Nuestro poema de cada día
“Intermedio” es un poema de contrastes, que su título expresa sin tapujos: García Lorca compara la inocencia perdida de su infancia feliz (“Aquellos ojos míos de mil novecientos diez” versículos -1 y 5-; “aquellos ojos míos” -versículo 10-, “Allí mis pequeños ojos” -versículo 17-) con la cruda realidad de la sociedad neoyorquina y la amargura que le supone vivir en una ciudad que se erige en el emblema de la miseria humana (versículos 18-21; y estos dos son, precisamente, los que cierran el poema: “Hay un dolor de huecos por el aire sin gente / y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!”.