Daba igual la llegada del hombre a la luna, que el gol de Iniesta. Ellos hacían su juego de lo micro a lo macro y de lo lúdico a lo transcendente. Pero al final eran preguntas que respondías con agrado, porque te hacían creer que formabas parte de la aldea global. Como si tus recuerdos y tu bagaje emocional tuviera algún interés.
Craso error, antes y ahora todo lo relacionado con la cosa pública y el mainstream mediático, es tacticismo y postureo. Mira la brasa que nos están dando con el 23F y esta vez nadie nos ha preguntado dónde estábamos en el mítico momentazo del “¡Se sienten coño!”. Que, por cierto, me parece lo más relevante del asalto al Congreso. Tendrían que haber hecho camisetas con la frase para el marchandaising de la desclasificación de secretos oficiales. Todo es un cachondeo, tío. Memoria de pez o de elefante (blanco) la memoria es arbitraria y caprichosa, cualquier cosa menos democrática. No me importa donde estaba yo cuando Yoli Díaz ha renunciado a ser Presidenta de Gobierno, pero ya te digo que, si desaloja su mansión oficial y hace un outlet de su fondo de armario, que me avisen, porfa.
Puedes comprar los libros de Begoña Ameztoy en: