Esta obra, inteligentemente polémica, es otro acierto de la editorial Desperta Ferro, y como el de la calificación de lo relativo al de la Batalla de Covadonga, está muy de actualidad. Este volumen está conformado por un grupo esplendido de historiadores, que abarcan, de forma concienzuda, toda la pléyade argumental de cualificación del concepto de Reconquista, y estimo que es de rigor y ley conocerlo. Este sello editorial ha nominado un nuevo espacio historiográfico de debate, y así comienza con muy buen pie. Existen tres tipos de historiadores medievalistas, unos que defendemos el concepto de Reconquista, y el hecho no nos crea el más mínimo problema ni conceptual, historiográfica o semántico. El segundo grupo acepta el concepto, pero restringido y aplicable a aspectos muy concretos del hecho relativo a la recuperación de las tierras primigenias del Reino visigodo de Toledo y perdidas, de forma espuria, por la traición de los hijos del Rey Witiza, en la Batalla de Guadalete, año 711. El tercer grupo está empecinado, obviamente de forma inteligente, y por ello es preciso conocer su argumentario, ya que consideran que ese vocablo debe ser erradicado de los textos historiográficos modernos de análisis medievalista, por ser un invento contemporáneo y no medieval. Creo que la denominación de ir a reconquistar toda Spania, del poder de los ishpañoles, más o menos, ya figura en la curia regia y en las crónicas del Rey Alfonso III “el Magno” de León. El profesor De Ayala Martínez indica que el vocablo pertenece a una ‘eficaz coartada ideológica’, que está claro y esto es así, que algunos monarcas medievales justificaron, ¡obviamente!, la convicción del término correcto de la Reconquista. Pero el hecho estaba totalmente justificado, y siempre en el Medioevo se han buscado justificaciones a hechos bélicos, incluso desde el lado mahometano idem, eadem, idem, si no sería preciso colegir los hechos historiográficos de los historiadores musulmanes, que reconocen como suya esa tierra. Sería muy positivo recordar al profesor Gª de Ayala las justificaciones de Roma para el genocidio de Cartago, acudiendo hasta a la divinidad. No sé a qué llama corte asturiana, ya que Ordoño I y Alfonso III ya son Reyes del Regnum Imperium Legionensis, y no digamos nada de Alfonso VI de León, y existe para todo ello un concepto indiscutible cluniacense y cisterciense del hecho. El profesor Albarrán contempla a los musulmanes con el mismo ideario que poseían los cristianos, ya que deseaban recuperar los territorios en la misma calidad y cantidad a como lo habían hecho los politeístas. Este hecho era contemplado como providencialista, por medio del cual Allah los había castigado por sus malas acciones. Será, por lo tanto, por lo que los fanáticos almorávides, almohades y nazaríes o benimerines lucharán hasta extenuación por medio del yihad, contra el avance inexorable de las magníficas y avezadas mesnadas de los Reinos de León, de Aragón, de Navarra, de Portugal y de Castilla. Detrás de todo ello se encuentra el hecho reconquistador, que para los andalusíes remedaba la fascinación de lo idéntico realizado por los cristianos. El profesor Ríos Saloma considera que en Covadonga y con Pelayo habría nacido el concepto de Reconquista, sumándose datos añadidos ya a lo largo del siglo XVII, que es el momento de máxima apoteosis de la contrarreforma nacida en el Concilio de Trento. “Ya en el siglo XVII, con los inicios del cientifismo historicista, algunos autores levantarán sus voces críticas contra lo que considerarían fabulaciones no basadas en el rigor histórico. Sin embargo, las viejas concepciones, que arrancan en la propia Edad Media, siguen su trayectoria evolutiva y terminan por constituir un fundamento importante en los orígenes del nacionalismo español”. Según este historiador será hacia mediados del siglo XVII cuando se empleará por primera vez el término Reconquista. El siglo XIX es el momento esencial para el nacimiento del nacionalismo y el patriotismo español, ya que existen varios hechos graves e incuestionables: desde la pérdida de las provincias españolas en América, hasta la lucha contra el voraz imperialismo francés, y las continuas guerras entre liberales y carlistas. Para todo ello, es esencial recordar el hecho de la Reconquista de la esencia de las Españas frente a los mahometanos. El profesor Ríos Saloma no olvida lo que representó el desastre de 1898. El profesor Garcia Fitz escribe sobre la tendencia abusiva al uso del término, obviamente y esto es prístino, por parte de determinados grupos políticos partidarios, que él encuadra en el grupo de los conservadores, y relacionados con los defensores del nacionalismo español. No obstante, el término Reconquista puede ser útil en algunos aspectos. Existen diversos historiadores que entienden que el uso de esa palabra es tóxica o inexacta, y por ello debería ser conceptualmente eliminada. “Otra significación que desde el mundo académico se ha dado a reconquista, y de la cual García Fitz ofrece numerosos ejemplos, ha sido el de un proceso de expansión territorial y política de la cristiandad frente al Islam. En las últimas cinco décadas distintos historiadores han advertido sobre las insuficiencias explicativas de la totalidad que tiene el término Reconquista. Se inicia esta tendencia historiográfica en los años setenta, con un trabajo muy citado y reconocido de los profesores Abilio Barbero y Marcelo Vigil”. El profesor Besga Marroquín defiende, y coincide con él, en que no existe el más mínimo problema en seguir utilizando el término Reconquista, e indica que la negación a utilizar ese término proviene de unos sectores que se identifican con la idealización de Al-Andalus, y la subsiguiente demonización del cristianismo occidental. Es obvio que la recuperación de territorios que se llevan a cabo por los diferentes Reinos del Medioevo, para mí y muy razonadamente el sumo es el Reino de León o Regnum Imperium Legionensis, se realiza en nombre del concepto hispano y cristiano-católico. “Aún más, Reconquista no es solo un término útil para comprender una parte de nuestro pasado, sino también necesario, pues sintetiza en una sola palabra muchas ideas y no puede sustituirse por ningún otro equivalente”. La profesora Carrasco Manchado está en las antípodas. No creo, porque no goza de ninguna de mis simpatías o interés, el que Camilo José Cela, salvo su merecidísimo Premio Nobel de Literatura, tenga ningún valor en su cualificación historiográfica. No obstante, indica que, en las primeras décadas del siglo XX, se han continuado añadiendo connotaciones nacionalistas, católicas y esenciales a un concepto que de hecho era el sinónimo por antonomasia de la Edad Media hispánica. El término Reconquista manifiesta que debe ser eliminado del DRAE. “Propone, en sustitución, otras semánticas que giren en torno a conceptos más útiles y ajustados como puede ser ‘feudalismo’, ‘frontera’, ‘conquista’, ‘colonización’. Concluye que es muy necesario seguir investigando sobre la Reconquista y sus significaciones, porque si no es así corremos el riesgo de seguir perdidos en lo que ella considera debates falsos que alejan el foco de lo que realmente importa”. El profesor García Sanjuan es el más beligerante, lo que me parece fantástico, porque historiadores conspicuos como él, mantienen viva esta extraordinaria parte de la Historia de la Humanidad, que es la del Medioevo. La gran eclosión de las representaciones, claramente ideologizadas en relación con el fenómeno terminológico de la Reconquista, se producirán durante el franquismo, que tanto daño ha hecho a la cultura historiográfica de las Españas, y todo ello para culto y honor excelso del caudillo y generalísimo Francisco Franco Bahamonde. “En este proceso se recupera el culto y representación de Santiago como patrón de España, con la identificación de Franco con héroes como el Cid Campeador, se recupera la heráldica de los Reyes Católicos o se usa para denominar al líder un término marcadamente medieval: caudillo”. Finaliza indicando que esta denominación ha distorsionado el pasado medieval hispánico. El último en la presentación, que no en el análisis, es el profesor Moreno Martín, que considera que todavía no se ha producido un ejercicio de reflexión, que permita la profundización en la complejidad del Medioevo. “La Reconquista sigue estando muy presente en las vidas de los ciudadanos, en nuevas producciones como series de televisión, videojuegos, juegos infantiles y de mesa, pero no se ha dado esa tan necesaria revisión cultural de un concepto que, en cierta medida, sigue siendo heredero de concepciones del pasado superadas en su mayoría”. Lo que antecede es una pequeña síntesis de una obra muy necesaria y esclarecedora sobre lo que se opina y estudia en relación con el término Reconquista entre algunos, que no todos, los medievalistas hispanos. «Reconquista. ¿Sí o no? ¿Podemos seguir hablando de Reconquista? ¿En qué medida y con qué cautelas podríamos usar un término que cada vez es más polémico ¿Es su empleo completamente legítimo? Estas son algunas de las cuestiones a las que este volumen colectivo intenta responder, a través de visiones múltiples y contrastadas proporcionadas por los mayores expertos en un debate que parece cada más espinoso y enconado. Un debate que ha permeado a la sociedad, con usos políticos del término difundidos por los medios de comunicación y las redes sociales, dibujando el panorama de una confrontación que en este caso es más política que científica, más visceral que racional, más emocional que sosegada. Es por ello que hemos reunido a un elenco variado de medievalistas que, desde distintas inquietudes, han profundizado en los orígenes, semánticas e implicaciones de un concepto íntimamente ligado a la historia española, y que ha servido a modo de etiqueta identificadora de una parte del pasado, plenamente asumida allende nuestras fronteras. Todos ellos han estudiado significaciones, interpretaciones, usos y abusos de un constructo, el de Reconquista, que se mantiene a día de hoy tal vez más vivo que nunca en los debates científicos y en las conversaciones cotidianas, en las universidades y en las barras de bar. Para hablar con conocimiento de causa, este libro acerca los debates en torno a la Reconquista que se sostienen en el mundo académico, con visiones diversas y en ocasiones enfrentadas, pero siempre desde el rigor que exige el método de trabajo del historiador responsable. A partir de aquí, el lector tendrá ocasión de enjuiciar y razonar la pertinencia o no de la Reconquista como término y cómo concepto. Porque todo en historia puede ser objeto de debate, y nada inmutable, por más que así lo pensemos». Estimo, que estamos ante una obra muy interesante y más que necesaria para el estudio contradictorio del fenómeno medieval de la Reconquista. Numero ingente de datos historiográficos. Estimo que es de alabar la diatriba, ya que de este modo y manera se enaltece el valor soberbio de la Historia de la Edad Media en Hispania. Los autores son: Carlos de Ayala Martínez (Reconquista y Restitutio). Javier Albarrán (¡Que Dios la haga volver al Islam!). Martín Federico Ríos Saloma (La Reconquista). Francisco García Fitz (Un balance problemático), Armando Besga Marroquín (En defensa de la Reconquista). Ana Isabel Carrasco Manchado (Falsos debates acerca de la Reconquista). Alberto García Sanjuán (Usos políticos del concepto de Reconquista). Francisco José Moreno Martín (La Reconquista en la cultura popular). Y como editor el profesor David Porrinas. En suma, estamos ante un libro diferente y esclarecedor de posturas medievalísticas, sobre lo que supuso la recuperación del territorio hispánico perdido frente al belicoso Islam en el año 711. «Humanum fuit errare, diabolicum est per animositatem in errore manere». Puedes comprar el libro en:
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