29/10/2026@16:16:00
El exjuez Garzón, el excomisario Villarejo, el grupo Dorian, Berto Romero, Rodrigo Cortés… y su relación con lo paranormal. Estas y otras 40 personalidades narran sus experiencias con lo inexplicado en “Diálogos sobre lo desconocido”, el nuevo libro del periodista David Cuevas, ideal para leer en Halloween.
Nuestro poema de cada día
La poetización de la pobreza extrema y de la mendicidad a través de la mirada compasiva de Pérez Galdós
A la hora de situarse ante la pobreza en el Madrid de finales del siglo XIX, Pérez Galdós trasciende el “documento social extremo” -más propio del determinismo naturalista”- para inyectar en su relato -y en particular en la descripción de lugares y personajes- un lirismo de gran eficacia estética, transido de una alta dosis de espiritualidad que lo convierte en auténtica poesía en prosa. Sírvanos como ejemplo -tomado de la novela Misericordia- la descripción de la Iglesia de San Sebastián y de los mendigos que se amontonan en sus puertas en demanda de caridad a los feligreses.
No te van a deslumbrar "Las luces largas" cuando te las cruces de frente. Antes bien van a tener el poder de iluminar episodios tal vez olvidados de tu pasado. Y te los van a traer a gran velocidad al presente.
Ed. AKAL. 2024
Estamos ante una obra inteligente, y por ello paradójica, ya que nos presenta la vida y la obra de uno de los mayores asesinos en serie de la Historia. Me refiero a Gilles de Rais, barón, con una gran cantidad de tierras propias, servidores ingentes y mariscal de Francia; y que era uno de los magnates con más poder en dicho reino. Está claro que estamos ante un psicópata y ególatra por antonomasia, lo que le condujo sin solución de continuidad al crimen nefando de multitud de niños.
Editorial De Conatus. 2026
Estas tres obras, entre las más conocidas de Florian Zeller, forman una trilogía, como lo demuestran sus títulos, su enfoque en una unidad familiar, la recurrencia de ciertos gestos o situaciones y la elección de los nombres de los personajes (siempre hay una pareja, Pierre y Anne, y su hijo, si lo tienen, se llama Nicolas y está destinado a conocer a una Elodie), aunque en realidad no se trate de los mismos personajes: los elementos de las tres obras son claramente incompatibles. Pero esta trilogía, según el autor, no fue planeada en absoluto desde el principio: la descubrió a medida que la escribía, a lo largo de unos diez años, parte por parte. Por lo tanto, analicémoslas en el orden de su creación (que no es el orden en que aparecen en este volumen).
Nuestro poema de cada día
Pérez Galdós y la reanudación de la tradición novelística española del Siglo de Oro. Es necesario llegar a Benito Pérez Galdós (1842-1920) para que se restaure nuestra tradición novelística. “Entre ñoñeces y monstruosidades dormitaba la novela española por los años de 1870, fecha del primer libro del señor Pérez Galdós. Los grandes novelistas que hemos visto aparecer después eran ya maestros consumados en otros géneros de literatura, pero no habían ensayado todavía sus fuerzas en la novela propiamente dicha. No se habían escrito aún ni Pepita Jiménez [Juan Valera, 1874], ni Las ilusiones del doctor Faustino [Juan Valera, 1875], ni El escándalo [Pedro Antonio de Alarcón, 1875], ni Sotileza [José María Pereda, 1885], ni Peñas arriba [José María Pereda, 1885]”. [1] Y, en efecto, Pérez Galdóses nuestro mayor novelista después de Cervantes, y puede emparejarse concualquiera de su siglo (Dickens, Balzac, Zola, Flaubert, Doistoievski o Tolstoi); y pocos novelistas europeos -más bien ninguno- pueden competir con él en capacidad creadora: así lo atestiguan los cerca de ocho mil personajes producto de su rica inventiva; unos personajes que sorprenden por su variedad y por su caracterización psicológica, que permite comprobar el interés que el autor siente por su condición humana.
Ed. HarperCollins. 2026
En El imperio en la tormenta, Pepe Calvo nos conduce a uno de los episodios más apasionantes y menos conocidos de nuestra historia: el enfrentamiento entre Felipe II e Isabel I de Inglaterra a finales del siglo XVI. Intrigas políticas, rivalidades religiosas, ambiciones imperiales y expediciones navales se entrecruzan en una época en la que el destino de dos grandes potencias parecía decidirse en las aguas del Atlántico. Una novela que entretiene, instruye y, sobre todo, invita a cuestionar algunas de las versiones históricas que hemos heredado.
Nuestro poema de cada día
La “estética mesurada” del estilo de Valera: la descripción de Rosita
Juan Valera publicó por entregas, entrre octubre de 1874 y junio de 1875, Las ilusiones del doctor Faustino, en la Revista España y, como libro impreso, en ese mismo año de 1875. El protagonista de la novela, Faustino es un personaje con sueños de grandeza, pero abúlico y perezoso, encorsetado en la debilidad de su carácter. Sirva como ejemplo lo que el doctor Faustino piensa de sí mismo: “Cuando miro el centro de mi alma, el abismo que tal vez el orgullo abrió allí, me finjo que soy grande como un dios. Cuando miro mis actos y los resortes de mi voluntad, que a tales actos me inducen, se me antoja que soy más vil que un perro. Por cierto que y en él se ha pretendido ver, al menos en su juventud, un trasunto del propio Juan Valera.
