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Wendy Salisbury, entrevista con la autora de "La inglesa y el torero"

"Muchas mujeres dicen que su primera experiencia no fue muy buena"

jueves 23 de octubre de 2014, 13:23h
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Wendy Salisbury escribió La inglesa y el torero basándose en su experiencia personal. Con 18 años vino a España a trabajar como traductora para los escritores Domenique Lapierre y Larry Collins, que tenían el proyecto de escribir un libro sobre el diestro Manuel Benítez "El Cordobés". Tuvieron que realizar cientos de entrevistas. Wendy Salisbury les ayudó con la traducción, sobre todo a Larry Collins, que desconocía el castellano.

Esas entrevistas y el seguir durante seis meses a El Cordobés dieron paso a una intimidad que concluyó en romance. La prensa de aquella época, 1965, se hizo eco de ese idilio y Wendy fue conocida como la novia inglesa del torero. Hasta aquí la realidad, pero la novela, partiendo de hechos verídicos, se interna en una ficción desbordante, dando paso a una trama que pudo haber sido pero que nunca fue. Wendy conserva mucha documentación de aquella época y le gusta enseñarla: recortes de prensa, fotografías con Manuel, entradas de corridas de toros, cartas a sus padres, un pequeño diario con sus recuerdos cotidianos y la oreja que el torero le brindó en un coso. Si sus padres la hubiesen dejado ir con el torero a su gira americana, no sabemos lo que podría haber ocurrido. Pero lo que sí sabemos es que la protagonista Cassandra era radicalmente distinta a la escritora. Ésta nunca hubiera aguantado lo que padeció la sufrida esposa.

¿Su novela es autobiográfica?
Es auto ficción. Yo no tengo ni idea de lo que hubiera pasado si nos hubiéramos casado, porque el carácter del macho es muy oscuro, no es una persona muy buena y no creo que Manuel Benítez sea así. No puedo poner palabras en la boca de El Cordobés que sean del carácter imaginado.

El carácter del macho es machista, demasiado violento, demasiado soez.
Sí, creo que en la ficción se pueden exagerar un poco los caracteres y también Cassi Samuels no soy yo. Si hubiera sido así, para mí que hubiera combatido más. Pero los principios son verdaderos.

Por ejemplo, el caso de Dominique Lapierre.
Sí.

¿Y cómo fue que se vino a España?
Yo conocía muy bien España porque a mis padres les encantaba que viniéramos aquí de vacaciones. La primera vez vinimos a la Costa del Sol en los años 50, que era el sitio donde los ingleses venían. Nos gustaba mucho el flamenco, la comida, lo folklórico y los toros. La primera corrida la vi con nueve años y estaba totalmente impresionada, el drama, la pasión, todo me gustaba muchísimo. Poder tener ese trabajo después con El Cordobés era como un sueño para mí, porque estaba metida en el mundo que me gustaba tanto, era muy interesante. Así que cuando tenía 18 años decidí venir a España para una estancia un poco más larga que unas vacaciones.

Igual que en el libro.
Sí, exactamente igual. Mis padres no eran tan estrictos como los de Cassi, además mi hermana se había casado con un español y mis padres lo habían acogido como su yerno, a pesar de que él era católico y nosotros judíos.

En el libro los padres de Cassi rompen su relación con ella.
Sí, He exagerado algunos acontecimientos familiares para dar más color a la obra. En la ficción esto se puede hacer y además, dicen que no hay ficción que no pueda ocurrir en la vida verdadera.

La realidad a veces supera a la ficción.
Sí.

¿Qué recuerdos tiene de Dominique Lapierre?
Estoy todavía en contacto con él, tiene unos 80 años, y nos escribimos por email. Voy a ir a su casa este verano para llevarle una copia del libro. Era como, no digo un padre para mí, pero se portaba muy bien conmigo, ya que yo era una joven que estaba lejos de casa y estaba sola en España. Y Larry Collins, el otro autor con quien trabajaba, él no hablaba español y Dominique sí, así que yo fui con Larry a hacer entrevistas y Dominique iba a hacer las suyas.

Entonces no escribían conjuntamente el libro.
Era hacer entrevistas durante algún tiempo y seguir a Manuel Benítez, ir a todas las corridas, pasar tiempo con todos los que estaban alrededor, la cuadrilla y también en Palma del Río donde nació, hablando con su hermana Angelita que le crió, porque sus padres murieron cuando él tenía unos cuatro años. Era como un huérfano gitano. No sabía ni leer ni escribir. Robaba navajas donde podía, patatas y nuestros orígenes eran muy diferentes. Dicen que los opuestos se atraen. Era algo así porque para mí era como algo prohibido. Tenía nueve años más que yo, estaba en la cumbre de su fama. Le llamaban el beatle español, era la temporada de Los Beatles, que yo conocía en Londres y para una joven inglesa, estar metida en este mundo era algo increíble. Por eso me he quedado tantos años con la impresión de lo que era.

Para escribir este libro, ¿tenía algún diario con sus vivencias apuntadas o se acordaba de todo?
Mucho de memoria, pero también tengo mi álbum de fotos de aquellos tiempos. También todas las cartas que yo escribía a mis padres. Todo fue muy útil para mí. También he escrito dos volúmenes de memorias.

¿En esos libros de memorias también contaba cosas de El Cordobés?
No, absolutamente nada sobre él. Pero después de haberlas escrito, mi agente me dijo que qué iba a hacer y yo le respondí que no tenía ni idea. Me dijo que yo tenía una historia que me había ocurrido y que podía ser muy interesante ponerla en ficción. Me fui a Marbella en el verano del 08, y me senté con el ordenador y salió de mí como en seis semanas.

Parece que en la novela se aprecia un poco de venganza contra El Cordobés.
Es que no es él, es un personaje. No tengo venganza ninguna, le tengo mucho cariño. Lo que ocurrió entre nosotros no era muy agradable para mí, pero fue una cosa que ocurrió. Muchas mujeres dicen que su primera experiencia no fue muy buena.

La novela es un poco fatalista. Su primera relación fue mala, la segunda muy buena y en las dos primeras relaciones engendra un hijo.
Nadie sabe cómo ocurren esas cosas, pero pueden ser verdad.

Cassi es una mujer que aguanta mucho todo tipo de vejaciones.
Sí, esa no soy yo.

En la novela es un poco indulgente con el protagonista. Hay una comprensión hacia cómo actúa.
Sí, porque yo creo que en aquellos tiempos había mujeres que una vez casadas, piensan que están en una especie de cárcel, de la que no pueden salir. Por eso al principio combate un poco su amor hacia Alonso, porque no sabe qué va a ocurrir si ella le deja y tiene mucho miedo de su marido.

Pánico. Si no, le habría dejado antes.
Sí, exactamente. Pero la muerte de su hijo ha sido un momento para pensar en otra cosa. Cuando tenía al hijo estaba como apegada al matrimonio y su muerte le dio un poco de libertad.
¿Se pueden decir cosas en una novela que en unas memorias no se puede?
Sí, tengo más historias de mi vida que me gustaría contar, pero no puedo.

También en el libro se aprecia el gusto por los toros.
Sí, yo era muy aficionada a los toros y lo sigo siendo. Vengo tres o cuatro veces al año, tengo un apartamento en Marbella cerca de mi hermana y voy a las corridas.

¿Para el personaje de Alonso pensó en El Viti, que era de carácter más serio que El Cordobés?
No pensé especialmente en él. Sólo en un personaje que tuviera un carácter opuesto a Rafael Romero para que Cassi se sienta atraída, un personaje con educación. Cuando estuve con El Cordobés noté la diferencia que teníamos de educación. Su forma de comer, no sabía utilizar los cubiertos. Esto no fue culpa suya, fueron sus orígenes, su infancia tan difícil.

