Pareciera que hay gente que nace al borde de una playa, de una orilla de mar, de repente, y se quedan inmóviles, o corren a esconderse y, súbitamente, los demás se asombran.
Aunque su infancia transcurrió en Málaga, Vicente Aleixandre vivió en Madrid -que fue su lugar habitual de residencia- desde 1909. En 1925, una grave dolencia -tuberculosis renal que traería como consecuencia, en 1932, la extirpación de un riñón- le aleja de cualquier actividad profesional o social y le fuerza a llevar una vida de reposo y cuidados clínicos que favorecerá su dedicación por entero a la poesía, al convertir el placer de escribir en auténtica necesidad.
"Laberintos", el segundo poemario de Rafael Mesado (Betxí, 1962), es un poemario extenso y rico por su variedad de temas y por su fuerza evocadora. Publicado por la editorial Huerga y Fierro, y con sus ciento noventa y dos páginas equivale a la experiencia de leer tres poemarios, porque no es poco el aprendizaje que se obtiene de su lectura.
En el verano de 1941 el novelista salió de Molledo (Cantabria) en bicicleta rumbo a Sedano, en el corazón del Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón. ¿El motivo? Compartir miradas con su amada, Ángeles de Castro. Desde entonces, mantuvo vivas tres grandes pasiones: el ciclismo, la naturaleza y su mujer. He aquí el rincón burgalés que enamoró a Delibes y todos los encantos que esconde la ruta ciclista más romántica de España.