www.todoliteratura.es

"El señor de Savarín", de Ignacio Vázquez Moliní/Pepa Gordillo

Edición de Pedro Tabernero, Colección Relatos del Desertor, Sevilla, 2023
sábado 16 de marzo de 2024, 17:16h
El señor de Savarín
El señor de Savarín
No debería sorprender que diplomarse en Ingeniería Ambiental, licenciarse en Ciencias Químicas, dirigir durante más de una década el Departamento de Medio Ambiente y Energías Renovables de Endesa, tal es el caso del editor Pedro Tabernero, tenga como consecuencia una profunda, admirable y prodigiosa labor editorial, fundamentado en el libro ilustrado, un libro único a gran formato en la mayoría de la cincuentena de colecciones que conforma el grupo editorial Pandora.
Los pilares de tal labor se sostienen con una absoluta pasión y amor por el libro, la convicción y la certeza de la independencia y el componente detonador que es la coherencia, es decir, el cívico trabajo del entusiasmo metódico y congruente. Por ello, las colecciones abarcan un abanico de proyectos que van desde la serie de Álbumes Gráficos sobre el Descubrimiento de América hasta la magistral colección de Poetas y Ciudades, la colección Osimbo que subraya la conexión entre las distintas artes [Songs by drawings, homenaje a Leonard Cohen], historias y libros de imágenes sobre Andalucía, en esa línea nos encontramos publicaciones sobre la cultura del Olivo, [recuerdo el número 13 Osuna y sus olivos con prólogo de Carlos Castillo del Pino e ilustraciones de Juan Gómez Macías] y, lógicamente el volumen que nos ocupa que pertenece a la serie de relatos del Desertor del Presidio. Un colección que en palabras de la propia editoral nos traza las guías de lectura de tales relatos: “Desde el amanecer de los tiempos, el ser humano ha experimentado un miedo irracional a lo desconocido, a la muerte y al más allá. De ahí que sintiera la necesidad de explicar todas esas sensaciones a través de unas historias que se fueron primero propagando como relatos orales y que posteriormente se materializaron en el tejido literario del que están hechos todos los sueños. Fruto de esos miedos, nació con el romanticismo una pasión por contar el horror en primera persona.”El señor de Savarín es un libro que combina el óleo que determina el cuño clásico y vanguardista de la artista multidisciplinar Pepa Gordillo y, la literatura erudita, radiante, dinámica que también aúna tradición y modernidad del escritor Ignacio Vázquez Moliní, que además de Doctor en Filología Hispánica, es abogado, funcionario de la Agencia Europe “Centre for drugs and drugs addiction”. El resultado es la perfecta exaltación de la ilustración y grafismo internacionales y la escritura cosmopolita. Curiosamente, o por ser exacto, debería decir, en buena lógica, al término de la lectura y el visionado de imágenes, se tiene la absoluta certeza que tanto escritor como pintora miran el porvenir con entusiasmo y confianza, probablemente porque individualmente coinciden en una época fructífera donde la conciencia asoma e indica que poseen esa cualidad precisa e inteporal de lo que va a permanecer por encima de modas o tendencias, con sincera humildad y avidez de conocimientos.

El escritor Ignacio Vázquez Moliní, no solo es internacional por convicción sino por preocupaciones y placeres librescos, pictóricos, gastrónomocos, históricos, lingüísticos. A juicio de Luis Landero “a veces uno no sabe si lo que está contando es real o fingido, pero es igual, porque en cualquier caso es siempre encantador”. No le falta razón, porque en las primeras líneas el escritor nos dice “Después de tanto tiempo, no sé ya si esta historia es cierta, -proseguí diciendo-, o si se trata de una superchería más, de un engaño de la memoria”, quizá por ello, se requiere la metaliteratura como recurso narrativo, de tal suerte, que con elegancia y naturalidad, discurre el tercer volumen de la serie À la recherche du temps perdu, es decir, Le côté de Guermantes, donde la vida social de las altas clases es la argumentación básica, que en cierta medida se prolonga en nuestra relato con la metamorfosis del personaje que entre recuerdos, mitos, sueños y narraciones, admite con toda honestidad que su relato jugará, al menos, mezclará episodios del pasado con acontecimientos “que sucederán en un futuro incierto”. El lector visualizará una sala de noble madera, humos azules y aromáticas fragancias para proyectar al tiempo una estampa casi picaresca, donde el narrador será ofrecido al señor de Savarín por el párroco del pueblo como paje o criado, teniendo claro en todo caso que será su nuevo amo. Se plantearán interrogantes trascendentales, como la etimología de “picnic” o “pique-nique”, otro personaje suyo de igual modo entrará en escena, Rui Vaz de Cunha, y, en una suerte de homenaje a escritores como Vázquez Montalbán nos remite al deleite gastronómico y al cine con la película “Sostiene Pereira” aunque sospecho que es la novela de Antonio Tabucchi, la que nos causa asombro, como el aviso de viajes diversos alemana, Portugal, Francia, Japón, etc, sin olvidar, la presencia de Cervantes en esa mesa casi pantagruélica. Una parodia seria, porque literariamente enlazará ahora con el personaje universal de García Márquez [por cierto, protagonista de la colección “Qué dulce brutalidad” con unos magníficos dibujos de Alfredo González ], el coronel Aureliano Buendía, que también librará batallas contra el gobierno (32 en concreto y sin ganar ninguna), un personaje con capacidad para predecir sucesos o mover objetos con la mente. En ese curioso enlace de lirismo, verosimilitud, interdisciplinariedad, hallamos una escritura profunda, intensa que a veces se difumina para que sigamos creyendo en la magia de la literatura. Una versatilidad narrativa que se verá reforzada por la propia carga emocional que trae la pintora Pepa Gordillo. También, ahora a criterio certero de Patricia Serra “Desprende grandes emociones en sus retratos que a veces se difuminan hasta desaparecer. Las formas y los colores que acompañan a este maravilloso libro son prueba de enorme versatilidad y valentía.” Sin duda, la pintora expresa vivamente su espíritu creativo. De hecho, como extraordinaria artista multidisciplinar nos señala que utiliza el óleo para sus obras como técnica predominante y “en el preparado de sus obras incluye la Cal Apagada como base principal el papel y lienzo. La cal fue declarada en 2002 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y su familia la ha trabajado de forma tradicional desde el siglo XVII. No cabe duda que la obra de Picasso ha cerrado muchos caminos, sin embargo, Pepa Gordillo en sus retratos de corte picassiano, sus paisajes o sus bodegones se sobrepasan las fronteras propiamente genéricas y añade un concepto recreador, lírico y esencial a sus colores, especialmente el gris que proporciona una unidad cromática al conjunto de ilustraciones del libro, que se inicia con la expresión de sorpresa o extrañamiento, casi perfilado oníricamente para ir transmutando en materia, color y esencia, registrando pues un relato paralelo desde la perspectiva de la pintura. En cualquier caso, una obra de arte que debe conocerse por los lectores y lectoras.

Puedes comprar el poemario en:

https://amzn.to/49LsEg1
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios