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Entrevista a María José Rubio autora de “El cerrajero del rey”

jueves 23 de octubre de 2014, 13:23h

“La novela es mucho más complicada que un ensayo”

Por Javier Velasco Oliaga

La escritora madrileña María José Rubio acaba de publicar su primera novela El Cerrajero del Rey. Historiadora, especialista en arte e historia social, ha publicado diversos volúmenes de historia de personajes muy castizos y populares. Ahora se ha decidido a dar el salto y ha escrito una novela histórica llena de intrigas cortesanas. El libro ha sido publicado por La Esfera de los Libros.


María José Rubio reconoce que la novela es mucho más complicada que un ensayo, los muchos años que lleva escribiendo le han valido para armar una primera novela, muy sólida, donde el entretenimiento y la rigurosidad se dan la mano para conformar una trama con una tensión narrativa que va en aumento y que mantiene al lector pegado a la lectura. Sus descripciones sobre el incendio del antiguo Alcázar de Madrid, que estaba situado en el actual Palacio Real, son de una brillantez apabullante. La novela tiene de todo y en la entrevista nos explica sus motivaciones para escribirla.

"Mi editorial vio claro que debía dar el salto a la novela"

¿Por qué ha decidido entrar en el mundo de la ficción histórica?
Ha sido un paso casi natural en mi carrera editorial. Mis libros de ensayo tenían un carácter a la vez científico y divulgativo, pero me consta que había lectores que se los leían como una novela, enganchados a sus páginas. Mi editorial vio claro que debía dar el salto a la novela.

¿Le ha parecido más complicado o más sencillo pasar a la ficción después de sus obras estrictamente históricas?
La novela es mucho más complicada que un ensayo, sin duda. Al margen de la rigurosa investigación, que una buena novela histórica debe tener, debes enlazar personajes, diálogos, escenarios, acción, etc, en una trama de ficción, que debe funcionar a la perfección para que sea creíble. Hacer dialogar y moverse a personajes históricos verazmente es un trabajo precioso, pero de “alto riesgo” ante los lectores.

¿Qué le llevó a escribir El cerrajero del rey?
Guardaba desde hace muchos años decenas de carpetas con la investigación en archivos que hice para una tesis doctoral que no terminé. Sabía que esa documentación, absolutamente inédita y base de El Cerrajero del Rey, era digna de una novela. Así ha sido.

¿Cuánto ha tenido que documentarse para escribir una novela histórica como ésta?
Mucho, muchísimo. Pero para mí, es lo más gratificante, lo más apasionante. Para una historiadora como yo, con vocación de investigación, no hay nada más entusiasmante que el trabajo de archivo, el encontrar documentación inédita, que permita armar una historia de una manera diferente.

¿Hasta dónde llega la realidad y hasta dónde la ficción en esta novela?
Casi un 80 % de la novela está basada en hechos y personajes históricos, incluidos los más sorprendentes, como son los propios cerrajeros. La novela concluye con una sección de breves biografías, en la que el lector se sorprende al encontrar que todo lo que ha leído como ficción, fue realidad. La ficción la empleé para armar una trama apasionante, donde la intriga, el espionaje, o los sentimientos amorosos y familiares, fluyeran para enganchar y hacer atractiva la historia.

¿Cuáles fueron los principales motivos para el gran auge del espionaje industrial en España en el siglo XVIII?
Media Europa estaba entonces en guerra. Especialmente Inglaterra y Francia, deseosas de arrebatar a España su monopolio en las colonias americanas. Es un momento de inicio de despegue científico e industrial, en el que la economía toma mucho auge. Surge por ello un tipo de guerra paralela, una guerra económica sucia, que consiste en arrebatarse los secretos industriales unos países a otros. Es el momento en que toda Europa se vuelve loca por el secreto de la porcelana, de la metalurgia, del vidrio, etc, etc. España se sumó a esta guerra, tratando de contratar a los mejores maestros extranjeros de cada oficio y organizando a novel de Estado un entramado de espías industriales destinados a viajar por Europa. El marqués de la Ensenada fue el promotor de esto.


