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Licurgo

"Esparta. Ciudad de la virtud y de la guerra", de César Fornis

La Esfera de los Libros. 2025
17/04/2026@20:20:00

Estamos ante una extraordinaria civilización helénica, muy importante para la evolución de la Hélade, y por lo tanto es de agradecer, de forma superlativa, que la editorial La Esfera de los Libros nos aproxime a la ciudad de la virtud y de la guerra. Me ha entusiasmado el rigor indiscutible del profesor Fornis con relación a que era o como se denominaba en la Antigüedad, precisamente, a la ciudad de Esparta.

"Esparta. Ciudad de las artes, las armas y las leyes", de Nicolas Richer

EDAF. 2022
La antigua polis del Peloponeso, Esparta, regida por la Constitución de Licurgo tenía dos principios concatenados, que eran el sumatorio de la felicidad colectiva y la virtud individual ad hoc. La solidaridad entre los espartanos era proverbial, y todos los lacedemonios tenían la obligación de, en la medida de lo posible, comportarse en pro del bien común. Es por todo lo que antecede, por lo que generaban envidias en el resto de los helenos.

Nuestro poema de cada día

Rubén Darío: El Príncipe del Modernismo y su reflexión poética sobre la vida (I)

Rubén Darío, poeta nicaragüense conocido como el Príncipe del Modernismo o el Rey del Serventesio, en su poema "Yo soy aquel que ayer no más decía", reflexiona sobre su vida y obra, fusionando experiencias de juventud con el arte. Expresa su búsqueda de autenticidad y la influencia del dolor, la melancolía y la naturaleza. El arte se convierte en su salvación y fuente de verdad.
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"La primera batalla de Bull Run", de Ted Ballard

Ediciones Licurgo. 2022
El 16 de julio del año 1861, un cuantioso ejército de la Unión marchó en orden de batalla desde la capital federal, Washington, hasta una población situada a 48 kilómetros y llamada Manassas Junction; la fuerza estaba conformada por voluntarios con un entrenamiento de solo noventa días, y tres batallones recién creados de regulares. La paradoja estaba en su comportamiento, ya que estos soldados federales no conocían la disciplina militar, y cuentan las crónicas que abandonaban las filas para buscar agua, recoger moras o, si lo necesitaban, se echaban a descansar. A toda esta tropa la mandaba el novel general de Brigada Irvin Mac Dowell. Aunque no estaban mejor entrenados sus enemigos confederados, pero los comandantes sudistas eran mejores, el general de Brigada Pierre G. T. Beauregard y el general Joseph E. Johnston.