Joseph Nguyen es profesor y conferenciante, y su mayor éxito, el libro que ahora vamos a tratar de reseñar, se ha traducido a la friolera de más de treinta idiomas. ¿Alguna vez te has encontrado en una situación en la que estás pensando en predecir tu futuro más inmediato? La mayoría de las ocasiones, nuestros pensamientos están en el pasado e intentamos averiguar qué podríamos haber dicho o hecho mejor, de forma más inteligente, en un momento dado. O estamos en el futuro, constantemente unos pasos por delante, mientras almorzamos, y nuestros pensamientos giran en torno a qué haremos después de lavar los platos, qué compraremos en la tienda, qué es lo primero que tenemos en nuestra lista de tareas por la mañana... Y las personas con las que compartes espacio parecen no existir... Las predicciones también son comunes, generalmente las malas, donde solo nos centramos en lo peor que nos puede llegar a pasar, desde no encontrar aparcamiento hasta llegar tarde a una cita, una mala presentación, una primera impresión, etc. ¡Y así sucesivamente! Hay que realizar un esfuerzo mental y recordar que no somos precisamente clarividentes. El consejo que se desprende en las páginas dedicadas a la anticipación negativa es el de que nos detengamos cuando reconozcamos esos pensamientos, porque lo que pensamos, eso es lo que creemos. Y todo lo "predicho" en el 99 % de los casos no se cumple, y hasta que ocurre, nos preocupamos tanto y nos ponemos tan nerviosos que hemos experimentado físicamente todos los peores escenarios posibles. Así nos lo explica el autor: “No es el contenido de nuestros pensamientos lo que nos causa estrés, sino el pensamiento en sí. La cantidad de pensamiento está directamente relacionada con la cantidad de estrés y emociones negativas que experimentamos en un momento dado”. ¡Qué horror! ¿No te cansas de tus propios pensamientos? ¡Yo sí! Y me siento fatal cada vez que imagino lo inexistente o lo inmutable y experimento emociones que, la mayoría de las veces, no son agradables. Al preocuparnos así, creo que queremos lo mejor para nosotros. Queremos prepararnos para lo peor y nos inventamos situaciones increíblemente imaginativas. Lo desconocido nos asusta y luego nos consolamos de una manera muy "amable": “Los humanos siempre tememos a lo desconocido porque no podemos predecir lo que podría suceder. Solo cuando nos adentramos en lo desconocido podemos experimentar las infinitas posibilidades que la vida nos ofrece. Por eso, suceden cosas mágicas cuando confiamos en nuestra intuición”. Lo que el cerebro "aplasta" consigo, el cuerpo no sabe si realmente está sucediendo o no; cree en las sensaciones que surgen y se genera estrés. ¡Nos generamos estrés! Construimos nuestras vidas con nuestros pensamientos, y en la mayoría de las ocasiones las bases son malas y negativas porque, siendo realistas, así es como nos lo enseñan. Está comprobado que el pensamiento negativo nos resulta más natural. Y aquí estamos de nuevo justificando lo acertado del título del libro: ¡No te creas todo lo que piensas! Todos formamos parte del entorno en el que crecimos, de la sociedad, de la familia, de todo lo que nos rodeó desde que nacimos y aún nos rodea. Vivimos con las creencias de otros que a menudo resultan no ser adecuadas para nosotros, y entonces depende de nosotros deshacernos de ellas y vivir nuestras vidas y nuestros objetivos por nuestro propio bien. Estamos a miles de años de distancia de situaciones en las que nuestro cerebro nos dice que debemos huir de un animal salvaje que quiere devorarnos, pero aún nos impone sus miedos de todas las formas posibles (e imposibles). El autor explica de forma muy sencilla la situación en la que nos encontramos a la hora de pensar, y para quienes realmente desean un cambio, para quienes están cansados de pensamientos constantes y agotadores, ofrece ejercicios sencillos para ayudarse en estos momentos. Puedes comprar el libro en:
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