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José Antonio Olmedo López-Amor
José Antonio Olmedo López-Amor (Foto: cedida por el autor)

Entrevista a José Antonio Olmedo López-Amor: "Los premios están bien, aportan difusión, pero no hay que obsesionarse con ellos. Lo más importante sigue siendo la literatura"

lunes 23 de noviembre de 2020, 23:00h
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El año 2020, tan nefasto debido a la pandemia, no lo está siendo tanto para escritores como José Antonio Olmedo López-Amor, veterano redactor de esta casa, miembro del comité asesor y delegado territorial en la Comunidad Valenciana, de quien podemos decir que está viviendo su annus mirabilis literario, pues ha sido finalista de dos de los premios literarios más prestigiosos del país y ambos, de géneros diferentes: el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe y el Premio Literario Felipe Trigo de Novela. Este hecho se ha dado con apenas unas semanas de diferencia entre ambos.

José Antonio Olmedo López-Amor
José Antonio Olmedo López-Amor (Foto: cedida por el autor)

¿Qué sensaciones quedan después de saber que has quedado finalista de los premios Loewe y Felipe Trigo el mismo año?

¿Sensaciones? Pues, muy buenas. Siempre he afrontado los premios sin esperar con ansia su fallo. En estas cosas, lo más normal es pasar desapercibido y, por tanto, de hacer uno ilusiones, se desinflan muy pronto. Decidí participar, desde luego, pero espero los fallos trabajando en ideas nuevas. Lo que venga, bienvenido.

Considero recomendable, cada cierto tiempo, salir de nuestra zona de confort, como creadores, y someter nuestra obra al criterio de un jurado especializado. Es una buena forma de tomar la temperatura a lo que estamos haciendo y, a veces, se lleva uno estas sorpresas. He sido finalista de dos concursos más este año y me han dado un reconocimiento a mi trayectoria cultural, pero ser finalista del Loewe y el Felipe Trigo me ha constatado dos cosas: que no debo cesar en mi empeño por construir una voz poética y que quizás, debo prestar más atención a mi faceta como narrador.

Visor y Planeta, sin duda, son los sellos editoriales cumbre en poesía y novela en España. ¿Crees que la vida de un escritor puede cambiar si consigue publicar en ellos?

Estoy seguro de que ambas editoriales son muy serias y cuentan en su haber con todas las herramientas para hacer llegar una obra literaria tan lejos como esta pueda llegar, y eso, sin duda, es algo que cambia la vida de cualquier autor. A fin de cuentas, como comunicadores, pretendemos llegar a cuanta más gente sea posible. Considero que los premios literarios son llaves que nos pueden dar acceso a esas editoriales tan capaces, pero a la vez tan difíciles —casi siempre— de acceder.

Mi vida no ha cambiado mucho desde que empecé a escribir, o debería decir, a publicar, en diciembre de 2011, y soy consciente de lo difícil que es abrirse paso como autor en un mundo tan competitivo como el literario. A pesar de ello, sigo escribiendo con la misma ilusión y sigo intentando que mi obra llegue al mayor número posible de lectores. Los premios están bien, aportan difusión, pero no hay que obsesionarse con ellos. Lo más importante sigue siendo la literatura.

Hybris se titula el poemario con el que has quedado finalista en la edición más concurrida del Premio Fundación Loewe, un libro que el jurado ha destacado de entre las casi 1300 obras recibidas. ¿Qué nos puedes decir de él?

Si ya fue una sorpresa para mí saber que era finalista del Loewe, premio en el que he participado en años anteriores sin éxito, lo fue todavía más enterarme —como bien dices— de que esta pasada edición este emblemático concurso ha batido su récord de participación. Sentirse orgulloso es casi una obligación.

En cuanto a Hybris, poemario al que espero encontrarle alguna editorial pronto, puedo decirte que trata acerca de nuestra necesidad del mito, de cómo, de alguna manera, somos adoradores de dioses creados por nosotros. Siempre he pensado que dentro de nuestra supremacía como raza, el ser humano esconde una dependencia de algo superior. La secularización de la sociedad produce una iconoclasia y hace que esa vulnerabilidad, ese espacio reservado a la idolatría sea ocupado por el héroe, o debería decir, el superhéroe. En este libro no es raro mezclar a Supermán o Joker con crítica social e incluso poesía mística. El fin último es develar algunos absurdos que permanecen anclados en nuestra conciencia colectiva y traslucir cómo toda fortaleza también tiene sus puntos débiles, y eso es algo que espero haber conseguido.

¿Y qué nos puedes contar de la novela que el jurado del Premio Felipe Trigo ha destacado como finalista entre más de 300 novelas?

Pues, que toda ella gira en torno a la vida de una poeta española romántica que vivió en el siglo XIX y parte del XX y creo que debemos rescatar. Es una novela histórica de trescientas páginas en la que he intentado actualizar la lectura de lo vetusto y cronificado con saltos temporales, cambios de narrador, flujo de conciencia, correlato objetivo, incluso mezcla de géneros. Es una novela que nos habla del machismo que sufrieron las mujeres españolas en tiempos del Trienio liberal, pero también, de la denodada lucha por los derechos de las mujeres que algunas escritoras españolas protagonizaron a pesar del estigma social que ello les supuso. “Cantad, hermosas” es el relato de una escritora condenada a escribir y sufrir por ello en un mundo que la oprimía, pero también, su particular relación con la muerte, su odisea vital y un ejemplo de cómo con voluntad y esfuerzo podemos dejar una huella y un legado positivos para la sociedad.

Ya para terminar, ¿puedes anticiparnos algo referente a tus nuevos proyectos?

Sí. Está a punto de publicarse mi noveno libro, El pájaro a la rama (Olé Libros), un libro de investigación y crítica en el que he invertido mis cinco últimos años estudiando la poesía completa de Ricardo Bellveser, un escritor valenciano del que voy a dar buena cuenta, ya que es una de las personas más influyentes en el mundo cultural y social valenciano de las cuatro últimas décadas.

Tengo en preparación mi segunda novela, un libro de aforismos, una antología de poetas diferentes, un libro de relatos y, por supuesto, poesía. El horizonte es muy amplio y variado. Soy muy inquieto literariamente y siempre he dicho que tengo más obra inédita que publicada. Esto, que pueda revelar. Soy de los que piensan que lo importante de un currículo es aquello que nos queda por hacer.

José Antonio Olmedo López-Amor es crítico literario, poeta, ensayista y narrador, ha escrito siete poemarios: Luces de antimonio (2011), El testamento de la rosa (2014), La soledad encendida (2015), La flor de la vida (2016), Maldito y bienamado bibelot (2017), Nubes rojizas (2019) y Actos sucesivos (2020); un libro de ensayo Polifonía de lo inmanente (2017) y un libro de aforismos El monstruo en el camerino (2020). Tiene en preparación su segundo libro de aforismos Pequeñas secespitas. Es Miembro de la Academia Norteamericana de Literatura Moderna Internacional, Codirector de la revista literaria Crátera y coeditor del sello Crátera Editores. Cursa Estudios Hispánicos, Lengua Española y sus Literaturas en la Universidad de Valencia. Ha ganado, entre otros, los Premios Nacionales “Isabel Agüera” y “Ateneo Mercantil” de Valencia.

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