www.todoliteratura.es
Rompientes
Ampliar
Rompientes (Foto: Javier Naval)

ROMPIENTES

Hay que mojarse
viernes 06 de marzo de 2026, 12:03h

PLEAMAR

Pareciera que hay gente que nace al borde de una playa, de una orilla de mar, de repente, y se quedan inmóviles, o corren a esconderse y, súbitamente, los demás se asombran.

Rompientes
Rompientes

Se los contempla, parecen seres de otro planeta, pero en realidad, solo son de otra parte del mundo. Ellos no quieren ser mirados, quieren ser vistos sin desigualdades, y que alguien les tienda una mano.

Aquí, desde este lado, desde el gran ventanal que da a la playa, la iluminación de los rayos del sol, del cielo azul con nubes se diluye, y da la impresión de que no hay espacio para todos. Pero sí lo hay, y no hay que estrecharse.

LA HUIDA

En ese espacio, la orilla del mar, con seres humanos yertos, la distancia se agranda. La cama queda vacía, la verdad se manifiesta cruda y dura, en penumbra, a veces muda, en silencio, las palabras solas no bastan. La pareja se ha roto, pero ya tenía jirones. Faltan las caricias, no entre ellos, a aquellos que ni siquiera las solicitan. Ahora hay una oquedad certera, el mar sin límites ya los tiene, nadie grita salvadlos, porque no tienen nombre.

El autor del texto de Rompientes, ¿rompientes quiénes?, las olas, los cuerpos, la civilización occidental, los sentimientos, Paul Verrept cuenta una historia a dos voces que podrían haber ido unidas, pero son individuales, no independientes, pero sí unipersonales, sin nombres también, a los que ni el agua del mar puede apagar el fuego interno que tienen. Nos hablan de los refugiados, y de ellos mismos, de calma y desasosiego, de duda y de temor, de los otros, de los distintos, de los nadies, pero quizá ellos dos también sean nadies.

Pero ellos sí son alguien. Ellos son Rebeca Hernando y Fernando Guallar, dirigidos por José María Esbec, que nos muestran sus emociones, desiertos y gastados, afligidos, antes lo han dado todo, o lo han creído dar, aunque se haya acabado algo. La niebla de la playa, la bruma que impide ver claramente, y cuesta distinguir en la arena sin son bultos o seres humanos. Y si todavía respiran o han dejado de hacerlo.

A partir de ahí, comenzará el deterioro emocional, y su intimidad se volverá opaca, distante, convirtiéndose ellos mismos en náufragos de su propia relación. Irán, a partir de ahora, a la deriva, perdidos e invisibles, expuestos al viento que sopla con fuerza.

La tragedia social deriva en conflicto íntimo, en visiones distintas de un mismo hecho. En una puesta en escena con un texto altamente poético, donde vienen a decirnos, que hay que mojarse, que no valen solo los lamentos y, mucho menos, los silencios.

Y que lo que se oiga no sea solamente el sonido del mar, el de las olas que van y vienen, el del llanto de las personas que sobreviven, el del viento que aúlla sin esperanza, sino la voz humana que ofrece su hospitalidad sin que tenga que ‘romperse’ nada por dentro.

INFORMACIÓN

ROMPIENTES

Texto: Paul Verrept
Traducción: Ronald Brouwer
Dirección: José María Esbec
Reparto: Fernando Guallar y Rebeca Hernando
Música y espacio sonoro: Alberto Granados
Una producción de Teatro de La Abadía y Lazona

Espacio: Teatro de La Abadía – Sala José Luis Alonso

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios