Coincidiendo con el lanzamiento de su flamante disco 20 años en directo, registrado en las imponentes dimensiones del Teatro Monumental, Momo decidió desnudarse musicalmente en el polo opuesto: la intimidad de las distancias cortas. El contraste no pudo ser más acertado. Allí donde otros artistas se diluyen, él y su banda se agigantaron, rompiendo la barrera física con el público desde el primer acorde.
El repertorio funcionó como una radiografía perfecta de sus tres discos de estudio. Escuchar este recorrido de canciones propias en un ambiente tan cercano nos sacó de dudas sobre la vigencia y solidez de su obra más personal, muchas veces eclipsada por su faceta de homenajeador. Momo posee la rara habilidad de abrir las puertas a lo eterno sin olvidar la cotidianidad de los sentimientos; sus letras muerden y reconfortan a partes iguales.
Musicalmente, el directo fue un huracán perfectamente contenido por una banda impecable que suena de memoria:
Sergio Rivas a la guitarra, levantando los bordes de la pasión con solos afilados y precisos. Diego Miranda al bajo y Oskar del Ramo a la batería, construyendo una base rítmica demoledora, capaz de arrancar la tristeza de cuajo a golpe de puro rock. Manolo Gil en los teclados, aportando las texturas perfectas para encender cada atmósfera y dar cobijo a la voz.
Sobre ellos, la voz solista de Momo Cortés ejerció de faro absoluto. Su interpretación, cargada de una honestidad brutal, ofreció un consuelo real para las heridas cotidianas e iluminó los misterios de esa íntima agonía que a veces es la vida. En los momentos más intensos, la sala se abandonó por completo al rock, deteniendo la noche en medio de tormentas internas que encontraban su catarsis sobre el escenario.
Hubo espacio para las sorpresas reservadas para la ocasión, guiños cómplices a un público entregado que sabía que estaba asistiendo a un concierto histórico por su formato. Al encenderse las luces, el sentimiento generalizado era de una liberación absoluta: un rotundo adiós a la soledad y un adiós a las angustias cotidianas. Momo Cortés demostró en Tarambana que veinte años no son nada cuando se tiene la honestidad por bandera y el rock en las venas.
Ficha artística
Voz solista: Momo Cortés
Guitarra: Sergio Rivas
Bajo: Diego Miranda
Batería: Oskar del Ramo
Teclados: Manolo Gil