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Libro del desasosiego

Fernando Pessoa dibujó su vida con los trazos de la silueta de los héroes anónimos, igual que aquellos argonautas que fueron en busca del vellocino de oro. Sin embargo, él no lo hizo embarcándose en un navío sino a través de un sueño escondido bajo un mapa de sensaciones al que dotó del silencio de la noche, del anonimato de un fantasma que huye de la sombra de sí mismo y de la necesidad de ser otro. Muchos han sido los que se han acercado al mítico arcón donde guardó más de veinticinco mil documentos que, tras su muerte, han sido rescatados del olvido.

Llegar al alma de Pessoa es complicado, porque su universo es un conjunto de sombras y fantasmas que no dejan huellas en el camino. Hay que adivinarle más allá de la línea de lo obvio, entre las luces y las sombras de las paradojas, en la reinterpretación de los ismos que inventó y con los que situó a Portugal en el mapa europeo de la cultura.

"Los problemas de las personas existen ya antes de que se pronuncien las palabras" podemos leer en el Wen Tzu (1) Si nos remontamos al inicio mismo de la palabra, hemos de considerar que ésta nace para asociarse al rito, a la danza, y explicar lo que a través de ésta el hombre no pueda o no sepa hacer respecto de su voluntad, de la manifestación de lo que pretende exponer como problema o como deseo. De lo que hemos de derivar que la palabra, esencialmente, nace como un bien, un bien necesario que exige los atributos de la claridad, de la sinceridad, de la sencillez incluso.

Ayer se celebró su aniversario

Navegar es preciso, pues no se nos debería de olvidar que todo es un sueño, como aquel en el que se sumerge el que sólo crea. «Vivir no es necesario, lo que es necesario es crear». Pessoa, al menos, no se mintió a sí mismo cuando renunció en gran medida a esa otra vida: la real que, para él, no tenía sentido. Sólo trabajaba dos días a la semana como traductor, o como él mismo acotó en una nota autobiográfica: «corresponsal extranjero de casas comerciales», dedicando el resto de los días a escribir, lo que hacía sumido en un caos…

"Lo que me anima a seguir editando es ver la sonrisa de ciertos autores", señaló el director editorial Max Lacruz


Editorial Funambulista ha celebrado esta mañana sus primeros 10 años de vida con un encuentro al que han asistido algunos de sus autores (José Ovejero, Jesús Pardo, Tomás García Yebra...) y en el que el director del sello, Max Lacruz, ha presentado una edición muy especial del "Libro del desasosiego", de Fernando Pessoa.
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Lo primero que sorprende de esta exposición es su ubicación, pues está situada en el sótano -1 del emblemático edificio del Círculo de Bellas Artes, lo que le infiera, ya desde su inicio, una identidad clandestina.

Luego de escribir en sus ‘Ficciones del interludio’ aquello de: “La vida es un pordiosero borracho/ que tiende la mano hacia su propia sombra” estamos, creo, suficientemente preparados para entrar en uno de los libros más emocionantes e inteligentes que haya dado el siglo XX, el "Libro del Desasosiego", de este autor cuya obra es de una riqueza marina: Fernando Pessoa.

“Pessoa es Literatura con mayúsculas, en toda su dimensión. Un autor total”


Fernando Pessoa ha sido el más grande escritor portugués del siglo XX. Sin embargo, su timidez y su misoginia le hicieron vivir retraído, retirado de todo, de toda alharaca literaria. Cuando Luis Morales en 2014, coincidiendo con el 30 aniversario de la primera traducción al español del "Libro del desasosiego", realizó una nueva traducción conmemorativa antológica fue cuando se fijó en los pasajes oscuros del gran poeta ibérico.