www.todoliteratura.es

Entrevista a José Antonio de la Iglesia, autor de "Y mañana saldrá el sol"

"Mi padre lloraba cada vez que en una película aparecían soldados muertos en los campos de batalla"

jueves 23 de octubre de 2014, 13:23h

Hace apenas un par de meses que la novela, Y mañana saldrá el sol, escrita por José Antonio de la Iglesia y que ha editado De Librum Tremens, está a disposición del público y ya va por la 2ª edición. Debemos adentrarnos en la fidelidad del relato de los hechos y el
exquisito prólogo que su autor, hijo del protagonista de la historia, nos ofrece.

Y mañana saldrá el sol, es la historia de un joven español de 24 años que decide una mañana alistarse de voluntario en la División Azul. Su hijo, que nos confiesa que apenas oía a su padre hablar de aquello, ha querido recoger cómo fue esa aventura, en la que la vida y la
muerte, el matar y el morir, fueron el pan cotidiano del sargento de infantería José Antonio de la Iglesia, porque él sí volvió.


¿Cómo catalogaría usted Y mañana saldrá el Sol?

Creo que la mejor forma es la frase de inicio de la introducción "Una historia de soldados, narrada por un soldado, en tiempo propio de soldados". Y por supuesto una historia real.

En ese caso, ¿qué protagonismo debe de dársele a usted como autor?

Bien, es cierto que la base de la historia fue escrita entre 1941 y 1943, pero le aseguro que dar forma a esas 70 páginas de diario de guerra y unir sus entradas fechadas y escritas de forma casi esquemática a cientos o miles de otros  datos proporcionados por hermanos, primos, camaradas divisionarios y compañeros militares posteriores a la etapa de Rusia, no ha sido nada fácil.

¿Cuál considera usted que ha sido el mayor problema a la hora de llevar toda esa información al libro?

Creo que lo más difícil fue estructurar la historia. Varias veces comencé y siempre lo desechaba por falta de fuerza, no encontraba la forma hasta que intenté ponerme en el lugar de mi padre, pensar como él debió de pensar en cada momento. Así fue como estructuré la historia narrándola en primera persona. Mi padre era quien debía de recordar a modo de memorando toda su etapa militar.

He podido constatar que en el libro aparecen un gran número de nombres propios, sobre todo de soldados.

Ninguno de ellos es inventado, la inmensa mayoría de ellos consta en el diario de mi padre. Solamente hay un apellido cambiado y por interés de mi padre, motivos personales. En la introducción se indica cual.

Veo que es usted militar. ¿En qué proporción ha influido su profesión en la realización de este libro?

En ninguna. El culto a la División Azul me viene desde muy joven, aunque nunca lo había exteriorizado hasta 1972 en que, ya siendo militar, comencé a leer sobre el tema por mi cuenta más allá de lo que me había contado mi padre. 

¿Su padre influyó en usted en ese sentido?

Mi padre casi nunca hablaba de la División Azul. Cierto es que era miembro de varias Hermandades de la División Azul y de Excombatientes, pero nunca influyó en sus hijos en uno u otro sentido a favor o en contra de la División ni de política de ningún tipo. Sus dos hijas, poco o nada supieron de esa etapa de su vida y su hijo, yo,  supe más por los amigos y hermanos de mi padre que por él mismo. Le diré que guardaba celosamente sus condecoraciones y apenas nos las mostraba.

¿Qué recuerda de su padre en cuanto a rememorar vivencias de Rusia?

Mis recuerdos son ya de joven con catorce o quince años de ver a mi padre con lágrimas en los ojos cada vez que en una película aparecían escenas de soldados muertos en los campos de batalla, independientemente del color de su bandera y de su nacionalidad. Era superior a sus fuerzas el contemplar soldados malheridos o muertos. También recuerdo una quemadura de hielo en una pierna que le duró ulcerada durante cincuenta años hasta que rindió su alma a Dios.

