En este breve y muy interesante libro, "Dickens y Prince: un tipo de genio muy particular", Nick Hornby compara y contrasta las vidas y carreras de dos artistas de fama mundial que le han llegado a inspirar enormemente: el novelista victoriano Charles Dickens y el artista musical de los siglos XX y XXI, Prince, en un intento por descubrir qué cualidades poseían estos dos extraordinarios creadores que los distinguen de sus contemporáneos. De entrada debo admitir que habiendo leído algunos clásicos de Dickens (Oliver Twist, David Copperfield y alguno más cuyo título ahora no me viene a la cabeza), no me llego a considerar un gran admirador de su obra, aunque ninguno me disgustó. Simplemente no me parece un autor con el que sea fácil sumergirse y disfrutar de su obra sin esfuerzo, y definitivamente no soy fan de Prince, aunque por cultura popular todos conozcamos sus grandes éxitos. Sin embargo, sí soy fan de Nick Hornby, sobre todo de sus obras de no ficción, y éste es sin duda uno de sus mejores libros en años. Esta no es el tipo de obra que compara a los dos fijándose en coincidencias extrañas, pero sí que tuvieron muchas similitudes durante su trayectoria vital. Ambos tuvieron infancias horribles (padres maltratadores, ambiente sumido en la pobreza), los dos alcanzaron el éxito prematuro a los veinte años y se fueron haciendo aún más famosos y exitosos con la edad; tenían debilidad por las mujeres; su impacto social en sus respectivas épocas fue tan salvaje como duradero en la cultura, y por desgracia ambos perecieron por exceso de trabajo (sí, Prince murió de una sobredosis de drogas, pero fue por una adicción a las pastillas recetadas que se originó por una lesión de cadera que sufrió bailando durante sus espectáculos durante tantos años, así que... ¿más o menos?) aproximadamente a la misma edad (Dickens a los cincuenta y ocho, Prince dos meses antes de cumplir esa misma edad). Por muy fascinantes que sean las breves biografías de estos creadores escritas por Hornby, la mayor impresión que te dejará este libro es, sin duda, la increíble productividad de ambos. Dickens escribió más de cuatro millones de palabras durante su carrera como novelista, sin contar las cartas (de las que existen cada vez más libros de miles de páginas que las recopilan), el periodismo ni la edición. Por su parte Prince produjo docenas de discos durante su vida (además de escribir canciones para otros artistas) y dejó la friolera de casi ocho mil canciones inéditas que un equipo de archivistas se dedica a recopilar y publicar poco a poco. Un dato curioso es que, además de seducirlas, grabó un álbum de la noche a la mañana con algunas de las mujeres que llevó a su casa; así de fácil le resultaba la creación (¡y solo se acostaba con mujeres, a pesar de su apariencia andrógina y sus declaraciones que sugirieran lo contrario!). Uno de los factores que se apunta en el ensayo y que podría llegar a sorprendernos es la poca planificación que hubo en sus respectivos trabajos. Algunas (por no decir bastantes) de las canciones inéditas de Prince, y varias de las que sí se publicaron, no son muy buenas, y, de forma similar, Dickens seguro que tuvo su cuota de material olvidable, pero también podemos llegar a asegurar que produjeron obras maestras mediante el mismo proceso creativo de improvisar sobre la marcha con una planificación mínima o nula. Puestos a matizar, se podría argumentar que las comparaciones de Hornby fallan en que Prince realizó sus obras más icónicas y queridas en sus veintes, mientras que Dickens produjo algunas de sus mejores obras en esa misma época (Oliver Twist, Nicholas Nickleby), pero continuó cosechando grandes éxitos durante gran parte de su vida: Cuento de Navidad y David Copperfield en sus treintas, Historia de dos ciudades y Grandes esperanzas en sus cuarentas, y… bueno, nada tan destacable en sus cincuentas. En cambio, Prince nunca alcanzó su apogeo de los años ochenta (Purple Rain, Sign o’ the Times) posteriormente. En definitiva, Dickens y Prince es un grato regreso a ese estilo de escritura informativo y entretenido que tan bien domina Nick Hornby. Se necesita un genio especial para darse cuenta de que nadie había escrito un libro así antes, y ese genio es el del autor británico. Nota sobre el autor: Nicholas Peter John Hornby es un escritor y letrista inglés. Es conocido principalmente por sus memorias Fiebre en las gradas (1992) y sus novelas Alta fidelidad y Un niño grande, todas ellas adaptadas con éxito a la gran pantalla. La obra de Hornby aborda con frecuencia temas como la música, el deporte y la naturaleza errática y obsesiva de sus protagonistas. Sus libros han vendido más de 5 millones de copias en todo el mundo hasta 2018. En una encuesta realizada por la BBC en 2004, Hornby fue nombrado la vigésimo novena persona más influyente en la cultura británica. Ha recibido dos nominaciones al Óscar al Mejor Guion Adaptado por Una educación (2009) y Brooklyn (2015). Puedes comprar el libro en:
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