Pasear por las calle de Úbeda nuevamente
"El miedo de los niños", de Antonio Muñoz Molina está ambientado en un tiempo en que los chiquillos pasaban gran parte de su vida en la calle, jugando, contándose historias en voz baja.
El Certamen trata de ser una plataforma para dar a conocer el trabajo de autores noveles a través de este reconocimiento
Mucho trabajo hay detrás del Certamen de Novela Histórica “Ciudad de Úbeda” pues si organizar y cuadrar las agendas de los escritores invitados es complicado más aún es evaluar los manuscritos que se presentan cada año al Premio de Novela Histórica “Ciudad de Úbeda”, cuyo número va creciendo año tras año.
La lectura de “Diarios” siempre me ha subyugado, y debo añadir que he leído bastantes de aquellos escritores a los que admiro. Acabo de terminar “Diario de un bibliotecario de Tombuctú”, de Ismael Diadié Haidara, publicado en la Editorial Almuzara.
El Premio Planeta ha subrayado que hay que seguir haciendo cultura no solo por nosotros sino por las generaciones venideras
Tras semanas de incertidumbre y una vez adaptada la programación a la normativa vigente ayer se inauguró la novena edición del Certamen Internacional de Novela Histórica “Ciudad de Úbeda” con la entrega del premio “Ivanhoe” que este año la organización ha decidido que recaiga en Santiago Posteguillo—uno de los novelistas históricos más reconocidos por la crítica y el público—. Para la organización de la cita, ha subrayado Alberto Sanfrutos, miembro de la organización, “que el Premio Planeta 2018 haya tenido la deferencia de estar esta tarde con nosotros es todo un honor y merece todo nuestro agradecimiento”.
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Me resulta sumamente enojoso dedicar este par de páginas, que deberían explayarse sobre asuntos literarios, por ejemplo, a propagar y a elogiar la decisión del ayuntamiento lisboeta de consagrar un museo a ese enorme novelista —para mí, el más notable de los vivos en nuestro continente—, António Lobo Antunes, pero como hombre que lleva más de veinte años atareado con nuestra lengua no podía sustraerme ante el suceso ignominioso que ha acontecido en las Cortes a propósito de la LOMLOE —ya saben, la nueva ley general de educación—. Según parece, han aprobado el grupo socialista, el de Unidas Podemos y el de Esquerra Republicana la supresión del status de “lengua vehicular” de la enseñanza en España para el idioma que le es propio y generado por su pueblo durante siglos: el español.
Libros del Mississippi, 2020
Con un prólogo de Javier Díaz Gil y editado por la exquisita editorial, que dirige Antonio Benicio Huerga Fierro, con mucho tino, Los Libros del Mississippi nos llega el poemario "Sillas invisibles" escrito por el poeta, pintor, compositor y autor teatral, entre otras cosas, Juan Calderón Matador, ampliamente conocido en el mundo editorial, en particular, y artístico, en general, por su imparable labor como gestor cultural, de hecho, durante varios años Ediciones Cardeñoso convocó un certamen con su nombre.
La poética de Ricardo Bellveser puede escindirse en dos etapas: la histórica, compuesta por sus cuatro primeros libros: Cuerpo a cuerpo, La estrategia, Manuales y Cautivo y desarmado; y la emotiva, la cual comenzó con su libro El agua del abedul y siguió con Fragilidad de las heridas, Las cenizas del nido, Jardines y Primavera de la noche. Los poemarios De profundis y Julia en julio quedan, pues, como gozne del conjunto, una membrana que posee atributos de ambas etapas, las articula, pero son algo diferente. Estanterías vacías supone la cumbre de la emotividad bellveseriana, es la noche de esa primavera anticipada en su anterior título, pero una noche luminosa, un poemario crepuscular en el que la voz poética se presenta quizás más desnuda y más sincera que nunca para certificar que vida y poesía, o poesía y vida, son una misma cosa en la concepción más desnuda de su poesía.
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