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Nuestro poema de cada día
El rostro severo de Luis de Góngora retratado por DiegoVelázquez (en 1622).
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El rostro severo de Luis de Góngora retratado por DiegoVelázquez (en 1622).

Luis de Góngora ridiculiza a Lope de Vega ante sus ínfulas nobiliarias

Lope de Vega, en la portada de su edición de La Arcadia (1598) colocó un escudo con 19 torres, precedido de la leyenda “De Bernardo es el blasón y las desdichas mías son”. Ante la farsa de su hidalguía, Luis de Góngora, en un soneto fechado en 1598, de enorme intencionalidad satírica, se burla de su vanidad. El soneto se titula “A La Arcadia, de Lope de Vega Carpio”; o bien, en muchas antología se emplea el primer verso como título. Tras la reproducción de original, ofrecemos un sucinto comentario estofa por estrofa.

Edición de La Arcadia, de Lope de Vega, editada en Madrid, en 1603 (la primera edición es de 1598). El escudo con las diecinueve torres aparece bajo la leyenda “De Bernardo es el blasón, las desdichas mías son”
Edición de La Arcadia, de Lope de Vega, editada en Madrid, en 1603 (la primera edición es de 1598). El escudo con las diecinueve torres aparece bajo la leyenda “De Bernardo es el blasón, las desdichas mías son”
A La Arcadia, de Lope de Vega Carpio
Por tu vida, Lopillo, que me borres
las diez y nueve torres del escudo,
porque, aunque todas son de viento, dudo
que tengas viento para tantas torres.
¡Válgame los de Arcadia! ¿No te corres
armar de un pavés noble a un pastor rudo?
¡Oh tronco de Micol, Nabal barbudo!
¡Oh brazos Leganeses y Vinorres!
No le dejéis en el blasón almena.
Vuelva a su oficio, y al rocín alado
en el teatro sáquenle los reznos.
No fabrique más torres sobre arena,
Si no es que ya, segunda vez casado,
Nos quiere hacer torres los torreznos.

Primer cuarteto, versos 1-4.

El poema arranca con una locución interjectiva -“Por tu vida”-, a modo de juramento, con la que se da a entender la determinación que se tiene de que algo se ejecute. Y, a continuación, Góngora emplea el diminutivo “Lopillo” con claro valor despectivo. Y lo que le pide es que borre de su escudo de armas las 19 torres. En los versos 3-4 se explica el porqué de semejante petición, y para ello se recurre a la palabra “viento” con distinto significado: las torres están hechas “de viento” (verso 3), es decir, de vanidad o engreimiento y, por tanto, son pura farfolla; pero, además, Góngora expresa su convencimiento de que Lope de Vega no tiene el ímpetu (verso 4: “viento”) suficiente como para sostener tantas torres falsas. La burla hacia Lope de Vega consiste, pues, en atacar su orgullo nobiliario reduciéndolo a la nada. La aliteración del fonema /t/ en estos dos versos realza la fortaleza de la convicción (“porque, aunque todas son de viento, dudo / que tengas viento para tantas torres”).

Segundo cuarteto, versos 5-8.

Aunquen Góngora no escribió ninguna novela pastoril, le niega a Lope de Vega la capacidad para escribir este tipo de novelas, y arremete contra La Arcadia. Concretamente le pregunta si no se avergüenza (verso 5: “¿No te corres…”) de convertir un tosco -y humilde- pastor en un heroico -y noble- caballero (verso 6: “armar de un pavés noble a un pastor rudo”; conviene rercordar que el “pavés” era un escudo oblongo que se utuilizaba para cubrir casi todo el cuerpo del combatiente; y también debe recordarse que la novela pastoril del Siglo de Oro narraba las aventuras y desventuras amorosas de pastores idealizados). Las idénticas contrucciones sintácticas e incluso rítmicas acentúan la oposición: “pavés noble/pastor rudo”. De hecho, la inrerjección “Válgame” con la que se inicia el segundo cuarteto expresa una amplia gama de sentimientos, que va desde la extrañeza hasta el enfado. Los versos 7 y 8 requieren algunas referencias culturales para su interpretación. Micol, hija del rey Saúl, fue la primera esposa del rey David. En cuanto a Nabal -nombre que significa “necio”-, era un rico terrateniente de la tribu de Caleb que se negó a regalar comida a David, aun cuando este y sus hombres habían cuidado sus rebaños frente a robos y alimañas. La razón de que Góngora haya elegido estos dos nombres bíblicos es meramente humorìstica: “Micol” puede relacionarse con “col”, y “Nabal” con “nabo”. Al tratarse de dos humildes verduras, Góngora está rebajando los presuntos orígenes ilustres de Lope de Vega, burlándose de sus antepasados. Y el verso 8 encierra una forma sibilina de llamar “loco” a Lope de Vega, ya que Leganés y Vinorres fueron dos personas con problemas mentales, muy populares en laa calles de Madrid del skiglo XVII, es decir, muy “locales”. Por otra parte, el verso 7, una frase exclamativa, está dotado de una fuerte musicalidad, con palabras agudas situadas en posiciones rítmicas relevantes que realzan su significado: “¡Óh trónco de Micól, Nabál bardo!” (acentos en las sílabas 1.ª -antirrítmico-, 2.ª, 6.ª, 8.ª y 10.ª); y además hay que añadir las aliteraciones del fonema vocálico /o/ en la primera parte del verso -hasta la pausa interna- (“¡Oh tronco de Micol...; y del sonido bilabial-oral-sonoro en la segundas parte del verso (“… Nabal barbudo”).

Primer terceto, versos 9-11.

En este terceto Góngora exhnorta (“No le dejéis”) a que se eliminen las torres de su escudo de armas (“blasón”) de Lope de Vega, ya que había añadido demasiadas, llevado por su vanidad (verso 9); y se le recomienda que regrese a su oficio de escritor de comedias: pero Góngora lo hace con ironía sarcástica: el “rocín alado” es Pegaso, el caballo con alas de los poetas, al que hay que desparasitar (los “reznos” son las garrapatas que atacan a los caballos), porque ha caido en manos de un mal comediógrafo; con lo cual, Góngora también se está burlando de la faceta de Lope de Vega como dramaturgo.

Segundo terceto, versos 12-14.

Este terceto requiere precisiones significativas en cada uno de sus versos. En el verso 12, “fabricar torres sobre arena” equivale a “hacerse ilusiones lisonjeras con poco o ningún fundamento”; en el 13, “segunda vez casado” es una alusión a Juana Guardo, segunda esposa de Lope de Vega, cuyo padre comerciaba con carne; y en el 14, los “torreznos” son trozos de tocino frito. Con este “material léxico”, Góngora no solo se burla de la familia política de Lope de Vega, recalcando su origen humilde, sino que también, jugando con palabras parecidas (y cambiando “torres” por “torreznos”) ataca la literatura que produce Lope de Vega: algo tan pequeño como los torreznos, inflándolos, pretende convertirlos en torres, en algo grandioso; que es precisamente lo que pasa con sus obras: carecen del mínimo valor literario, pero Lope de Vega alardea de su calidad.

En definitiva: Lope de Cvega ni puede presumir de orìgenes ilustres (y por eso se deben sjuprimir las,torres de su escudo familiar de armas), ni produce una literatura teatral digna de estimación, apta solo para que un público vuilgar la festeje en los corrales de comedias.

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