¿En qué proporción de ficción y realidad podría usted cifrar Y mañana saldrá el Sol?

Digamos que un 99,5% es realidad o, al menos,  todo lo real que mi padre narró en su diario de guerra y que hermanos de mi padre y un gran número de divisionarios me contaron sobre él y sobre su unidad. Una parte del encuentro en Berlín con su amiga alemana es de mi propia cosecha para dar algo de fuerza a ese capítulo que mi padre dejó entre alfileres.

¿Considera usted que es oportuno escribir un libro sobre la División Azul en los tiempos que corren?

Considero que escribir o hablar de cualquiera de los capítulos de la Historia de España, de sus hombres, sus pueblos, sus soldados, sus  aciertos o sus equivocaciones, es algo obligado para quien desee mostrar el inmenso abanico de posibilidades de enseñanza que ofrece en todos los sentidos. Muchas historias escritas están basadas en dimes y diretes, en agonías del alma o furia del espíritu. Ésta está escrita en gran parte por un soldado doliente de sus camaradas muertos a sus pies y del poco reconocimiento que tuvo a su vuelta por parte de quienes le movieron a ir de forma voluntaria, porque eso sí que está claro, voluntario fue.

Aún así hay muchos que consideran la División Azul como una unidad de nazis.

Esa es una visión interesada. La División Azul fue, digan lo que quieran decir, una unidad de voluntarios españoles, bajo bandera española, con el código de justicia militar español, con todos sus mandos españoles y cuya misión principal fue el devolver la visita que realizaron a España los bolcheviques, al igual que hicieron otras unidades de Francia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda, Estonia, Lituania, Georgia, Croacia,  y otra decena de naciones o etnias entre las que hubo rusos blancos, cosacos, calmucos, azerbayanos, turkestaníes, y otros; sin tener en cuenta a las naciones aliadas  de Alemania como Italia, Rumanía, Servia, Bosnia y Bulgaria entre otras. Todas ellas se unieron a los alemanes para combatir al comunismo de Stalin en la misma Rusia. ¿Hicieron bien? ¿Hicieron mal? Creo que cada época hay que juzgarla con los cánones propios de esa época. Y además considero que bastante luchó el pueblo ruso antes, durante y tras la guerra para deshacerse de Stalin y que, más tarde, con la Perestroika, el mundo respiró más tranquilo.

¿Considera usted como una gran gesta los desastres que sufrió la División Azul?

Hace falta negar lo evidente para no darse cuenta de que solamente en España se intenta minusvalorar la importancia de las acciones de la División Azul: que si fueron para apoyar al genocida Hitler, que si los alemanes los tuvieron como carne de cañón, que solamente cosecharon derrota tras derrota, que si salían corriendo de todas las posiciones, etc. No tengo por qué rebatir esas sandeces, hablamos de la unidad hoy considerada internacionalmente como la más condecorada de la II Guerra Mundial y eso no se consigue a base de correr por los páramos helados.

¿Cuál fue su intención al empezar a escribir Y mañana saldrá el Sol?

La primera intención siempre fue el dar a conocer la historia militar de mi padre a mis hijos y nietos. Sus vivencias, alegrías, angustias, y sufrimientos. No fue hasta que ya estaba la obra muy avanzada cuando el historiador y escritor Carlos Caballero Jurado me indicó la conveniencia de transformar todo aquello en un libro. Su trabajo costó y el resultado ahí está.

José Antonio de la Iglesia, le agradecemos este ilustrativo ejercicio de verdadera memoria histórica que nos ha regalado y le deseamos muchos lectores para este 2014, como ya los ha tenido en tan breve tiempo desde que De Librum Tremens publicara su novela a finales de octubre de 2013.

 

Entrevistas

Puede comprar el libro en:


                       IberLibro.com - 140 millones de libros nuevos, antiguos, agotados y de ocasión                                               

                                             

                       120 x 120

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios