08/11/2020@22:00:00
Se veía venir y al final llegó. Para un escritor ubetense no tener escrita una novela sobre el aceite sería un desdoro. Quizá, por eso, a Jesús Maeso de la Torre no le haya quedado más remedio que escribir “Oleum. El aceite de los dioses”, donde novela una historia apasionante sobre el aceite, el óleum romano y, por supuesto, judío. Puesto que los grandes conocimientos del aceite nos llegaron a nuestra tierra desde Oriente, el autor ha sabido bucear en los orígenes de ese aceite para ofrecernos una historia con tintes épicos.
Autor de “Oleum”
Señala Jesús Maeso de la Torre en la entrevista que “Oleum” es su decimoséptima novela histórica. Leyendo todas sus obras hemos podido dar casi la vuelta al mundo. Desde el Lejano Oriente, con su novelas asiáticas, hasta todo el mundo romano que se incardina en nuestro Mare Nostrum, pasando por las Américas. Ahora, con su nueva novela vuelve a sus orígenes tartésicos y turdenatos de la mano del aceite que tan bien conoce.
Ed. HarperCollins Ibérica. 2024
La obra comienza con un texto sumamente esclarecedor sobre la trama del libro y el personaje central del mismo. La carta sobre el librero de Gades nos la refiere Plinio “el Joven” o Gayo Pinio Cecilio Segundo (61 d.C.-ca. 112 d.C.), que voy a reproducir por su interés primigenio, y que otorga la carta de naturaleza al libro: “Plinio saluda a su estimado Mecelio Sabino Nepote: ¿Nunca has leído la sorprendente anécdota acaecida en tiempos de Augusto, que se comentó en Roma con asombro? Sucedió que un provinciano de Gades, impresionado por la reputación y gloria de Tito Livio, vino desde los apartados confines de la tierra para conocerlo. Ejemplo singular en los anales de la ciudad, que un lector y perseguidor de celebridades literarias ansiara vivamente conocer a su ídolo. Ignoro su nombre y si llegó a relacionarse con él, pero no cabe duda de que hemos de elogiar su insólita iniciativa y aguardar a que otros amantes de los libros lo imiten y deseen tratar con los escritores a los que admiran. Creo que supone gran necedad no valorar en su medida el afán del gaditano por comunicarse con quien tanto le fascinaba, pues nada es más grato y estimable en la condición humana que apreciar el arte y la escritura y valorar a sus creadores. Para leer continuamente hay oportunidad, pero para escuchar al escritor y conocerlo, no siempre, caro amigo. CARTAS, LIBRO II, 3-8”.
La semana pasada se dieron a conocer los Gourmand World Cookbook Awards 2014, los premios más prestigiosos del mundo en el ámbito de gastronomía.
La obra OLEUM. La cultura del Aceite de Oliva, de Carlos Falcó (Marqués de Griñón), publicada por la editorial Grijalbo Ilustrados, ha sido la ganadora del Premio Especial del Jurado Internacional Gourmand Awards 2014, por su labor de promoción de este producto típico en la dieta mediterránea.
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El cambio de editorial parece que le ha sentado bien al escritor ubetense Jesús Maeso de la Torre, después de mucho pensarlo, y tener diferentes posibilidades, ha decidio seguir los pasos de su amigo José Calvo Poyato. El resultado ha sido "Oleum" y no ha podido ser mejor el resultado.
Autor de “Teodora. La crisálida de Bizancio”
Cita Jesús Maeso de la Torre (Úbeda, 1949) a Elena Poniatowska para explicarse: “las mujeres ―dijo la escritora mexicana― son las grandes olvidadas de la historia y la mejor forma de rescatarlas de la fugacidad y del olvido, es escribir sobre ellas”. Ese pensamiento le ha llevado a escribir “Teodora” (HarperCollins Ibérica), donde novela la historia de esta mujer extraordinaria y cómo llegó del burdel al trono imperial de Constantinopla.
Por Soledad Quintanal
Hay que ser muy valiente para escribir este libro, así presenta el crítico gastronómico José Carlos Capel este trabajo, "OLEUM, la cultura del aceite de Oliva" de Carlos Falcó una obra que hace un repaso por la cultura mediterránea y por la historia del aceite. La Editorial Grijalbo nos trae un libro con verdades como puños y nos ayuda a desterrar confusiones, como lo es catalogar la bondad de un aceite con el parámetro del 0,4% de acidez; eso es un gigantesco error: la acidez no tiene que ver con el sabor.
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