• Diario Digital | Viernes, 17 de Agosto de 2018
  • Actualizado 20:52

"Shinrin-yoku", de Annete Lavrijsen

Creo que con lo que diré voy a tirarme piedras sobre mi propio tejado, pero me siento obligado a decir que en este caso vale más una imagen que mil - o las que sean - palabras. Y con imagen me refiero a la cubierta del libro, porque realmente con la información que da ya tienes todo lo que necesitas para comprarlo. ¿Sumergirse en el bosque? ¿El arte japonés para vencer el estrés mediante la naturaleza? Si lees eso y sientes atracción por el libro significa que ya no necesitas nada más. Ya es tuyo. Como me sucedió a mí. Hoy hablo de "Shinrin-yoku", de Annete Lavrijsen, publicado por Los libros del Lince.

"Shinrin-yoku", de Annete Lavrijsen

Vale, quizás es cierto que el título puede no entenderse, así que empezaré por ahí. Annete Lavrijsen, periodista holandesa que vive entre Ámsterdam y Barcelona, lo explica al principio del libro: «Literalmente, el término japonés shinrin-yoku significa "bañarse en la atmósfera del bosque", lo que en Occidente suele traducirse también como forest bathing o baño forestal». Y es en eso mismo en lo que se basa este libro que es más una guía con la que cualquier neófito en este arte japonés puede empezar a dar sus pasos hacia una nueva vida llena de armonía verde.

9788417302085En el libro, Lavrijsen nos habla siempre desde su propia experiencia combinando anécdotas con consejos, recomendaciones con pasos concretos con los que iniciarse, pautas con ejercicios, técnicas o incluso haikús o bellas ilustraciones a color. Todo siempre basándose en el contacto directo, solitario y consciente con la naturaleza. De agradable y muy ágil lectura, y que me ha recordado en ciertos puntos a La vida secreta de los árboles de Peter Wohlleben, Shinrin-yoku es un libro de consulta. No es de ese tipo de lectura rápida que al cerrarse queda guardada en algún rincón de la memoria con tantas y tantas historias que leemos día tras día en las novelas. En este caso, podríamos decir que Shinrin-yoku es un libro lento, pero no refiriéndonos con ello a pesadez, a sopor en su lectura, sino que es un libro que exige calma, lo mismo que pide con sus palabras Lavrijsen.

Y es que el objetivo principal de Shinrin-yoku, dividido en su interior por Tierra, Agua, Fuego y Viento, es conseguir que apartes la mirada de lo tecnológico o del gris ciudad y te centres en lo natural, lo verde, que a veces está tan cerca a la vez que tan olvidado por nosotros. Annette Lavrijsen se crió en el mundo rural y más tarde pasó a vivir en la ciudad. No pudo olvidarse nunca de su infancia verde y acabó topándose con este arte japonés para vencer el estrés mediante la naturaleza. Desde la parte consciente de alguien que ya ha llegado nos habla.

Shinrin-yoku, en definitiva, es parte significativa de una gran tipología de libros que todos en algún momento de nuestras vidas necesitamos, ese libro que te dice lo que sabes que debes dejar que te digan pero que llevas obviando tanto tiempo, que te da el consejo que tú te darías a ti mismo si no estuvieras tan distraído, que - quizás y ojalá - te empuja hacia un sendero que cuando se emprende ya nunca se deja. Porque es bello, porque es útil, necesario y vital. Y porque cada vez está más lejos, estés tú donde estés. El mundo natural.

Quizás en tu caso el primer paso hacia la montaña sea abrir un libro. Quizás en tu caso el primer paso hacia la montaña sea abrir este libro.

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