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"Yo, Hernán. Diario de campaña", de JJ de Lama

Editorial Sekotia, 2024
martes 03 de marzo de 2026, 22:21h
Yo, Hernán. Diario de campaña
Yo, Hernán. Diario de campaña

Este libro es una inteligente y especial obra literaria, ya que será el Conquistador en primera persona quien refiera sus hazañas y peripecias, para llegar hasta el final de su devenir vivencial. Se puede y se debe considerar, que es una obra claramente definida sobre las memorias del hombre de Medellín. Este volumen no es una absurda novela de ficción, ya que está fundamentada en tres obras de incalculable y riguroso valor historiográfico, a saber: LAS CARTAS DE RELACIÓN del propio Capitán General. LA HISTORIA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO de Francisco López de Gómara. Y LA HISTORIA VERDADERA DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA ESPAÑA de Bernal Díaz del Castillo.

Por lo tanto, el autor deseaba, y lo ha conseguido, reconstruir todo el devenir evolutivo de Hernán Cortés, uno de los más conspicuos personajes del siglo XVI. El escritor mejicano Octavio Paz, el 28 de diciembre de 1985, definía claramente al Conquistador de Tenochtitlán y a su esencia fenotípica, en relación con México y su Historia, de la siguiente forma, que subscribo total y absolutamente.

La Conquista de México evoca las empresas de César en las Galias o de Babur en el Indostán (…) Los amores de Cortés y doña Marina recuerdan otros en los que la ambición política se mezcla a la pasión erótica como los de Marco Antonio y Cleopatra (…) el sitio de Tenochtitlán y el heroísmo de sitiadores y sitiados tienen una grandeza más épica que histórica en Troya (…) Cortés ante Moctezuma es Alejandro ante Darío (…) El odio a Cortés no es odio a España es odio a nosotros mismos. El mito nos impide vernos en nuestro pasado y, sobre todo, impide la reconciliación de México con su otra mitad (…)”.

Para Salvador de Madariaga, Hernán Cortés era el ‘español más grande y capaz de su siglo’, y sentaba referencia en relación con Gayo Julio César y Alejandro III “el Magno” de Macedonia. El Conquistador de Medellín era un varón de la Extremadura del Reino de León, hijo de hidalgos pobres, como eran la mayoría de los fijosdalgo de los siglos XV a XVII. Para ir a Las Indias Occidentales y poder conseguir cierto medraje, se había jugado su patrimonio, obtenido con gran esfuerzo, y así de esta forma poder financiar sus arriesgadas y complejas empresas políticas. Hernán Cortés era un hombre sumamente religioso, con una fe católica muy acendrada, lo que siempre va a demostrar en todas sus múltiples manifestaciones sociopolíticas. Era un hombre ciertamente preparado, desde un punto de vista intelectual y humanista, ya que había cursado estudios de Latín y de Leyes en la Universidad legionense de Salamanca. Aunque, ya desde poco tiempo después de su muerte, sería obviada y preterida su memoria hasta por los propios monarcas de las Españas. Es el habitual y ridículo complejo de algunos hispanoeuropeos, que se avergüenzan de su pasado histórico, guste o no, que sea como sea es mucho más paradigmático que el de otros personajes de la Historia y situados en su misma circunstancia. Verbigracia, el ya mencionado cronista Francisco López de Gómara escribió su eximia obra sobre la ‘Historia de la Conquista de México’ en el año de 1552, y ya en el año de 1556 la misma obra era censurada y prohibida por el Rey de las Españas Felipe II de Habsburgo, el denominado como ‘El Rey prudente’, pero que era ciertamente celoso de los triunfos ajenos, y por todo lo que antecede, prohibió la obra por el cúmulo de alabanzas que se encontraban en dicho libro hacia Hernán Cortés. Las diversas obras escritas sobre los Conquistadores, ya habrían sido censuradas por el Emperador Carlos V desde el año de 1527, ya que el poderoso monarca observaba, con cierta reticencia, el exceso de popularidad que dimanaban de ellas, y ya eran muy admiradas por los españoles, y por ello es por lo que hacían competencia hasta a los propios monarcas.

