Mitificada pese a su importancia decisiva en la historia contemporánea, la Revolución francesa es el tema de "Eso no estaba en mi libro de la Revolución francesa", obra en la que el historiador Ernest Bendriss recupera personajes olvidados, episodios sorprendentes y curiosidades poco conocidas, además de ofrecer claves para entender cómo un proceso iniciado en Francia terminó transformando el mundo. El autor también cuestiona la visión romántica que ha perdurado sobre aquel periodo: tras los ideales de igualdad, libertad y fraternidad hubo terror, sangre y violencia extrema. “Las masacres de septiembre de 1792, las ejecuciones mediante la guillotina y la espantosa Guerra de la Vendée (1793-1796) constituyen los ejemplos más notorios; sin embargo, hubo mucho más... Lo cierto es que, dicho en toda crudeza, la sangre no dejó de correr a borbotones durante todo el transcurso de la Revolución”, asegura el autor.
La Revolución francesa tuvo entre sus “logros” la creación de los primeros campos de exterminio en masa. Ernest Bendriss escribe: “Para intentar entender la Revolución francesa debemos asumir, pues, su carácter plural y paradójico. Una revolución que promulgó los derechos del hombre y del ciudadano y que impuso la guillotina… Fue además una utopía, una epopeya, un mito y, sin duda, una tragedia. Sacrificó en el altar de la esperanza a muchos que confiaron en sus principios y que con ira, exasperación o angustia vieron traicionados estos mismos principios…”
El autor ofrece una perspectiva renovada de los grandes protagonistas de la Revolución —de Luis XVI y Robespierre a Danton y Napoleón— y de los símbolos, las ideas y los escenarios que marcaron el comienzo de la Edad Contemporánea. Con un estilo ágil, riguroso y lleno de anécdotas, desmonta lugares comunes sobre este episodio. El ensayo, documentado y riguroso, invita a conocer una faceta menos conocida de uno de los momentos más fascinantes de la historia. Al unir rigor histórico y divulgación, recorre los mitos, las contradicciones, los dramas humanos y las historias sorprendentes que encierra un acontecimiento cuya influencia sigue viva más de dos siglos después.
Claves de un periodo histórico clave
Mitos y orígenes de la Revolución
- Existen muchos mitos sobre la Revolución francesa.
- La Revolución francesa empezó antes de la fecha canónica de 1789.
- La convocatoria de los Estados Generales del 5 de mayo de 1789 degeneró en un auténtico golpe de Estado institucional en el que el pueblo no intervino para nada.
- La Revolución no tuvo en sus inicios el propósito de derrocar al rey Luis XVI.
- La toma de la Bastilla fue una genuina empresa de propaganda y nunca constituyó el punto de inflexión de la Revolución.
La postura de los filósofos ilustrados
- Los filósofos de la Ilustración aborrecían la democracia directa, sinónimo de inestabilidad, demagogia y caos, considerándola una oclocracia (el gobierno de la muchedumbre o de la “turba”).
- Si bien los ilustrados rechazaban la monarquía absoluta, los privilegios feudales de la nobleza y el clero, la censura y la falta de libertades individuales, abogaban en general por una monarquía parlamentaria al estilo británico (Montesquieu, Voltaire, etc.).
- Jean-Jacques Rousseau, en su obra El contrato social, defendía la soberanía popular y una forma de democracia directa, creyendo que la soberanía residía en el pueblo y que las leyes debían ser la expresión de la “voluntad general”.
- A pesar de esto, la visión de Rousseau era idealizada y pensaba en comunidades políticas pequeñas (como su Ginebra natal); nunca pensó en establecer la democracia en un país tan extenso como Francia.
Protagonistas, hechos y legado
- El rey Luis XVI, en realidad, nunca quiso gobernar.
- María Antonieta fue la reina más desprestigiada de Francia, siendo calumniada por una avalancha de panfletos pornográficos infames.
- Robespierre fue un acérrimo partidario de la abolición de la pena de muerte por lo menos durante un tiempo, tras lo cual cambió radicalmente de postura.
- La guillotina fue considerada una herramienta “humanista” por los revolucionarios.
- La Revolución francesa creó los primeros campos de exterminio en masa de la Edad Contemporánea. Adolf Hitler no inventó, desgraciadamente, nada nuevo. Solamente tuvo que mirar atrás en el tiempo.
- Las reivindicaciones políticas de las mujeres fueron sencillamente pisoteadas por los sucesivos gobiernos revolucionarios.
- Si bien la Revolución francesa proclamó los principios de la República, fue Napoleón I quien dotó al Estado francés de unas instituciones y una estructura administrativa que han perdurado hasta nuestros días.
Ernest Bendriss (1964) es un escritor e historiador francés establecido en Madrid. Estudió Filosofía e Historia en la Universidad de Toulouse-Le Mirail (hoy Universidad Jean Jaurès). Es autor de varias obras de divulgación histórica y de historia de las religiones.
En Almuzara ha publicado Breve historia de la filosofía islámica y Eso no estaba en mi libro de Napoleón. Es también autor de una biografía sobre Juana de Arco (Juana de Arco. Del mito a la historia), de varias obras sobre la historia medieval francesa y del libro Las mujeres que empuñaron la espada.
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