Nuestro poema de cada día
09/11/2025@07:07:00
Vicente Aleixandre (1898-1984) nació en Sevilla, pasó su infancia en Málaga y vivió casi toda su vida en Madrid, donde estudió Derecho y Comercio. Miembro de la generación del 27, amigo de Lorca, Neruda, Manuel Altolaguirre, Dámaso Alonso y Jorge Guillén, tras la Guerra Civil decidió quedarse en España, donde se convirtió, desde su casa de la calle Velintonia, en el mentor de toda la poesía española contemporánea, desde la posguerra hasta el grupo poético del 50 y los novísimos. En 1977 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura.
Ana Campoy fue galardonada con el XXXV Premio de Literatura Infantil Ala Delta por su novela "Por un segundo", mientras que Rui Díaz Correia obtuvo el XXIV Premio Alandar de Narrativa Juvenil gracias a su obra "La casa del árbol".
Editorial ALDERABÁN. AÑO-2024
En este presente libro-biográfico (nº 9) me acerco a la figura regia de un monarca del Reyno de León, que tuvo muy graves problemas desde su nacencia, muy complicada y difícil, hasta su muerte en plena juventud.
Dejamos a un lado los muy probables vínculos del padre de Santa Teresa con Málaga, donde obtuvo una casa en los repartimientos de la ciudad tras su conquista a los nazaríes por los Reyes Católicos en 1487*.
Nuestro poema de cada día
Dentro de la Generación poética del 27, a Pedro Salinas se le conoce, fundamentalmente, por ser “el poeta del amor”, afirmación que respaldan dos títulos: La voz a ti debida (1933) y Razón de amor (1936), de los que fue musa inspiradora la norteamericana Katherine Prue Reding (1891-1982), con posterioridad, Whitmore, por su matrimonio.
Acantilado, Barcelona, 2025
¿Habrá de decirse el genio creador?. Si no hubiese excentricidad en el previsible comportamiento de la mente humana, cuántas cosas no tendríamos que echar en falta en nuestra vida. Y entre ellas, las de mayor contenido estético y humorístico; tal vez las de la rareza, las de lo distinto.
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Nuestro poema de cada día
Miguel Hernández nació en Orihuela, en 1910, en el seno de una familia humilde. Desde una formación prácticamente autodidacta, y en diez años escasos, logró resumir las estéticas de su época en una poesía entusiasta y bella, combativa y humanísima. Tras dejar el pastoreo de su tierra natal y otros modestos oficios, se trasladó a Madrid en busca de trabajo. Allí entabló relación con Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Pablo Neruda y José María de Cossío, entre otros escritores. Durante la Guerra Civil de 1936-1939 combatió en las filas de la república en distintos frentes y viajó a un famoso congreso de teatro celebrado en Moscú. Poeta-pastor, poeta-culterano, poeta-social, poeta-soldado, poeta-prisionero, su vida cruzó por zonas de dramática sombra, convirtiendo buena parte de sus escritos en grave testimonio de nuestro tiempo. Tras una condena a muerte conmutada, murió enfermo, en la cárcel de Alicante, en 1942.
Autora de "Deliana, la custodia del umbral"
Hablar con Lydia Ruiz es entrar en un territorio donde las emociones no se esconden, sino que se celebran. Su mirada, acostumbrada a leer lo invisible, se traslada con naturalidad a Deliana, la custodia del umbral, una novela que funciona como espejo y refugio para quienes sienten el mundo con una intensidad distinta. Desde su trabajo acompañando a personas altamente sensibles, ha hecho de la escritura una extensión de esa escucha profunda que cultiva a diario.
Transitar por el camino que separa el cuerpo de la mente y, a partir de ahí, afrontar el desdoblamiento de la propia identidad, porque ¿alguna vez fuimos lo que quisimos ser? Esa frontera entre el yo y el tú es la que vigila la niña que primero mira y luego se relaciona y, en la que Miriam Reyes se ha detenido para tratar de dar un sentido a la globalidad de una vida que se resiente a cada paso atrás que da.
Las redes sociales están cambiando nuestra manera de expresarnos. Utilizamos expresiones que parecen las de un aborigen sioux en la películas de western de serie B. Los políticos tienen mucha culpa de eso aunque no les conste. Expresiones expresionistas que no entendemos y tenemos que utilizar un traductor joven. Azucena del Valle, en su artículo "¡No me consta!", nos lo cuenta con humor y un poco de malaleche como dicen en la RAE (Rácanos Académicos Enfadaos).
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