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Los jóvenes socialistas madrileños contra la Guerra de Libia (1911)

El PSOE publicó en el número 1337 (24 de noviembre) de El Socialista la declaración de la Segunda Internacional contra la guerra de Libia, que emitió el Comité ejecutivo de la Oficina Socialista Internacional en Zurich

El siglo XX trajo cambios importantes en la política imperialista italiana. La tensión con Francia en el Mediterráneo terminó cuando Italia consiguió el apoyo de su poderosa vecina para hacerse con Trípoli y la Cirenaica. Los italianos ofrecerían, a cambio, un acercamiento a Francia y el reconocimiento de sus intereses en el norte de África, especialmente en Marruecos.

Ambas potencias firmaron un acuerdo secreto en 1902, que establecía la mutua neutralidad en caso de agresión. Tenemos que tener en cuenta que Italia pertenecía a la Triple Alianza, uno de cuyos objetivos era seguir manteniendo a Francia aislada, según lo diseñado en su día por Bismarck. Francia conseguía abrir brecha en su aislamiento a cambio de ser generosa con Italia en Libia. Así pues, en 1911 los italianos decidieron actuar. En el mes de septiembre se publicó un “estado de quejas” contra Turquía, dueña del territorio y se declaró la guerra, a pesar de que el sultán estaba dipuesto a negociar. En noviembre se proclamó la soberanía italiana sobre la Tripolitana y la Cirenaica. Pero Italia se animó a seguir expandiéndose a costa del enfermo y decadente Imperio turco. Ocupó la isla de Rodas y el Dodecaneso en 1912. Al final, en el otoño se firmaron una convención y un tratado entre ambos estados por el que Turquía reconocía todas las anexiones italianas.

El PSOE publicó en el número 1337 (24 de noviembre) de El Socialista la declaración de la Segunda Internacional contra la guerra de Libia, que emitió el Comité ejecutivo de la Oficina Socialista Internacional en Zurich. En la noche entre el 26 y 27 de septiembre el gobierno italiano había enviado un ultimátum al turco, y cuarenta y ocho horas después se había producido la declaración de guerra. La Internacional protestaba en nombre de todos los trabajadores contra la que se consideraba una empresa colonial “loca” y desastrosa para ambas partes porque podía provocar una guerra general, ya que, no nos olvidemos el mundo se encontraba en plena paz armada con tensiones permanentes, pero, además de abrir “un abismo entre Europa y el nuevo mundo islámico”, además de servir de pretexto a las grandes potencias para hacer más pesada la carga de los armamentos. La Internacional animaba, en virtud de los acuerdos tomados en los Congresos de Stuttgart y Copenhague, así como por la resolución de Zurich de 25 de septiembre de 1911, a organizar actos en las ciudades europeas contra el golpe de fuerza de Trípoli y contra la guerra en general. Los socialistas afirmaban que esta acción en Trípoli era una más de las que se estaban produciendo en aquel momento, aludiendo a cómo Inglaterra se había apoderado de Egipto, Francia y España se repartían Marruecos, Alemania había protagonizado el episodio de Agadir, y el Imperio de Austria-Hungría se había apoderado de Bosnia y Herzegovina. Así pues, no sólo era la política italiana el problema sino la de todas las potencias, algo que el socialismo internacional debía denunciar. Recordemos, además, que en 1911 se reanudó el interés del gobierno español de Canalejas por Marruecos y comenzaron las negociaciones con Francia para establecer sendos protectorados. El PSOE continuó con la denuncia de la situación en Marruecos, como lo pone de manifiesto el espacio creciente que esta cuestión ocupaba en El Socialista.

En la denuncia de esta guerra, además, y como hemos apuntado más arriba al aludir al posible resentimiento musulmán, se aludía a las consecuencias que podía acarrear en Turquía y el resto del mundo musulmán, justo cuando se estaba intentando introducir en esa parte del mundo las libertades conquistadas en Occidente, proporcionando a los sectores más reaccionarios argumentos contra la penetración de la “civilización europea”.

En el número 1335 de El Socialista se incluyó una denuncia de lo que estaba ocurriendo en la toma de Trípoli, titulado “La barbarie civilizadora”, citando además al corresponsal de The Times que, al parecer, había calificado como “ciega carnicería” lo que había ocurrido en los arrabales árabes de Trípoli. También incluía citas de periódicos italianos para denunciar lo que estaba ocurriendo. Los socialistas españoles incluían la carta que Ahmed Riza, presidente de la Cámara turca de diputados había dirigido a la Internacional Socialista donde, además de acusar a Italia, denunciaba la complicidad del resto de potencias al intentar obligar a los turcos otomanos a aceptar la invasión libia para luego intentar llegar a un acuerdo. En la carta aludía a los Jóvenes Turcos y sus intentos de acercar posiciones con Europa, de tender puentes entre Occidente y el mundo islámico, pero que fracasarían por lo que estaba ocurriendo.

En el número 1340 de El Socialista se publicó un artículo en el que se recogía parte de la crónica de un corresponsal austriaco en la guerra en Trípoli. El artículo se refería no a los combates sino a las consecuencias del mismo en la capital libia, llena de refugiados que había acudido a la misma, elevándose de forma brutal la mortalidad por cólera, pero sobre todo por hambre. Las autoridades italianas habían establecido un dispensario para atender a unos cien enfermos, pero era insuficiente. Tampoco lo era la distribución de pan. El corresponsal centroeuropeo relataba escenas que había contemplado en las calles de Trípoli, dibujando un panorama espeluznante, con carros que recogían a los muertos. Aunque el periódico socialista achacaba a los italianos esta situación por la guerra, el corresponsal terminaba aludiendo a que los italianos habían “cumplido con celo su misión”.

Los jóvenes socialistas madrileños, siguiendo el empeño antimilitarista que animó a las Juventudes Socialistas europeas y españolas, y haciéndose eco de la recomendación de la Internacional organizaron un acto contra la guerra de Libia en Madrid.

Los jóvenes socialistas convocaron un mitin en el Círculo Socialista del Norte, que estaba domiciliado en la calle Fuencarral, 143 para el día 25 de diciembre de 1911 a las cuatro y media de la tarde para protestar “contra las atrocidades que el Gobierno italiano” había cometido o estaba cometiendo en Trípoli. En El Socialista (número 1341) se anunció el mitin, haciendo un llamamiento a cuantas personas se sintieran indignadas ante los atropellos de los italianos. El acto fue presidido por Egocheaga, e intervinieron Arroyo, Lamoneda, Mancebo y Tío, para censurar la guerra en general, y la invasión italiana de Trípoli en particular. De todos ellos, destacó en el socialismo Juan Lamoneda Fernández, de una familia donde los varones fueron incansables socialistas. Juan, secretario de Ayuntamiento y periodista, ingresaría en la UGT en 1908, en las Juventudes en 1909 y en la Agrupación Socialista Madrileña en 1913. Entre sus muchas contribuciones al socialismo español debemos destacar que fue redactor de El Socialista.

Además, los oradores coincidieron, según la crónica publicada en El Socialista en el número 1342, en abogar por que los pueblos se redimiesen y dejasen de ser víctimas de la ambición del capitalismo.

Al final se leyeron unas conclusiones que iban dirigidas al embajador italiano en Madrid en el que se le comunicaba que los ciudadanos reunidos en aquel mitin protestaban contra el gobierno de Italia por “los procedimientos inhumanos empleados por las fuerzas italianas en la invasión que en Tripolitania están realizando”.

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