27/01/2026@16:16:00
El enclave arqueológico Mezquitas funerarias de Málaga situado en la calle Agua nº 22, conserva dos mezquitas funerarias y un mausoleo del periodo almohade, cuya construcción se produjo de forma sucesiva entre los siglos XII y XIII aunque el uso del espacio perduró en época nazarí. Estas estructuras formaban parte de la necrópolis de Yabal Faruh, uno de los cementerios de la Málaga islámica, que estuvo en uso desde el siglo X hasta la conquista de los Reyes Católicos. Durante esos casi 500 años de uso fue creciendo en extensión y densidad de enterramientos, alcanzando en su época de máxima expansión, una superficie que se desarrollaba desde las inmediaciones de la Puerta de Granada hasta calle Agua y desde la ladera de Gibralfaro hasta El Ejido.
En el debate por Groenlandia, un eurodiputado danés ha mandado a Trump a la mierda. “Señor presidente, váyase a la mierda”, ha dicho en inglés, rotundo y enfático. Para qué andarse con eufemismos y chorradas.
El pasado 12 de enero, sin otro título, en esta revista (Todo Literatura) leía un artículo en el que se rememoraba el fallecimiento de Ramón Gómez de la Serna -escritor y periodista vanguardista, adscrito al Novecentismo- al tiempo que se le recordaba como el ínclito autor de las “Greguerías”, género literario creado por él (sic.) y se insertaban 20 de éstas.
La figura de la patrona de los ajedrecistas españoles, Santa Teresa de Jesús, ha sido noticia en Alemania a través de la publicación de un artículo en una página web especializada en ajedrez y por la iniciativa de World Chess sobre su patronazgo internacional.
Antes me cabreaba por las decisiones de la Academia Sueca para el Nobel. Me parecían caprichosas y absurdas. Tantos grandes escritores, como Murakami, Maalouf (este estúpido Word no sabe quién es Amin Maalouf y me lo subraya como si fuera un error, con una Olivetti no pasaba), etc esperando el Nobel toda su vida. Y tantos grandiosos que murieron sin el Nóbel. Mientras escritores mediocres lo tuvieron, no citemos nombres.
"Madrid-Puerta de Atocha-Almudena Grandes", anuncia su próximo tren con destino a "Estacion de Ávila-Teresa de Ávila". Suena encantador a mis oídos con las piernas estiradas, mochila en el suelo y ojos apretados sobre los pómulos. Corro desesperado al andén vacío, silente, era un sueño, uno de esos que repito insaciablemente en mi encéfalo. No confundamos a Bucéfalo, caballo de Alejandro Magno. Pero los sueños, sueños son y Calderón de la Barca no va en ese tren. Deseo en este siglo de oro que me escuchen los poetas de la vida y al despertar dentro de ésa bola de hierro sea el maquinista quien me diga: "Señor, ha llegado a "Estación de Ávila-Teresa de Ávila". ¿Desea bajar al andén?
«El amor ya no está de moda; lo han matado los poetas. Han escrito tanto sobre él que nadie los cree, y no me extraña. El verdadero amor sufre, y sufre en silencio.»
Hace 125 años moría Oscar Wilde en París, pobre, enfermo y repudiado por quienes antes, en pleno apogeo de su éxito, lo habían celebrado. Murió como viven muchos de sus personajes, pagando un precio demasiado caro por haber dicho la verdad en voz alta. Pero, sin embargo, pocas figuras literarias resultan hoy tan actuales como él a pesar de que en las librerías apenas se pregunte por La importancia de llamarse Ernesto o El retrato de Dorian Grey; quizá porque Wilde entendió antes que nadie que el amor, la belleza y la verdad que transpiran sus textos no suelen sobrevivir bien en sociedades líquidas, superficiales y obsesionadas con la apariencia.
"El español que viajó a la Luna un siglo antes que la ciencia"
Si hiciéramos una encuesta sobre quién fue el primero en imaginar un viaje a la Luna o una sociedad utópica en las estrellas, los nombres de H.G. Wells, Julio Verne o incluso el astrónomo Johannes Kepler saldrían a relucir de inmediato.
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Publicamos una nueva columna poética de Gustavo Gac-Artigas.
Gustavo Gac-Artigas (1944). Poeta laureado, novelista, dramaturgo y hombre de teatro chileno. Miembro de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), del PEN Chile y del PEN América. Es miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y académico de la Academia Tomitana y de la Academia Universalis Poetarum.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Esta actualidad estresante me sobrepasa. Me largo a dar una vuelta por los cerros de Úbeda. Es una estrategia eficaz para soportar el día a día, que cada vez está más jodido.
En su poemario “Si lo hubiera sabido…” (Valparaíso Ediciones) Gustavo Gac-Artigas exploraba los siete mantos del terror: capas sucesivas de miedo, poder y sometimiento que han cubierto al individuo y a la sociedad. En este nuevo texto, “El manto del silencio”, el autor parece añadir un octavo manto, quizá el más inquietante de todos: aquel que no se impone por la fuerza, sino que se teje con nuestras voces selectivas y nuestros silencios cómplices. Más que una ruptura, este texto prolonga y radicaliza esa reflexión, desplazando el foco desde el terror visible hacia la responsabilidad íntima y colectiva de callar selectivamente.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Lo han conseguido. El planeta es un sindiós. Los poderes fácticos se han pasado la democracia por los mismísimos y han convertido la política en un antro de perdición, por no decir en una casa de putas. Tendré que cambiar de aficiones. Qué pena, tío. Con lo que yo disfrutaba comentando los pifostios de los chupópteros y mangantes que dirigen el mundo.
Publicamos el poema-columna "In memorian" del escritor y dramaturgo chileno, afincado en los Estados Unidos de América Gustavo Gac-Artigas.
Los hechos nos desbordan. La confusión aflora y uno no sabe muy bien por dónde petará todo esto. Intentamos comprender lo incomprensible, de explicarnos esos hechos desde la razón y del derecho, pero nada encaja como debería hacerlo en el mundo que nos hemos dado tras la II Guerra mundial.
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