamos pasado por dos hechos de colectiva vesania, que habían quemado muchos años de nuestra vida, uno español y otro universal, y por las consecuencias de ambos. Yo escribí Hijos de la ira lleno de asco ante la estéril injusticia del mundo y la total desilusión de ser hombre”; y ante un Dios que está ausente y guarda silencio. Y lo escribe recurriendo a un duro lenguaje metafórico, eligiendo palabras desagradables por su significado -que va muchas más allá de lo meramente conceptual-, de gran dureza fónica; y convirtiendo el versículo -casi siempre majestuoso- en el vehículo poético para una expresión adolorida y amarga.

Nuestro poema de cada día

“Hijos de la ira (Diario íntimo)”, la obra más trascendental de la poesía de posguerra

La publicación de "Hijos de la ira" sitúa a Dámaso Alonso en el ámbito de una poesía de intención anticlasicista y antiformalista -en respuesta al neogarcilasismo de José García Nieto y de otros poetas de la llamada “Juventud Creadora”-, más humana y auténtica. Los poemas titulados “Insomnio”, “De profundis”, “La injusticia”, y “La obsesión” -sirvan como ejemplo- son una buena muestra de esta poesía que anuncia lo que más tarde se llamará “poesía social”. Para un amante de la poesía, estos poemas, reproducidos a continuación, resultan de lectura obligada: late en ellos una fuerte temperatura afectiva, compatible con un empleo riguroso del lenguaje que aprovecha los recursos fónicos de los vocablos -y el versículo- para suscitar las más diversas emociones.
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