Los británicos fueron los primeros que experimentaron con el acero

¿Qué país obtuvo primero la codiciada fórmula del acero que aparece en el libro?
De forma industrial fue Inglaterra, que agobiada por la falta de bosques, y por consiguiente del carbón vegetal como combustible, no tuvo más remedio que experimentar con el carbón mineral, mucho más efectivo, adelantándose pues a los experimentos de otros países. A principios del siglo XVIII, Inglaterra ya experimentaba a pequeña escala con el acero en lugares como Sheffield. La familia de Abraham Darby fue la pionera. Francia creyó igualmente hallar el secreto científico del acero industrial, a través de las investigaciones de Réaumur, cuyo libro sobre la conversión del hierro en acero, escrito en 1722, fue muy codiciado e imitado en toda Europa, aunque erróneo en algunos supuestos. Hasta finales del siglo XVIII, la industria del acero no está realmente asentada en todo el Continente.

¿Cuáles han sido los principales cambios sociales que ha querido reflejar en su novela?
Esa fase tan interesante de cambio, de una España que sale de la ruina económica y social en que la dejó el último de los Austrias, y se adentra de sopetón en todos los cambios y novedades que trae la Dinastía Borbón, con su cosmopolitismo cultural. La forma en que todas esas novedades, impuestas por extranjeros, se acoplan, no sin cierta resistencia, entre la sociedad española.

En la novela, el protagonista trabaja de aprendiz para el cerrajero real. ¿Cómo vivían los artesanos dedicados al arte de la cerrajería que tenían una posición más modesta?
Por entonces todos los artesanos estaban obligados a trabajar en el marco de los Gremios, que regulaban de una forma muy estricta todas sus actividades. Para llegar a maestro de cualquier oficio y tener taller propio, era necesario pasar primero muchos años como aprendiz y oficial, ligado en exclusiva, tanto familiar como profesionalmente al maestro. Los oficios eran la base de la sociedad urbana. Trabajaban para ganarse una vida digna. En Madrid, los oficios artesanos fueron muy activos, muy ricos, verdaderos motores de la actividad comercial de la ciudad.

¿Por qué se desarrollaron tanto las intrigas palaciegas en la primera mitad del siglo XVIII?
Porque la corte está entonces protagonizada por un hecho singular: dos reyes, Felipe V y Fernando VI, padre e hijo, con enfermedades mentales. Felipe V pasó largas temporadas absolutamente incapacitado para gobernar, con graves depresiones y trastornos, sin salir de su cuarto. Fernando VI se aburría enormemente con los papeles de Estado y tardó pocas semanas en caer en un estado de locura absoluta tras la muerte de su esposa. En contraposición a ellos, las dos reinas consortes, Isabel de Farnesio y Bárbara de Braganza, suegra y nuera, que convivieron en la corte durante décadas, eran mujeres de fuerte carácter, muy ambiciosas, con intereses políticos y familiares opuestos. Su enfrentamiento fue el caldo de cultivo para las intrigas. Y a sus intrigas y camarillas respondieron igualmente las de los ministros y personajes de la corte que las rodearon. El espionaje y los complots cundieron en la corte de esta época.

¿Qué opina del sistema de gobierno que trajeron los Borbones a España?
Fue el origen de la España actual. Modernizaron todas las instituciones, imprimiendo un nuevo orden centralista al Estado. Fueron creadores de grandes instituciones de Cultura, que aún hoy funcionan muy activamente, como las Reales Academias.

También se habla de teatro en este libro. ¿Cómo era el teatro español en esta época?
Es una época teatralmente muy activa, pero especialmente en el aspecto musical. Madrid, en la primera mitad del siglo XVIII, fue uno de los grandes centros operísticos de la época. La música y la ópera, que se escuchaban de continuo en los aposentos y los teatros de los sitios reales, gozaron de una brillante época en este periodo. No hay que olvidar que Farinelli, el famoso castrato, el gran divo de la ópera europea de aquel tiempo, estaba contratado en exclusiva por la corte española y era director de las fiestas musicales en palacio. El gran compositor Scarlatti era el profesor de música de Bárbara de Braganza, y para ella escribía en exclusiva sus sonatas.

¿Va a publicar algún nuevo libro próximamente?
Sí, claro. Ya están en marcha. Ensayo y ficción. Como escritora, imposible vivir si no tengo la cabeza llena de proyectos de libros.



Fotos: Rai Robledo (las dos primeras) y José Luis Cánovas (la última)



Entrevistas


Crítica literaria de "El cerrajero del rey"


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