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La recepción crítica que acompañó a El Jarama en el momento de su aparición (1956, habiendo obtenido el Premio Eugenio Nadal un año antes) no se compuso de tímidos y vacilantes grises, sino que estuvo teñida de colores vivos, contrastantes y estridentes. Desde ser definida como “obra de lectura apasionante que ha marcado un hito” hasta caracterizarla como una “vulgaridad intrascendente e insignificancia desde el comienzo hasta el fin.” Tal es lo que suele suceder con las obras que conllevan un aliento de innovación en el plano formal, en la estructura o en el tratamiento de su correspondiente tema; los ejemplos, bien lejos de escasear, abundan.
El pasado 31 de julio de 2026, Walter Torres Rodríguez y Carla Pravisani hicieron publicaciones en Facebook en donde se me acusa de incurrir en mentiras en mi artículo de investigación “La capilla literaria “Obandx” y su proyección en el contexto de la tercera revolución industrial, respecto a la premiación de un libro a Walter Torres Rodríguez, trabajado en los talleres de escritura creativa de su maestra Carla Pravisani, quien niega toda responsabilidad.
El copywriting (escritura creativa) y la literatura comparten algunas herramientas —ritmo, precisión, economía verbal— pero responden a contratos opuestos con el lector: uno busca resolver y vender; el otro, abrir preguntas y sostener la ambigüedad. Analizamos dónde se tocan, dónde se separan y qué pasaría si Cervantes hubiera tenido que escribir el Quijote para convertir, no para narrar.
Últimamente han coincidido en el espacio y en el tiempo dos eventos de gran importancia, que políticos y periodistas han unido y confundido indebidamente: la desmesurada concesión de la nacionalidad española a los descendientes de españoles que la perdieron al emigrar a países extranjeros entre 1936 y 1978, y la urgente regularización masiva de extranjeros residentes ilegalmente en España. Según ha indicado Isabel Durán en “El Debate”, el Gobierno ha extendido dicha adquisición incluso a descendientes de personas que emigraron en el siglo XIX. Las diferencias entre los dos casos son notorias, especialmente porque la regularización no implica la concesión de la nacionalidad española a los regularizados.
En el caso de creer que el concepto de generaciones esclarece o facilita de algún modo la reflexión y el análisis en torno a la práctica de la escritura y el consecuente fenómeno literario -¡lo cual ya es creer!-, Luis Martín-Santos integraría, con las previsibles imprecisiones que dimanan de toda clasificación de orden temporal, la generación narrativa española del ’50, o la generación del medio siglo, o la generación de los niños de la guerra: aquellos que nacen alrededor de 1920 (Martín-Santos nace en 1924) y comienzan a publicar alrededor de los años de la década de 1950 (Tiempo de silencio conoce su primera edición en 1961): Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Marsé, Francisco Umbral, Juan Goytisolo, y un largo etcétera cuya enumeración resultaría no sólo ociosa, sino también innecesaria.
Alcalá de Henares, cuna de Cervantes y del Siglo de Oro español, es defendida por José César Álvarez García como su lugar de nacimiento. Su obra "La disputada cuna de Cervantes" argumenta la importancia histórica y literaria de esta ciudad, resaltando la necesidad de reconocer su legado cultural.
CAPÍTULO 1
La primera vez que oí hablar de Mar de Marchis fue precisamente la noche de la presentación de mi novela “Muerte de atlante” –Anaya, 2024- en Alicante. Ese nombre, de resonancias vagamente aristocráticas, con equívocos vislumbres de máscara veneciana, divisada tal vez en la grisalla vaporosa de algún canal durante los carnavales, todavía no significaba nada para mí cuando se lo oí pronunciar a Rafa Burgos, el veterano y destacado periodista de El País. La mención surgió en un excelente restaurante marroquí al que acudimos después de la brillante y generosa intervención de mi paisano y tocayo. Cumplido en la librería el consabido ritual de firma de ejemplares, no tuvimos que hacer otra cosa que cruzar la calle para ir a buscar nuestro premio: una cena africana y suculenta.
En el fútbol, como en la vida, hay momentos que parten la historia en dos. No son simples partidos; sino nodos temporales donde el destino de una selección nacional se decide para las siguientes décadas. Argentina, Brasil y España son los ejemplos perfectos de cómo cruzar el umbral del éxito transforma la mentalidad de un país entero. México (su selección de futbol), por el contrario, parece atrapado en un bucle de "casi aciertos" que han forjado una identidad de resistencia, pero no de victoria.
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El fútbol siempre ha sido mucho más que un deporte. Es un espejo donde los países se enfrentan para ver sus éxitos y sus fracasos en la cancha. Y este ritual desata euforias, peleas y pasiones. Cabe señalar que el camino que ha recorrido la Albiceleste hasta las semifinales ha sido muy duro e incierto. Han sufrido las de Caín contra Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra. Y han ganado «a duras penas». Es obvio que la selección argentina ha recibido favores de la FIFA y de los árbitros. Otro aspecto a tomar en cuenta, es el amor platónico, del infame Giovanni Infantino, por Messi; ahora llamado «La princesa de la FIFA» en las redes sociales. La selección argentina, desde un principio, arrastraba un juego excesivamente sucio y marcado por la violencia.
1. El género literario de Cumbres Borrascosas
En 2024, en una escena de Yellowstone, John Dutton le dice a su hijo al desentrañar un secreto del pasado: "no sé explicar la química de la atracción, la que nos lleva a hacer aquello que nos destruirá. No puedo explicártela porque no la entiendo yo mismo."
DESDE MI SILLÓN OREJERO
Desde mi sillón orejero me traslado de nuevo a Cerdeña con su premio Nobel de 1926 Grazia Deledda (1871-1936) y la lectura de su novela Mariana Sirca.
En el álbum familiar hay una foto suya avanzando por el puente de Santa Catalina al lado de mis padres. Sonriendo bajo un bigote canoso y un sombrero ajado de ala ancha que había conocido tiempos mejores.
Publicamos un nuevo artículo del poeta y dramaturgo chileno Gustavo Gac-Artigas sobre las muchas "tiranías" que hay en el mundo.
Las piedras rúnicas erguidas por los vikingos a lo largo de las tierras nórdicas han sido testigos silenciosos de una época marcada por la intriga y la magia. Los símbolos grabados en esas piedras, conocidos como runas, conformaron el alfabeto de los pueblos germanos y del norte de Europa. Su legado perdura hasta nuestros días como un fascinante enigma. La palabra runa significa «secreto» o «misterio». Y el origen de la escritura rúnica ha sido objeto de especulación para muchos arqueólogos, historiadores e investigadores interesados en el tema. Se cree que el alfabeto rúnico es producto de una mezcla de alfabetos como el romano antiguo, el griego y el etrusco. El lenguaje rúnico recibió el nombre de futhark, originado por el sonido de las primeras letras llamadas runas: fehu, uruz, thurisaz, ansuz, raidha y kaunaz.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Nadie es más fiel que un enemigo. Tu odiador te vigila, te busca y sigue tus pasos. Tienes algo que él envidia. Agradéceselo, mejor que te envidie a que te compadezca.
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