¿Cómo encaja una inglesa en esa España tan profunda?
Pues me metí con afición (Risas), y con el deseo de aprender cómo era la vida íntima de un torero. Yo siempre iba a las corridas: Diego Puerta, Paco Camino, Curro Romero, yo conocía a todos los que eran populares en aquellos tiempos. Con mis padres, con doce, trece años, íbamos siempre a la Feria de Abril de Sevilla, a las casetas, vestida de flamenca y bailando flamenco. Estaba como hecha una española. Por eso no fue tan difícil para mí encajar.

¿Por qué no le da una vía de escape a la protagonista para solucionar su vida y sin embargo a Alonso le coge el toro de una forma tan cruel?
Cuando lo estaba escribiendo y salió esto, era la venganza de Rafael, de un hombre que sabía que su mujer había estado con otro y siendo él El Macho, además, no podía soportarlo, así que lo quería matar.

Con un Miura pintado. ¿No cree que esto no encaja muy bien en la obra?
Yo creía que esto no me lo iban a permitir, pero funciona dramáticamente. Tenía que encontrar algo que no fuera una escopeta y que sucediera en la plaza de toros frente a todo el mundo y, sobre todo, de Cassi, para que ella viera que era él el que mandaba. Creo que el resultado de la cogida de Alonso estropeándole la cara era buena razón para irse, para que ella no lo viera más.

¿Ha mejorado El Cordobés con los años?
Nadie mejora con los años, no creo.


Pero él quería mejorar y aprendió a leer y a escribir, cosas que no hace el protagonista de la novela.
Sí, es que no son la misma persona. Tengo que decir esto porque si no me pueden poner una demanda. Sí, creo que su mujer, Martina, ha sido muy buena para él. No la conozco, pero creo que la quiere mucho. También le gustaba beber hace tiempo y ahora parece más tranquilo. Sigue el mundo del toreo a través de su hijo Julio y cuando nos vimos el año pasado, hemos pasado un rato muy bueno juntos y estaba bien, se mantiene bien. Sé que hace ejercicio y que disfruta de su vida madura - como yo - (risas).

¿Después de este libro qué piensa hacer? ¿Qué camino va a seguir?
He escrito ya otra novela, la he terminado y estoy editándola. Es también un poco autobiográfica. Mi familia es judía y la expulsaron de Rusia los cosacos. Echaron a todos los judíos, que se expandieron por todo el mundo y son tres generaciones de familia que viajan primero a Inglaterra y luego a América. Eso es mi siguiente novela.

¿A qué público va dirigido su libro? ¿Es más para un público femenino?
Como es un romance, supongo que sí. Pero tiene también cosas fuertes para que les pueda gustar a los hombres. Me gustaría que se hiciera una película con él. Cuando lo escribía, lo veía en imágenes.

Tiene un lenguaje muy cinematográfico. También en las descripciones de los decorados se nota que es usted anticuaria.
Sí. Tenía que utilizar todo lo que tengo para poner mucho color, pero las partes oscuras no sé de dónde han venido, porque nunca me han ocurrido a mí. Me he sorprendido bastante al escribir algunas cosas tan duras.

Los puristas del toreo, ¿qué pueden opinar? Pienso que está bastante documentado.
Sí. En la versión inglesa en la que lo escribí, han quitado un capítulo que era la explicación del toreo para los lectores ingleses, que no saben lo que es. Tengo un problema y es que en Inglaterra no les gustan los deportes de sangre y no lo han publicado todavía allí. El título original era Sangre en la arena, y lo cambiaron por La inglesa y el torero. No me importa.

¿Qué le diría a un posible lector para que lea la novela?
Pues que la historia es principalmente un romance y tiene de todo: amor, pasión, muerte, violencia, sexo. He intentado poner lo que hay en la vida bien vivida y entera.


Entrevista


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