A literary personage is neither the psychological outcome of an eery aery fluke, which may be termed “fiction”, nor bread swelled by merely leavening dough with the sour sweat of our foreshadowing brows, which can be named “mimesis”. Writers of the world, we’ve a bunch of easy techniques to hoist plausible personages. In my sight, for instance, Roland Barthes’ Mythologies has been a top-notch well of aesthetic wisdom. Furthermore, it contains, in a buttonholing way, some well wrought literary tricks.
El centurión Flavio Ferox se ve obligado a abandonar su vida tranquila en Britania cuando debe investigar el asesinato de su vecino. En medio de la guerra y la traición, Ferox se convierte en la única esperanza para salvar al emperador Adriano. "El muro" ofrece una visión realista y vívida de la Britania romana. Adrian Goldsworthy, historiador especializado en historia militar del mundo clásico, es el autor de esta serie protagonizada por Flavio Ferox.
Continúan Santis y Q3 con sus reflexiones de poeta.
Conocí a Pepe Viyuela allá por el año 1990, (aunque él no se acuerda, lógicamente), cuando se crearon las televisiones privadas y yo hice una pequeñas intervenciones en el programa de Emilio Aragón, Vip Noche (mi participación era de unos 45 segundos, nada menos). Él ya se las venteaba como gran cómico, como excelente payaso y, posteriormente, nos ha demostrado que también es un gran intérprete de lo cómico y lo dramático, que es capaz de afrontar cualquier personaje y cualquier texto, y en cualquier medio, teatro, cine, televisión, actor de doblaje, y hasta en docudrama y también como escritor y poeta.
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Eduardo Jordá hace balance de su itinerario en la antología "Doce lunas" que alterna 55 poemas y otros tantos relatos asociados.
Para mí Amancio, siempre será aquel extremo diestro del Real Madrid que driblaba como nadie y centraba al área que daba gusto. Para Azucena del Valle, según nos cuenta en "From your Valentine" es el gallego Ortega, que vende como churros sus vestidos por la efeméride del santo, pero quien realmente fue un visionario fue el gallego Pepín Fernández, el que compró el Hotel Florida para instalar su Galerías Preciados y que dejo a Ernest Hemingway sin bar para beberse su botella de whiskey diaria. Fue Pepín el que se sacó de la manga lo del santo enamoradizo y pasan los años y todavía sigue la tradición. ¿Quién lo iba a decir en un país tan laico?
Imaginar, que no inventar. Porque solo es posible imaginar si se ofrece un pie real a nuestras ensoñaciones; lo mismo que don Quijote, que no hace surgir sus molinos de la nada. Imaginar como un salto, no como un vuelo; una cabriola que puede llegar muy alto, pero que no desdeña su origen, la firmeza de lo real.
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