Para poder presentarse a las elecciones, tienes que llevar veinte años como socio y presentar un aval de 20 millones de euros. El sagaz presidente subió los años para poder presentarse a las elecciones hace unos años para que no se pudiese presentar un rival tan peligroso, para él, como José María Aznar. Lo de los veinte millones, evidentemente, no está al alcance de cualquiera. Por lo que la democracia en ese equipo de fútbol deja mucho que desear, como ocurre en la Federación y en ese ente llamado La Liga. Por mucho que diga Florentino que es para salvaguardar a los socios, esto no se ajusta a la verdad. Los socios ignoran cual es el patrimonio y no tienen ninguna información por parte de la dirección, solo la que pueden conocer por los medios de comunicación.
Si Pérez amase al Real Madrid, y no a sí mismo, se hubiese puesto a trabajar para solucionar los graves problemas que tiene el club. Sin embargo, dilata las posibles medidas a tomar para hacerse más fuerte y no dar tiempo a que se organice una posible alternativa. Así que hasta el verano no sabremos lo que hará el club, bien sea él u otro candidato, para arreglar una situación insostenible por las nefastas decisiones que ha tomado este señor en los últimos años como si fuese un señor feudal.
Florentino Pérez se dedicó a la política entre los años 1976 y 1983 en la desaparecida Unión del Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez. Fue concejal de Saneamiento y Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Madrid, subdirector general de Promoción del CDTI del Ministerio de Industria y Energía (1979-1980), director general de Infraestructuras del Transporte del Ministerio de Transportes. Todos esos contactos le han servido para hacer negocios personales, posteriormente. Cuando la UCD desapareció se alineó con Miquel Roca en la operación que llevaba su nombre. Fundó con otros el Partido Reformista Democrático y en las elecciones de 1986 fue, por la circunscripción de Madrid, en el puesto cuarto. ¡Menudo ojo que tuvo el prenda! ¡No sacaron ni un solo escaño!
Después de esta experiencia nefasta se dedicó a los negocios con los amigos que había conocido en UCD, que le regaron de concesiones para realizar todo tipo de obras. Para él, el Real Madrid es un negocio redondo, ya que puede llegar a acuerdos con diferentes empresas en el palco del equipo. Le importa más vender camisetas de sus supuestos ídolos que el jugar bien y tener una economía saneada. Bien es verdad que ha ganado siete Champions y otras tantas ligas, pero no todo consiste en ganar si no en tener dignidad y él no la ha tenido nunca. Ha utilizado métodos barriobajeros para hacerse y mantenerse en el poder.
Fuí durante muchos años socio del Real Madrid y hasta llegué a ser socio compromisario una larga temporada. En el antiguo pabellón de Madrid, donde se ponía una roñosa alfombra marrón para salvaguardar el parquet de la pista de baloncesto, pude ver cómo se ganaban voluntades, cómo se jugaba con la buena fe de los socios y cómo se les compraba. Algunos con unos simples llaveros y banderines del equipo; otros con prebendas y al que no pasaba por el aro, cómo se les desprestigiaba y atacaba. Eso mismo es lo que ha hecho en la rueda de prensa. Sus asesores deberían dimitir por lo mal que planificaron. Le dejaron al pie de los caballos y como buen bocazas, se ahogó el solo. Ya decía Groucho March que “es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”. Ahora todos lo sabemos, durante estos años no ha querido hablar en rueda de prensa por sus deficiencias intelectuales. Teníamos nuestras dudas, ahora lo sabemos definitivamente que está gagá y se comporta como un viejo chocho.
Su gran problema es que no ha sabido retirarse a tiempo. Es como el abuelo Cebolleta que habla de sus glorias pasadas y que se mete con la prensa sin razón. Además, su comportamiento ha dejado mucho que desear. Más parecía al Monchito de un conocido ventrílocuo. ¿Quién le maneja? ¿Quién está detrás de él? Que respondan los periodistas deportivos que tienen que aguantar a esas lumbreras que dirigen los equipos de fútbol.
Lo mejor que podría hacer es presentar su dimisión y que se fuese a descansar a cualquier playa paradisiaca. Si trabaja tanto es porque nadie le quiere a su lado y no le soportan. Descanse usted y deje a los que realmente aman al Madrid solucionen los muchos problemas en los que ha metido al club. Deje en paz a los periodistas que cumplen de la forma más honrada con su trabajo y a los aficionados que quieren ver fútbol del bueno. Basta ya de que unos aficionados serviles le arropen. No se merece seguir en el puesto que ha comprado con malas artes.