18/03/2026@10:10:00
La melancolía que atrapa a la felicidad perdida y compone una música de los días y las noches, la volatilidad de los sueños, y el afán por regresar al lugar donde una vez fuimos felices se dan la mano en esta magnífica obra de Antón Chéjov que representa como pocas la lucha del hombre contra el mundo. Desde su infancia en Taganrog hasta la última etapa de su vida en Yalta, el escritor ruso supo convivir con el ruido de la existencia ajena y refugiarse en un postergado e imaginario jardín de los cerezos en el que escribir sobre todo aquello que fuese cercano al alma humana. Hijo de tendero, el designio turbulento de su vida comenzó muy pronto en su miserable infancia en Taganrog rodeado de hermanos —era el tercero de seis—, de la violencia de su padre, o del sacrificio de su madre —una milagrosa cuenta-cuentos—.
El margen de libertad creativa, por un lado, y de juicio de una época que va en contra de lo establecido, por otro, tan presentes en esta obra de teatro fueron, quizá, dos de los inconvenientes que llevaron al fracaso a su primera representación en el Teatro Aleksandrinski de San Petersburgo el 17 de octubre de 1896, donde llegó a ser abucheada por los espectadores. Un hecho que marcó tanto a Antón Chéjov como para no querer volver a escribir ninguna obra dramática más, lo que no ocurriría gracias a que Konstantin Stanislavski la dirigió en el Teatro de Arte de Moscú dos años más tarde y la reconvirtió en un clamoroso éxito.
El paso del tiempo no transcurre igual en las obras de teatro.
El internacional director de teatro y ópera David Amitin va a estrenar su próximo montaje del que es director y dramaturgo: "El hombre inexistente", basado en el cuento "El hombre enfundado" del escritor ruso Antón Chéjov. La obra aborda, en tono de comedia (muy cercana a la farsa), algunos de los temas más habituales del escritor ruso: la hipocresía, la rigidez, el tedio, la crueldad, el chismorreo y la mediocridad. La obra se puede ver los viernes y sábados de febrero y marzo a las 20h en El Umbral de Primavera.
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El tiempo y la posibilidad de rememorar el presente a través del pasado. Ese presente pluscuamperfecto que, al atraerlo hacia nosotros mucho tiempo después, se nos muestra más benigno y menos belicoso. ¡Ay, los recuerdos y su matiz caprichoso! ¿Para qué amargarnos con lo que fuimos si no hemos sido capaces de llegar a ser todo lo que deseamos? La distancia entre pensamiento y realidad siempre es trágica, por imperfecta e inabarcable. Sin embargo, en manos de Chéjov es tragicómica.
La compañía Teatro Antón Chejov Siglo XXI se ha creado para celebrar el Bicentenario de Fiódor Dostoyevski. Del autor que, nacido el 11 de noviembre de 1821, se considera el máximo representante de la literatura rusa, y uno de los principales escritores de las letras universales, que supo dotar a su obra de personajes de gran complejidad moral y psicológica, y fue capaz de expresar en ella las contradicciones del ser humano.
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