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Matías Escalera Cordero

Ediciones Huerga y Fierro, 2019. 114 páginas

Dice Matías Escalera que solemos identificar sin problema ninguno a los culpables de los males y de las injusticias que sufrimos; que la mayor parte de esos culpables son obvios, pues su culpabilidad está fuera de toda duda; pero que no somos conscientes de hasta qué punto nosotros participamos de ese mal y de esas injusticias; que ese mal y esas injusticias anidan también en nosotros, pero que nos resulta muy incómodo reconocernos como parte del problema.

Una noche con libros y música, contra el ruido hiriente del mundo

El viernes 26 de abril, justo al final de la campaña electoral, durante la “noche de los libros” madrileña, en la librería Diógenes de Alcalá de Henares, se hizo la presentación de los dos nuevos libros de poemas de Matías Escalera Cordero; el primero, "Poemas del tiempo y del delirio/Poems of Time and Delirium" (ArtePoética, NYC. 2019), una edición bilingüe a cargo de la editorial neoyorquina, dirigida por el profesor y poeta de origen colombiano Carlos Aguasaco, especializada en literatura en español desde la misma ciudad de los rascacielos. Una selección poética original de la que otro poeta bilingüe, esta vez, norteamericano, Zachary Payne, ha sido el traductor, y cuyo prólogo ha estado a cargo del poeta y crítico español Luis Luna.

"Aborrezco los haikus, lo reconozco… Me parece una moda cateta y fruto de una globalización de turismo cultural depredador"

La pasada primavera el poeta y escritor Matías Escalera Cordero publicó con gran éxito en Amargord Ediciones su último poemario "Del amor (de los amos) y del poder (de los esclavos)", ahora hemos tenido la oportunidad de entrevistarle en exclusiva. En su nuevo poemario abandona la poesía reivindicativa para centrarse en el amor, cuestión ésta que nunca pasa de moda.

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Leonard Cohen se va a descansar al Olimpo de las Letras. Fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011

Recuerdo que primero me lo contaron; pero, luego, lo vi con mis propios ojos; en realidad, lo he visto decenas de veces. Y, cada vez que lo veo, me embarga el mismo deseo… Oh, Dios, cómo querría haber sido, cómo quería ser aún hoy aquel Leonard Cohen de aquel lejano día de finales de agosto en la Isla de Wight.