La última novela de la escritora alicantina Blanca Aparicio Vinsonneau, "El abrazo del Siroco", ya está en las librerías de la mano de Contraluz (GRUPO ANAYA S.A.). Una obra que habla del exilio tras la cruel Guerra Civil, de la esperanza de segundas oportunidades, de un odio que no conoce límites y del amor que es capaz de superar todos los obstáculos.
Las hermanas Aurora, Estrella y Rocío Robles vuelven a ser las protagonistas desde el éxito indiscutible de Los compases del viento, no obstante, ambas novelas pueden leerse de manera independiente, aunque no habrá lector que se resista a adentrarse en ambas obras atrapado por estos tres personajes, tras los cuatro años que separan estas historias. Y seguro que no será la última vez que podamos encontrarnos con ellas.
Blanca Aparicio documenta de manera exhaustiva sus novelas, proceso largo y apasionante que aborda con entusiasmo y meticulosidad. El abrazo del Siroco presenta dos escenarios, Alicante -ciudad natal de la autora-, una ciudad castigada por una guerra despiadada testigo de horrores y dolor durante y después de la guerra, asolada por la miseria, la represión y la dureza de la recién instaurada dictadura, y Orán -Argelia-, la perla del imperio francés, donde no iban a ser acogidas como esperaban. Lo que aparentaba ser un refugio seguro se convierte en un entorno hostil, complejo y marcado por tensiones sociales y raciales entre la población local y los colonizadores, amalgama de culturas, sonidos, olores y rezos, siendo la población española la más numerosa. Durante años, miles de alicantinos, entre otros, habían acudido como golondrinas a esta tierra prometida al otro lado del Mediterráneo en busca de una nueva vida, una mejor.
El peso de la trama recae en Aurora, una mujer con una fortaleza extraordinaria, llena de coraje y con una determinación indomable que intenta sobrevivir en esta tierra extraña mientras busca desesperadamente a sus hermanas mellizas desaparecidas en la cárcel donde estaban confinadas. En esta supervivencia frente a la adversidad, con el apoyo de otras mujeres, conocerá la solidaridad femenina y la resiliencia para hacer frente a la desesperación por el destino que hayan podido sufrir Estrella y Rocío.
La novela refleja el desarraigo que padecen los emigrantes, los cientos de exiliados españoles que huyeron de la miseria y la represión después de la lucha fratricida que supuso la Guerra Civil en España. Personas que buscaban una vida mejor, que se vieron obligadas a dejar sus raíces, familias y sueños y comenzar de nuevo en un país en el que no tenían nada.
La escritora se ha enfrentado a un enorme reto en El abrazo del Siroco al volver a África, donde fue voluntaria en un orfanato. Al lugar donde se saborea el té con hierbabuena mientras se puede soñar con los atardeceres de mil colores. Pero lo ha hecho con amor al lugar que la atrapó hace tiempo.
En su novela, los personajes son fuertes y solidarios, y están perfectamente diseñados. Afirma que todos tienen parte de las mujeres de su familia: Aurora, Estrella, Rocío, la dueña de la pensión, que huele a rosquillas, la joven madre soltera… Unas representan la fuerza y la determinación, otras la vulnerabilidad, otras el hogar, el refugio y el calor humano que acoge y todas ellas encarnan las dificultades de las mujeres de la época.
No, aquello no era un hogar, pero era lo único que tenían. Fueron esas mismas mujeres del dormitorio común quienes se convirtieron en el ancla que salvó a las mellizas de la deriva.
Blanca Aparicio también explora cómo el amor y la atracción surgen como un faro de esperanza en medio del peligro, el espionaje y la inminencia de la Segunda Guerra Mundial… El amor había llegado sin grandes estridencias ni vuelcos al corazón: tranquilo, pausado y calmo.
Puedes comprar el libro en: