www.todoliteratura.es

francis lopez guerrero

La ternura

15/10/2026@11:11:00

Escribe Albert Camus en La peste que “hay una cosa que se desea siempre y se obtiene a veces: la ternura humana”. Su escasez y su mendicidad en estos tiempos de sensiblería cursi nos definen y nos determinan como especie, porque es un sentimiento humilde y sincero, una felicidad recogida y privada, incompatible con esa felicidad chillona y aspaventosa y publicitada sin límites -retransmitida hasta la exageración- que ha conseguido adueñarse de nuestras vidas como una manifestación obligada y conveniente. El mundo no puede destilar espontáneamente ternura porque está muy ocupado en recitar cada dos por tres una oda estridente a la dicha y hacerla viral con codicia, con gula, con lujuria. Y justamente en ese mero acto consiste propiamente la dicha más que en experimentarla con profundidad y arraigo.

Un día en la vida

Al ahogado lo llevaron a la tierra. Al herido lo llevaron al cielo. No sabía llorar. Al moribundo dudaron entre la ceniza y el hielo. Y al final se lo dejaron olvidado. A los recién nacidos les brillaba la piel en los hospitales como neones de la calle. Los suicidas aumentaron. Todo el mundo calla.

Realidad y actualidad

El ser humano tiene la capacidad de observar, conocer y entender, de pasar el mundo por su sensorialidad (no digital) y su intelecto, es decir, de formar y conformar la realidad, que en determinadas coyunturas coincide con la actualidad vendible. Es muy viejo, tremendamente viejo, veintitantos siglos. Y se nos está olvidando. Está en la Metafísica de Aristóteles, obra clave del pensamiento occidental.

Se puede ser Pasolini

Se puede ser escritor, cineasta, poeta, filósofo, pintor y sentir la llamada primitiva e instintiva de la vida. Se puede ser comunista y rehusar el estalinismo y pasearse por los bajos fondos con un Alfa Romeo plateado en busca del ventarrón de un coito joven. Se puede ser homosexual y libre y abominar de la promiscuidad y hallar en el sexo un relámpago salvífico y liberador que te penetre por los cinco sentidos en las noches furtivas de la marginalidad cuando el placer y la angustia se necesitan y se cogen de la mano y se hermanan como en un rezo franciscano.
  • 1

Se cumplen noventa años del asesinato de Federico García Lorca

Así que pasen noventa años

El odio tiene mucho que ver con la envidia -desde los mitos bíblicos-. La envidia atufa a odio. Odiar no es un derecho ni una condena, sino un sentimiento privado con movilidad propia que las personas civilizadas tienen que saber llevar con cierta elegancia y disimulo público. El odio -nuestro pecado capital junto con la corrupción- se debe privatizar siempre. Politizarlo puede ser una manera de justificar un crimen. Este fue uno de los ingredientes más amargos y asquerosos que se le echó al guiso de nuestra Guerra Civil. Hubo muchas raciones que no se debieron repartir, pero se hizo por puro cainismo bíblico latente que se destapó brutalmente en un contexto bélico.

Sin cuerpo

"Yo soy mi cuerpo”, sentenciaba el filósofo existencialista cristiano Gabriel Marcel.

El Quijote, un currículo escolar a la mano

El Quijote puede parecer un libro -lo compramos-, un referente -lo aceptamos-, un hito hispánico e icono cultural -lo vendemos-. Pero es sencillamente el acto de existir impreso en una lectura muy oral con todo su repertorio de consecuencias y ambivalencias. Apenas se lee, se toca o explica en la escuela, que está entregada a misiones tecno-burocráticas de gran enjundia (que pasan por pedagógicas), diseñadas por gerifaltes educativos de postín que muy probablemente no se hayan leído nunca el libro. Tampoco es necesario leérselo a conciencia en orden lineal de principio a fin, del primer al último capítulo con sus dos partes. Con tenerlo cerca y a la mano para abrirlo al azar por cualquier página, a ver qué nos encontramos, a ver qué nos cuenta, basta.