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Virginia Woolf recoge la tradición inglesa de la comedia de relaciones sociales que popularizaría por Wilkie Collins y Jane Austen para reformularla en la modernidad. “Noche y día”, una de las obras más desconocidas de la autora, supone el redescubrimiento de un lado de esta autora esencial.
Nuestro poema de cada día
Uno de los momentos de mayor lirismo trágico de toda la obra de Pérez Galdós: Los fusilamientos de los Sargentos de San Gil
Un lirismo de tinte trágico envuelve la recreación que Pérez Galdós hace del fusilamiento de los sargentos de San Gil, un acontecimiento histórico acaecido el 25 de junio de 1866, y que dejó tan impresionado al escritor que lo recoge tres veces en su obra: aparece en la novela Ángel Guerra (1890-1891), en un episodio nacional -La de los tristes destinos (1907), novela que cierra la cuarta serie-, y en las Memorias de un desmemoriado (1915-1916). El lirismo al que aludimos se traduce en una estética de la compasión popular: el pueblo de Madrid llora desconsoladamente el destino de los sargentos condenados, y su ejecución adquiere los tintes de una tragedia compartida. Es la sublimación del dolor, revestido de un hondo lirismo elegíaco. Leamos y comentemos un fragmento en el que una trágica realidad histórica queda reflejada con la sensibilidad literaria de la que siempre hace gala Pérez Galdós.
Nuestro poema de cada día
La fuerza lírica de la introspección psicológica de los personajes
El lirismo galdosiano se intensifica cuando la narrativa se adentra en el terreno del subconsciente, los sueños y la locura. En Fortunata y Jacinta -y, por supuesto en sus novelas en general-, Benito Pérez Galdós recurre al estilo indirecto libre y, de esta manera, introduce los pensamientos y la voz interior de los personajes directamente en la narración, con lo que se borra la frontera entre el narrador y el personaje, permitiendo al lector sumergirse en su profunda psicología. Así ocurre, por ejemplo, en el fragmento en el que el novelista nos presenta a Manuel Moreno Isla, el perpetuo enamorado de Jacinta, a cuya muerte vamos a asistir; un fragmento en el que no faltan ciertos toques líricos (lenguaje metafórico, exclamaciones, interrogaciones retóricas, adecuación del ritmo narrativo al contenido, etc.).
Coincidiendo con el 400 aniversario del nacimiento de la reina Cristina de Suecia, la embajada de Suecia en España ha programado diversos actos para honrar a la monarca del siglo XVII (1626-1689) de la Casa de Vasa, que fue célebre por su educación, su negativa a casarse, su abdicación del trono y su conversión al catolicismo. Fue, sin duda alguna, una de las mujeres más cultas de su tiempo. Rechazó el matrimonio y los roles tradicionales femeninos.
"Espiritismo" es una recopilación de textos inéditos escritos por Arthur Conan Doyle entre 1916 y 1927, el libro ha sido publicado por El Desvelo Ediciones. En esos escritos, el padre de Sherlock Holmes sostiene que existe el Más Allá y que es posible comunicarse con los muertos: parte de la certeza de que el alma perdura tras la muerte y de que el contacto con los difuntos responde a leyes científicas que aún están por desentrañar. En el prólogo, Javier Fernández Rubio, editor del sello, afirma que las convicciones espiritistas del escritor no eran “curiosidades marginales ni extravagancias. Para el autor, el espiritismo no fue un entretenimiento exótico, sino una certeza moral, filosófica y casi científica. Lo defendió con una intensidad que terminó por absorber los últimos años de su vida. Dio conferencias por medio mundo. Gastó grandes cantidades de dinero en campañas de difusión. Polemizó con científicos, periodistas, clérigos y viejos amigos. Arriesgó prestigio, reputación y parte de su legado literario en nombre de una causa que consideraba vital para el futuro de la humanidad”.
En el 2024, en Tomis-Constanza, la poeta francesa Nicole Laurent-Catrice nos entregó a mí y a Gustavo una copia dedicada de su poemario Pour la vie* (La Part Commune, 2020). En su dedicatoria nos decía: “A Gustavo y Priscilla a quienes ya no tengo nada que enseñar de la vida. Con amistad”. Con esta dedicatoria nos puso en diálogo con su poesía “pour la vie” compartiendo sus consejos “para la vida”, brindando con nosotros “por la vida” y dejándonos su legado de amor y de amistad, “para toda la vida”.
Ed. Crítica. 2024
Otro libro muy cuidadoso de la editorial Crítica, que sigue sin perder su esencia de calidad. Este magnífico volumen, original como pocos, realiza un estudio preciso sobre las costumbres y la sociología de los griegos durante un año. Comenzaremos, pues, con el análisis. En la Grecia de la Edad Antigua, la cuestión de la cronología anual era sumamente complicada, ya que cada una de las poleis utilizaban una fecha diferente y determinada para el cómputo de los años, desde la fundación de la referida polis, un hecho legendario y definitorio, o dedicado a un personaje especialmente conspicuo. Inclusive los reyes en Esparta o los arcontes en Atenas podían considerar que el calendario tenía un mes excesivamente apretado para las necesidades municipales, y, por lo tanto, incrementaban los días, que luego se los quitaban a otro mes menos dificultoso.
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