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Un nostálgico recorrido por los veranos de los años 60 y 70 de la mano de León Arsenal

viernes 02 de junio de 2017, 11:42h
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Aquellos fabulosos veraneos
Aquellos fabulosos veraneos

¿Recuerdas los viajes interminables en el Seiscientos con la baca cargada hasta los topes de equipaje? ¿Las correrías con la pandilla y el cine de verano del pueblo? ¿Y las avionetas que lanzaban balones de Nivea en las playas atestadas de veraneantes? Si esto te resulta familiar es que disfrutaste de los veranos de antaño durante tu niñez y adolescencia.

"Aquellos fabulosos veraneos" es un nostálgico recorrido por los veranos de los 60, 70 e inicios ; ;de los 80, por aquellos tiempos de sol y playa, carretera y manta, en los que veranear era entonces —para muchos españoles— cambiar durante meses de casa, relaciones y costumbres. Una ventana al pasado que se abre a los paisajes, situaciones y toda la iconografía de la época, desde el balón de Nivea (rey absoluto en la categoría de pelotas hinchables) hasta el 4 Latas y el Seat 600, pasando por las postales, el Toro de Osborne y la Mistela.

León Arsenal, testigo de aquellos veranos en su infancia y adolescencia y de los cambios sociales que generó esta cultura del veraneo, nos invita a pasear por las playas de nuestras costas, hervidero de familias cargadas de bártulos que desplegaban sus toallas, tumbonas y neveras repletas de botellas de Revoltosa y bocadillos de filetes empanados. Playas que acogieron la llegada masiva de turistas extranjeros y por las que desfilaron los primeros bikinis y que vieron llegar la moda de los ajustadísimos bañadores “Turbo”. Sin olvidarnos del chiringuito, lugar de culto en el que nos encontrábamos con singulares personajes de la “fauna playera”: las “suecas”, los forzudos de playa o el macho ibérico dispuesto a desplegar todo sus encantos.

Pero los veranos no solo se disfrutaban en la playa. El pueblo era un destino mítico en el que muchas familias españolas pasaban sus vacaciones y donde los chavales se quedaban con los abuelos hasta que tocase volver al cole. ¿Quién no recuerda las partidas de chapas con la pandilla, las excursiones con la BH o las noches en el cine de verano (y sus cómodas sillas)? ; ;Chavales que crecieron y cuyas historias personales han quedado ligadas a aquellos pueblos en los que disfrutaron su infancia y adolescencia. ;El camping, las colonias y los campamentos eran otras de las alternativas veraniegas de la época. Una época con banda sonora propia, en la que Manolo Escobar o Mocedades comenzaron a compartir pista con los Beatles o los Rolling. Todo un universo veraniego que se nos esfumó entre finales de los 70 y comienzos de los 80.

En este nostálgico relato repleto de fotografías e ilustraciones, León transmite el sabor de esa época a los que no la vivieron y atiza la memoria de quienes sí lo hicieron, abriendo el cajón de los recuerdos y haciéndoles disfrutar una vez más de aquellos fabulosos veraneos. ¿Preparados?

León Arsenal nació en Madrid en 1960, por lo que le pilló de lleno la época retratada en el libro. Vivió aquellos veraneos de casi tres meses en las playas de Alicante y en alguna estancia en el pueblo de sus abuelos maternos, así como en escapadas por toda la geografía española. Así que guarda buena memoria de aquellos tiempos. Hizo la mili en el honorable pero no laureado Regimiento de los Excedentes de Cupo (que se libró, vamos). Vivió algunos años en La Coruña, de donde salió con un título de Piloto de la Marina Civil y un deje gallego que aún guarda. Navegó varios años, viviendo así una etapa de las que le gustan a los escritores, atoro pasado, claro. De esas que les permite alardear de haber pasado apuros y tenido los más diversos empleos. Algo sin lo que un escritor parece ser menos escritor.

Escribía cuentos y nunca pensó pasar de ahí, porque en los barcos se trabajan muchas horas. Pero, con el cambio forzado de vida, pudo abordar obras largas. En 2004 ganó el I Premio Minotauro de literatura fantástica con Máscaras de matar y, en 2006, los premios Ciudad de Zaragoza y Espartaco de la Semana Negra de Gijón a la mejor novela histórica con La boca del Nilo. Eso le permitió volcarse a la literatura. Ahora, trece años después, tiene a las espaldas una veintena de títulos entre novela, antología y ensayo. Y unos cuantos premios más, el último el del Certamen Letras del Mediterráneo, de Castellón, a su trayectoria como novelista histórico. Y de paso también ha sido traductor literario, director de revistas, locutor de radio, y profesor en talleres de narrativa. Su última novela publicada ha sido "Bandera negra"

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