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"Cartas entre dos amigos", la correspondencia entre dos genios de la pintura

lunes 15 de marzo de 2021, 18:00h
Cartas entre dos amigos
Cartas entre dos amigos
Los cuarenta años de amistad entre Henri Matisse y Pierre Bonnard, dos grandes artistas, se preservan en su correspondencia, breve y espaciada hasta el estallido de la guerra en 1940, más frecuente y expresiva desde entonces, cuando dejan de tener la posibilidad de encontrarse y conversar de viva voz.

Los acontecimientos los convierten en vecinos –Bonnard en su pequeña villa de Bosquet sobre las alturas de Cannes y Matisse en el hotel Régina en Cimiez–, pero también los aíslan en su retiro. «Tengo necesidad de ver otra pintura que no sea la mía», escribe Bonnard el 9 de febrero de 1940, y Matisse, en noviembre del mismo año: «Tengo necesidad de ver a alguien y es a usted a quien quiero ver». Un apremio declarado que refleja la conmoción colectiva que supuso la guerra y sus efectos sobre dos artistas que por edad y autoridad parecerían estar más allá de cualquier consejo o confidencia.

Monachi dispersi, como los llama Jean Clair en su esclarecedor prólogo, hermanos laicos de una comunidad invisible que intercambian sus pequeñas o grandes desgracias y sus modestas alegrías porque se saben consagrados a un servicio infinitamente más importante que ellos mismos: para ambos, la pintura constituye ante todo el ejercicio paciente y obstinado de un oficio. Y es en la aparente banalidad de los acontecimientos relatados, en la domesticidad de las palabras que emplean y el pudor de las emociones confiadas donde se ve reflejada esta tarea infinita de la que ellos no son más que modestos patrocinadores. Desde el primer «Viva la pintura» que Matisse envía a Bonnard hasta la postrera carta, en la que éste expresa su admiración por la obra de su amigo por última vez, el intercambio entre ambos es un testimonio inestimable para profundizar en su producción y en su visión compartida del arte y la vida.

Pierre Bonnard (Fontenay-aux-Roses, 1865 – Le Cannet, 1947) fue uno de los miembros originales del grupo de artistas llamados nabis. Conocido sobre todo por su faceta de pintor, también trabajó como ilustrador de libros y revistas y fue un prolífico grabador. Su creciente interés por el paisaje en la primera década del siglo XX lo llevó a viajar y pintar por el norte de Francia, y en 1908 descubrió el sur. Desde entonces el Mediterráneo se convirtió en una de sus principales fuentes de inspiración y la relación de continuidad entre la herencia clásica de Francia y su pintura se hizo más evidente. La temática de sus cuadros es sencilla; es su forma de representarla –sea un bodegón, una figura o un paisaje bañado por la luz del sol– lo que lo consagrará como uno de los maestros más sutiles de su época.

Henri Matisse (Le Cateau-Cambrésis, 1869 – Niza, 1954) está considerado como uno de los artistas más importantes del siglo XX. Adscrito al movimiento fauvista en sus inicios, su inclinación por la racionalidad y el orden –así como su aversión a los ajetreos de la vida pública– lo alejaron de las tendencias vanguardistas. Aunque, junto con Pablo Picasso, es uno de los artistas que más contribuyó a definir y plasmar las revoluciones artísticas de las primeras décadas del siglo, a partir de 1920 su arte se fue decantando por un clasicismo modernizado. Los temas de su pintura siguieron siendo mayormente domésticos y figurativos, impregnados de una atmósfera mediterránea que constituye uno de sus rasgos más distintivos.

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