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Fuentepiña

Nuestro poema de cada día

“Platero y yo”: Una de las cumbres absolutas del poema en prosa y de la prosa lírica en lengua española. XII

09/09/2026@07:07:00

El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.

Nuestro poema de cada día

“Platero y yo”: Una de las cumbres absolutas del poema en prosa y de la prosa lírica en lengua española. X

El paisaje de Moguer. I

Paisaje grana XIX. El paisaje de Moguer, en las alboradas en el los ocasos, ha sido desde siempre un elemento fundamental para trasladar a Juan Ramón Jiménez el equilibrio anímico del que tan necesitado estaba. Y si hay un capítulo en Platero y yo en el que el ocaso adquiere dimensiones que sobrepasan la pura contemplación física para adquirir un tono de eterna trascendencia, ese es el XIX, titulado “Paisaje grana”. Quienes hemos tenido la suerte de disfrutarlo -por ejemplo, en Fuentepiña, donde se encuentra la casa de verano y descanso del poeta- podemos dar fe de la grandeza de la prosa poética de Juan Ramón, que nos ha permitido descubrir sensaciones y emociones insospechadas.

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El pino de la Corona: un símbolo literario en la vida de Juan Ramón Jiménez

El pino de Fuentepiña, el pino de Platero o el pino de la Corona son diferentes nombres para un mismo árbol que tiene una gran relevancia en la obra y vida de Juan Ramón Jiménez. Este árbol es significativo no solo para Moguer, sino también para todos los admiradores de la literatura del Nobel, quien lo inmortalizó a través de sus palabras. Recientemente, un viento huracanado derribó este pino, exponiendo sus raíces y dejándolo en un estado crítico. A pesar de sus más de 200 años, este infortunio podría resultar fatal, aunque los técnicos están implementando medidas urgentes para intentar salvarlo. Lo cual va a ser muy difícil, por no decir imposible.