En medio de la nadería y la cacofonía que nos envuelven a partes iguales, también por desgracia en la literatura, es siempre motivo de alegría saludar la publicación de un nuevo libro de Ángel Olgoso, uno de nuestros mejores cuentistas en lengua castellana. Si la difusión de una obra y el reconocimiento público en el mundo literario no se guiara por criterios que tienen que ver cada vez más con los arbitrarios criterios de la promoción, los algoritmos y los nichos de mercado, la imagen televisiva o el peso de una a menudo intrascendente y estúpida viralidad en las redes sociales, tal vez tendría Olgoso el puesto que merece en nuestras letras.