Lajos von Lázár nace a finales del siglo XIX en el castillo, situado en medio del bosque, de su familia noble húngara. Viene al mundo en un ambiente sombrío, marcado por la desaparición de su abuelo en el bosque —igualmente tenebroso— que rodea el castillo y por la aparente locura de su tío Imre, obsesionado con las obras de E. T. A. Hoffmann. Seguimos la trayectoria vital de Lajos, así como la de su hijo y su nieto, a lo largo de las décadas siguientes —desde la época nazi y la Segunda Guerra Mundial hasta la Guerra Fría— y en su recorrido desde Hungría hasta Suiza. Sí, efectivamente nos hallamos ante un libro que ha generado un gran revuelo y que ahora podemos disfrutar en su traducción gracias a la editorial Salamandra: fue elegido como el favorito de las librerías independientes para 2025 y se ha traducido a muchísimos idiomas. Por otro lado, no puedo evitar la impresión de que, precisamente debido a esa expectación, el libro está siendo sometido a un escrutinio especial y provoca numerosas reacciones muy negativas. Hasta qué punto están justificadas es algo que solo puedo valorar desde mi opinión, absolutamente subjetiva y de profano. Ciertamente, el estilo resulta al principio muy florido y, por decirlo suavemente, inusual para un hombre tan joven del siglo XXI. Personalmente, me gusta. Sin embargo, al igual que la atmósfera de la obra, el lenguaje también evoluciona a lo largo de la historia, ya que otras partes del libro se inspiran en modelos lingüísticos distintos, como Marcel Proust o Thomas Mann. He oído decir que hay influencias claras de Proust; sobre esto no puedo opinar, pues no he leído a Proust. Me parece excelente cómo se adapta el lenguaje a la época y a esos diversos referentes literarios que lo moldean; en mi opinión, la lectura resulta muy fluida y agradable. La historia se basa libremente en la propia historia familiar de Biedermann e invita a investigar y consultar árboles genealógicos y hechos políticos; este es otro aspecto que valoro mucho en un libro y que, además, me ha hecho ver lo poco que sé sobre Hungría y que —si mal no recuerdo— nunca he leído un libro de origen húngaro (aspecto que sin duda alguna debería cambiar). En resumen, este libro realmente es digno de todos los elogios que se han vertido sobre él, aunque calificarlo de obra maestra pueda llegar a ser un tanto temerario. Ahora quisiera abordar brevemente dos temas de los que se ha hablado muy mucho cunado los lectores se refieren a la obra: En primer lugar, las numerosas y supuestamente terribles escenas de sexo de las que tanto se ha hablado. Había oído hablar tanto de ellas que esperaba encontrarme con algo semejante a la pornografía pura y dura. Para mi sorpresa, se hallan descripciones de actos sexuales que, si bien frecuentes, eran breves y bastante inofensivas a primera vista. También hay alusiones a abusos, para las que Biedermann emplea recursos estilísticos interesantes. Que esta obra se pueda tachar de escandalosa por estos motivos es algo que cualquiera puede desmontar una vez leído el libro. El otro punto candente sostiene que el libro fue escrito con IA. No soy para nada experto en la materia, así que quizás otros puedan tratar el tema con más detenimiento. Sin embargo, aunque desconozco hasta dónde llega la capacidad actual de la IA para escribir, este libro establece conexiones que abarcan gran parte de la historia y posee un lenguaje variado —como ya he señalado—, por lo que no creo que sea el caso. Y si realmente fuera así, prefiero haber caído en el engaño antes que atribuirle algo semejante al bueno de Nelio Biedermann. Nota sobre el autor: Nelio Biedermann (2003) creció a orillas del lago de Zúrich. Su familia paterna pertenece a la nobleza húngara, y sus abuelos huyeron a Suiza en la década de 1950. Estudia Filología Alemana y Cine en la Universidad de Zúrich. "Lázár", la novela que lo ha consagrado internacionalmente, ha cosechado un enorme éxito de crítica y ventas y se halla en curso de traducción a más de treinta idiomas. Puedes comprar el libro en:
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