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Periodistas trabajan en una sala de redacción, cubriendo noticias sobre el Hantavirus bajo intensa presión temporal.
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Periodistas trabajan en una sala de redacción, cubriendo noticias sobre el Hantavirus bajo intensa presión temporal. (Foto: Imagen generada por inteligencia artificial – Cibeles AI)

“HANTAVIRUS SUPERSTAR”

Por Álvaro Bermejo
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beralvatelefonicanet/7/7/18
sábado 23 de mayo de 2026, 11:10h

Información a golpe de trombón. Sería la valoración más venial del seguimiento de la noticia por parte de las grandes cadenas: secuenciar minuto a minuto la ruta del MV Hondius con una retumbante banda sonora. ¿Qué estábamos viendo? Un montaje híbrido entre ‘El Barco de los Malditos’ y ‘Odisea Infernal’. Sólo les faltó intercalar fotogramas del ‘Nosferatu’ de Murnau con el siniestro conde Orloc alzándose su ataúd infestado de ratas según el crucero del Hantavirus llegaba al puerto de Granadilla.

¿A qué obedece tanta espectacularización? A una ecuación en absoluto inocente: bajo la cobertura de informar, generar una irresponsable alarma social sólo para incrementar sus cuotas de audiencia.

No cuesta tanto informarse antes de informar, pero eso no es rentable. Sabíamos que el Hantavirus es una enfermedad infecciosa grave, también que su letalidad queda lejos de la del Covid. ¿De dónde viene su nombre? Del río Hantaan, en Corea, donde se descubrió. En la Guerra de Corea de 1950 infectó a tres mil soldados norteamericanos. Murieron doscientos. Desde entonces, se estima que cada año se producen entre 60.000 y 100.000 casos, la mitad en China. Datos para Europa: 2021, 4.860 casos. 2023, 1.885. Datos para España: catorce casos en los últimos veinte años.

Vayamos con la cepa andina descubierta en 1995: 1.500 casos en treinta años, 28 fallecidos en Argentina el año pasado. ¿Quién se cuidó de informarnos? Nadie, hasta el fallecimiento de la esposa del actor Gene Hackman. Eso vendía; es decir, servía para cebar el mercado del miedo.

Noticias sensacionalistas burdamente espectacularizadas. Sí, eso vende. Engancha. Crea adicción ante una audiencia que ya no diferencia entre información y entretenimiento. Hantavirus 2026, una película de terror en vivo y en directo presentada como información solvente.

¿Qué deberían ser los medios de comunicación? Definición de Lippman: “mapas que guían a través del mundo”. Mediadores ante el ruido ambiente. Jerarquizadores de datos que ponderen la gravedad de lo que sucede priorizando el análisis, la información veraz sobre la desinformación alarmista.

“Los cínicos no sirven para este oficio”, decía Kapucinsky. Publicaba en periódicos, no valía para la televisión. Esa gran pantalla que convierte al ciudadano en público y a la sociedad en audiencia.

Hay una frontera muy clara entre alertar y alarmar. A quienes la cruzan les trae sin cuidado el Hantavirus. ¿Cuál es su pánico real? Sólo uno: que usted cambie de canal.

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