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J. M. Guelbenzu
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J. M. Guelbenzu (Foto: Javier Oliaga)

J. M. Guelbenzu regresa con el octavo libro sobre la juez Mariana de Marco, "El asesino desconsolado"

“En la novela policiaca hay que crear una buena trama, en la novela negra sólo un enfermo”

Se ha presentado en rueda de prensa el octavo título de la saga de la juez Mariana de Marco, “El asesino desconsolado” de J. M. Guelbenzu. Además, Ediciones Destino recupera en digital todos los volúmenes de esta protagonista que nació por casualidad. “Me quedé atascado con una novela literaria y me puse a escribir una novela policiaca, la primera de la juez”, reconoce el autor.

  • J. M. Guelbenzu

    J. M. Guelbenzu

Uno de los méritos de Guelbenzu es el de haber creado un personaje en constante evolución personal. A la juez Mariana de Marco, le apasiona la novela de intriga del XIX y el jazz, lectora de Wilkie Collins y admiradora de Thelonisu Monk. En el caso que nos ocupa, cumpliría cuarenta y seis años, se mantiene en buena forma gracias al ejercicio, especialmente a la práctica del running y la natación. Su aspecto —alta, fuerte, grande pero muy bien formada, más atractiva que guapa— resulta incluso intimidante, pero sólo hasta que el trato personal y su condición de persona recta y activa rompen el recelo o el embeleso de sus colaboradores. Los hombres la aprecian. Es sociable, tiene sentido del humor, suele caer simpática, sobre todo fuera del Juzgado, y posee unos grandes ojos castaños que utiliza sin vergüenza.

La Mariana habitual, siempre está dispuesta a la broma y a los comentarios maliciosos, decidida y alegre fuera del Juzgado, seria y profesional dentro y, a pesar del agobio de trabajo, vocacional. Esa vocación es la que consigue el respeto que se le tiene, por encima de envidias, zancadillas, apetencias rijosas de magistrados que ya se han despedido de la virilidad, reticencias de la policía y expresiones de escándalo por su vida desenfadada. Si supieran que, además, por las noches le da al whisky con soda…

En "El asesino desconsolado" Guelbenzu muestra una amistad sin fisuras entre Mariana y Julia, quien además tendrá una implicación directa en la investigación, al aparecer el cadáver en la puerta de su casa. A través de la voz de Julia el lector podrá acceder a las emociones de la juez.

Mariana de Marco es juez en una ciudad del norte de España llamada G, todos los lectores se imaginan y lo hacen bien, a qué ciudad se refiere el autor. “Mariana de Marco es una persona que no quiere compromisos, aunque ahora parece que está cambiando algo”, dice J. M. Guelbenzu. Así es como firma sus novelas policiacas, para las novelas más literarias utiliza su nombre completo José María Guelbenzu.

La idea del escritor madrileño es llegar a las diez novelas sobre su protagonista, “ya estoy escribiendo la novena, aunque puede que me pare en esta”, nos anticipa. Para el autor que no le termina de gustar la novela negra, “los detectives europeos son los más atormentados de la Tierra. Son unos cenizos espantosos, por eso no me gustan las novelas negras que se están escribiendo. A mí me gustan las novelas policiacas. El mejor de todos, sin duda, es Simeon”. Sin embargo, cree que los protagonistas de los escritores del sur de Europa son más humanos que los nórdicos.

En su opinión, “Mariana de Marco es una persona razonablemente temeraria. No tiene miedo a nada y siente atracción por el abismo”, describe a su heroína que suele utilizar la intuición para resolver sus juicios. “La lógica deductiva se está acabando en este tipo de novelas y a mí me parece que tiene un mayor valor literario”, opina este escritor que suele alternar sus novelas policiacas con otras más literarias, aunque en esta ocasión va a escribir dos policiacas seguidas.

En la rueda de prensa se despacha a gusto contra la novela negra. “Sólo requiere un psicópata. No tienen que resolver nada. No hay que crear un personaje sino a un enfermo. Sin embargo, en la novela policiaca hay que crear una buena trama y eso es más complicado de escribir”, expone con fluidez. También, cree que la literatura en España no ha avanzado mucho en los últimos años. “Seguimos adictos al realismo. No tenemos mucho sentido del riesgo”, finaliza el autor de “El asesino desconsolado”.

J. M. Guelbenzu (Madrid, 1944) estudió en Icade y en la Facultad de Derecho de la Complutense. Entre 1964 y 1969 trabajó en la recién fundada Cuadernos para el Diálogo y en la actualidad colabora regularmente en el diario El País como crítico literario. En 1967 quedó finalista del Premio Biblioteca Breve con El mercurio, su primera novela. Fue director de Taurus y Alfaguara.

Bajo la firma J. M. Guelbenzu es autor de siete novelas policíacas —No acosen al asesino (2001), La muerte viene de lejos (2004), El cadáver arrepentido (2007), Un asesinato piadoso (2008), El hermano pequeño (Premio Torrente Ballester 2010), Muerte en primera clase (Destino, 2012) y Nunca ayudes a una extraña (Destino, 2014)— que tienen como protagonista a la juez Mariana de Marco.

Entre los libros que ha publicado hasta la fecha están La noche en casa (1977), El río de la luna (1981), que recibió el Premio de la Crítica, El esperado (1984), La mirada (1987), La Tierra Prometida (1991), ganadora del Premio Plaza & Janés, El sentimiento (1995), Un peso en el mundo (1999), Esa pared de hielo (2005) y El amor verdadero (2010).

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