«Sumérgete en la mente del hombre que cambió el curso de la historia. Yo, Hernán te transporta al corazón del siglo XVI, donde las ambiciones de un imperio y el destino del Nuevo Mundo colisionan en la figura de Hernán Cortés. LA VOZ DEL CONQUISTADOR RENACE. ‘No pelea el número, sino el ánimo. No vencen los muchos, sino los valientes’. Batalla de Otumba, 7 de julio de 1520. Con la pluma magistral de Juan José de Lama, esta obra desafía los mitos y revela al hombre detrás de la leyenda. Basada en fuentes históricas fidedignas, como las propias Cartas de Relación de Cortés, la Historia de la Conquista de México de López de Gómara, o la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, teje una narrativa tan rigurosa como apasionante. ¿Qué impulsa a un hombre a enfrentarse a lo desconocido? ¿Cómo se forja un imperio entre la espada y la palabra? Te encontrarás caminando junto a Cortés, sintiendo el peso de sus decisiones, el fuego de sus ambiciones y el torbellino de emociones que marcaron su odisea. Más que un simple recuento histórico, esta novela es una ventana a los acontecimientos y el alma de una época. La prosa vívida y envolvente de De Lama disipa las brumas de la Leyenda Negra, ofreciendo una visión nítida y multifacética de uno de los personajes más controvertidos y fascinantes de la historia universal. Una experiencia literaria en la frontera de la realidad histórica y la inmersión narrativa. ¿Te atreves a cruzar el océano y conquistar un imperio?».

En el año de 1540, Hernán Cortés se ve obligado a presentarse ante Carlos V, con la finalidad de hacer frente a un Juicio de Residencia, ya que su vida política estaba siendo obstaculizada por el comportamiento y el autoritarismo del Virrey Antonio de Mendoza y Pacheco (1491-1552). Como no era habitual entre todos los demás imperios de la época, pero sí entre los representantes de las Españas en el Nuevo Mundo, quienes cuando finalizaban su gobierno era obligado que pasasen por un Juicio de Residencia, y así responder ante el emperador y sus jueces-oidores de todos sus comportamientos. Los monarcas españoles de la todopoderoso monarquía de los Habsburgo, raramente encargaban a sus pintores de cámara que dejasen huella perenne de las batallas en las que ellos no hubiesen participado.

Fue un gran militar y estratega. Perdió solo durante la Noche Triste, pero posteriormente venció en la batalla de Otumba con 400 hombres a más de 100.000 aztecas. Claro que ello se debió también a su alianza estratégica con los indios sometidos por los aztecas, la cual resultó mutuamente beneficiosa. Durante la guerra se alía con la mayoría, y acabada aquella se muestra interesado en la justicia y en el bienestar de todos, sin distinción de raza o clanes. Mandó en su testamento que se restituyeran a los naturales las tierras que se les hubiera podido usurpar para viñas y algodonales. México debió llamarse Tlaxcala, pero muestra de que Cortés quiso integrar a los vencidos fue que ello no se produjo. Trató de integrar a todas las tribus y no guardó rencor a los mexicas. Hubo guerra, pero también mestizaje y reconciliación”.

Es de rigor reconocer que tuvo relaciones múltiples con innumerables mujeres, pero reconoció, por medio de una bula papal a todos los hijos que procreó, para que se sintieran protegidos y no pudiesen ser perjudicados por nadie. Ejemplo ad contrarium, y muy posterior, es el que se refiere al Tercer Presidente de los Estados Unidos de América, Thomas Jefferson, que nunca liberó a los varios hijos que tuvo con una de sus esclavas negras, Sally Hemings, hasta su muerte y realizado el hecho por medio de testamento.

Cortés arrastra la fama de cruel, pero era simplemente un militar de la época y, como en todas las guerras, mandó matar y defender a los suyos. Sin embargo, una vez acabada la campaña, no hubo rencor sino voluntad sincera de acercamiento e integración de todos. Sus oponentes tampoco eran precisamente santos. Ambos bandos fueron crueles”.

Es preciso citar, con respecto al aserto relativo a la crueldad cortesiana, que se conoce de forma fehaciente, que entre los meses de junio de 1520 y marzo de 1521, los mexicas, tan habituados a los sacrificios rituales de prisioneros a sus dioses, capturaron, manu militari, a una de las caravanas de heridos, enfermos, niños y mujeres tanto mulatas como españolas, que Hernán Cortés había dejado en su retaguardia, y aunque iban guardados por trescientos aliados tlaxcaltecas, todos ellos fueron masacrados por los mexicas o mal llamados aztecas. El volumen presenta una pequeña relación bibliográfica, que estimo debería ser más numerosa, aunque al ser una novela-histórica es muy de alabar o agradecer. Para ello, les recomiendo, asimismo, mi documentado y riguroso libro número-VIII titulado: “HERNÁN CORTÉS. SU PERSONALIDAD Y SU CARÁCTER EN EL IMPERIO AZTECA. Editorial El Lobo Sapiens. 2004. León”; en el que dejo palpablemente claro como era en su esencia más íntima, que es la muy compleja psicológica, y como se comportó, de forma prístina con todos los indígenas de lo que serían las tierras de La Nueva España. En suma, recomiendo esta diferente obra literaria, y que, indudablemente enriquece la panoplia bibliográfica sobre el genial Conquistador y Capitán General de Medellín/Reino de León, Hernán Cortés. ¡Lectura necesaria y con inteligencia narrativa! «Romani, Iuppiter Optimus Maximus resistere atque iterare pugnam iubet».

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