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Miguel de Cervantes Saavedra

Misterio, secretismo, enterramientos infantiles, descubrimientos inesperados, intriga, una cápsula del tiempo… podría parecer ficción, pero son los ingredientes reales de una búsqueda sustanciada en procedimientos e informes científicos que logró localizar la tumba de Miguel de Cervantes, 400 años después de su muerte.

«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra

Los nuevos documentos inéditos, descubiertos por el benemérito Presidente de la Sociedad Cervantina en Esquivias, don Sabino de Diego Romero, ex alcalde del Ayuntamiento de Esquivias, sobre los personajes auténticos, expuestos en El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, son de capital importancia para los estudios de la obra más destacada de la literatura universal.

«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra

Conforme a mi artículo «Miguel de Cervantes Saavedra quiso emigrar dos veces a América Latina» (eHumanista, 2013), y no una vez como lo anuncian equivocadamente algunos eruditos. La carta autógrafa, del 17 de febrero de 1582 en Madrid, del autor de Las novelas ejemplares (1613) dirigida «al ilustre señor Antonio de Eraso, del Consejo de Indias de Lisboa», documenta que Cervantes pidió una vacante en el Nuevo Continente, y confesó que se entretenía «en criar La Galatea», la primera novela pastoril (K. Sliwa, Documentos, 124-25).

«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra

Conforme al excelente libro La antemuralla de la Monarquía. Los Tercios españoles en el Reino de Sicilia en el Siglo XVI (Madrid, 2010), del benemérito historiador Carlos Belloso Martín, Universidad Europea Miguel de Cervantes, el héroe de Lepanto y su hermano Rodrigo, soldados de la compañía del capitán Manuel Ponce de León (1539-1549) del Tercio del Maestre de campo Diego Enríquez de Castañeda y Manrique (1535-1601), invernaron en la isla Μελίτη, «dulce como la miel», entre 1573-1574, sede de La Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta.

«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra

Miguel de Cervantes Saavedra no solo rezaba, leía y enseñaba la Biblia, sino también componía y estrenaba sus obras «en alabanza de Nuestro Señor, de su Bendita Madre, del Santísimo Sacramento y otras cosas santas y devotas», durante el cautiverio en Argel.
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«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra

El héroe de Lepanto, «católico y fiel cristiano» (El Quijote, I-XIX), y lector de unas Horas de Nuestra Señora, el 4 de junio de 1593 en Sevilla, no solo afirmó ser «hijo y nieto de personas que han sido familiares del Santo Oficio de Córdoba» (K. Sliwa, Documentos, 262-63), sino también aseveró creer «firme y verdaderamente en Dios y en todo aquello que tiene y cree la Santa Iglesia católica romana» (El Quijote, II-VIII), y estar en Roma, donde «besé los pies al Sumo Pontífice, confesé mis pecados con el mayor penitenciario, absolvió me de ellos, y dióme los recaudos necesarios que diesen fe de mi confesión y penitencia… visité los lugares tan santos como innumerables que hay en aquella Ciudad Santa» (La española inglesa).

«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra

Los documentos legales convalidan indiscutiblemente que el comisario del «Rey Católico» quiso emigrar dos veces a América Latina y no solo una vez como lo propagan algunos eruditos erróneamente («Miguel de Cervantes Saavedra quiso emigrar dos veces a América Latina» (eHumanista, 2013). La carta autógrafa, del 17 de febrero de 1582 en Madrid, del autor de El Trato de Argel (1582) remitida «al ilustre señor Antonio de Eraso, del Consejo de Indias de Lisboa», documenta que Cervantes pidió una vacante en el Nuevo Continente, y confesó que se entretenía «en criar La Galatea», la primera novela pastoril (Sliwa, Documentos, 124-25).

«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra

Los nuevos testimonios legales, descubiertos por el madrileño Emilio Maganto Pavón, ex profesor asociado de la Universidad de Alcalá de Henares, legitiman definidamente que Isabel, hija de Ana Villafranca y Rojas, tenía familiares en Quauhtlemallan, «lugar de muchos árboles», Reino de Guatemala del Virreinato de Nueva España.

El nuevo documento inédito del 11 de diciembre de 1591, de capital importancia para la biografía documentada del autor de El Quijote, descubierto por el historiador burgalés Alfonso Dávila Oliveda, trata de los comisarios de Friedensfürst, Miguel de Cervantes Saavedra y su compañero Diego de Ruy Sáenz, quienes estuvieron en Archidona.