Reseña del libro "Después de Auschwitz", por Hilario J. Rodríguez
Sílex ediciones. Colección Sílex Portátil – Madrid. 1ª edición: 2026
04/08/2026@10:10:00
La editorial Sílex inaugura una nueva colección de libros de cine. Lo hace con dos títulos muy interesantes: David Lynch, de Pilar Pedraza y Después de Auschwitz, de Hilario J. Rodríguez. El autor es, además, el coordinador del proyecto. Reconocido crítico de cine y narrador con una extensa obra a sus espaldas que lo convierten en uno de los escritores más interesantes de nuestro país actualmente. Síganle la pista y podrán comprobarlo.
La vida es un universo de espejos que nos catapultan al pasado si nos limitamos a hacerle caso a nuestra memoria o, al futuro, si intentamos atrapar la incertidumbre que gobierna a nuestra imaginación. Luces largas que, eso sí, más tarde sólo serán catadióptricos rojos minúsculos perdidos en la silueta de la carretera de nuestra vida. Como nos dice su autor en este magnífico ensayo sobre la vida, el tiempo y el mundo: «Antes perdíamos pasados pero ganábamos futuros, ahora hemos perdido el futuro y ya no sabemos cómo regresar al pasado.»
Como dice el autor de este literario libro de viajes: «Soy consciente de que escribir es fracasar. Las palabras son siempre insuficientes, inadecuadas. Nos dejan a mitad de camino porque no son capaces de llegar hasta el final». Quizá, por eso, viajar consista en atravesar fronteras. Constructos mentales más que físicos que arrancan de nuestro acervo cultural y que están ahí para ser derribadas. Y eso es lo que hace Hilario J. Rodríguez en este caluroso y fulgurante acopio de experiencias viajeras por Centroamérica en el verano del año 2016. Experiencias que siempre van muy bien acompañadas de cine y literatura, y sobre todo, de la memoria. Memoria propia y universal que ejerce como un cabo al que sujetarnos de la marea del viaje y las olas de su fuerza. De ahí que, para observarlo todo, no haya nada mejor que comportarse como un astronauta perfecto capaz de seguir el ritmo sincopado del mundo.
Leer. Pintar. Buscar. Bucear en las entrañas de la vida y viajar entre las coordenadas geográficas del tiempo. Allí, donde el arte de lo invisible y lo inesperado toma cuerpo, palabra, obra y acción. Allí, donde disfrutar del feliz descubrimiento es una invocación a una nueva vida. Allí, allí, allí… donde anida la materia infinita rodeada de fantasmas.
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El poder de la evocación es infinito, tanto o más que la percepción del tiempo. Quizá porque la evocación es una forma de reivindicar el tiempo. El tiempo absoluto, por lo que ésta tiene de dinamizadora del pasado, el presente y el futuro. La evocación es un eco que repercute en nuestra memoria para ofrecernos la posibilidad de volver a ser o hacer lo que una vez fuimos o hicimos.
¿Existe el mundo? ¿Acaso existen las palabras? ¿Qué certeza tenemos sobre la materialidad de los libros? Quizá todo sea un sueño. Sueño eterno el que transita y transige los límites de nuestra propia vida para convertirla en algo distinto y, sobre todo, en algo ajeno, público y real.
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