Skandar es el protagonista y el único estudiante con poderes espirituales. Esto inquieta a muchos de sus compañeros, ya que su madre también era una elemental espiritual y la antagonista en los tres primeros libros de la serie. Muere en el último libro, pero los asuntos familiares siguen complicando la vida de Skandar. Su hermana Kenna reemplaza a su madre como antagonista y posee poderes inimaginables. Aparece en medio del Festival de la Tierra y transforma a los unicornios vinculados a jinetes con poderes de tierra en unicornios salvajes, feroces e impredecibles. Este problema se convierte en un misterio mientras Skandar intenta encontrar la manera de restaurar los lazos entre los jinetes y sus unicornios. Nadie, salvo Kenna, comprende realmente cómo funciona la maldición, y la desesperación y el temor aumentan a medida que otros vínculos elementales se convierten en objetivos estratégicos.
En este libro, la escuela para jinetes de unicornios, El Nido, experimenta cambios drásticos. El nuevo Comodoro, Rex Manning, implementa cambios impopulares a pesar de la resistencia tácita de los instructores. El cambio más significativo es la disolución de todos los cuartetos formados por jinetes de los cuatro elementos principales. Esto significa que Skandar ya no vive con sus tres mejores amigos: Flo, Mitchell y Bobby. Rex impone restricciones adicionales a medida que avanza la trama, creando un ambiente escolar tenso y conflictivo. Skandar y su cuarteto finalmente toman medidas drásticas, y los lectores se darán cuenta poco a poco de que Rex Manning es el verdadero villano de la historia, y su gran plan afectará la serie de maneras que los lectores jamás imaginarán.
La mayor parte de la historia se narra desde el punto de vista de Skandar, pero la autora se centra en los pensamientos de Kenna en algunos capítulos. Los dedicados a la opinión de Skandar describen claramente sus complejas emociones hacia la hermana a la que siempre ha amado y en la que siempre ha confiado. No puede creer los asesinatos y la maldad que ha cometido, pero tampoco puede ignorar sus planes para la Maldición del Esqueleto. Los capítulos de Kenna por su parte son fascinantes, ya que lucha internamente a pesar de sus actos malévolos. Aún conserva recuerdos positivos de Skandar y sus padres, pero estos se ven abrumados por sentimientos de soledad e ira. Sus emociones negativas a menudo se intensifican por su vínculo con un unicornio salvaje y, a veces, estallan incontrolablemente. Las hábiles descripciones de Steadman permiten a los lectores experimentar la agitación mental que sufren Skandar y Kenna.
Si hay que ponerle un pero a este cuarto episodio de las aventuras de Skandar es el de que con total seguridad será difícil para los nuevos lectores unirse a la serie comenzando con este libro. La autora relata eventos del tercer libro, pero no proporciona una historia de fondo completa para que los nuevos lectores comprendan y aprecien todo lo que sucede. Además, hay muchos nombres para guardar en la memoria. Casi todos los personajes están emparejados con unicornios y sus nombres se van mezclando a medida que va avanzando la acción.
En definitiva: nos hallamos ante un libro fantástico. La trama evoca emociones intensas y crea mucho drama, y la autora va introduciendo constantemente giros inesperados. A los lectores les costará decidir qué villano es peor, y un clímax impactante podría darles la respuesta. Recomiendo encarecidamente que le den una oportunidad a este libro, porque se lo van a pasar en grande.
Nota sobre la autora: A.F. Steadman se crió en la zona rural de Kent. De niña le encantaba inventar mundos de fantasía y garabatear historias en sus cuadernos. Antes de centrarse en la escritura, trabajó en el ámbito del Derecho, hasta que se dio cuenta de que no era tan mágico como esperaba.
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