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Cristina Campos
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Cristina Campos (Foto: Javier Oliaga)

Entrevista a Cristina Campos, autora de “Pan de limón con semillas de amapola”

“Soy una montaña rusa de sentimientos”
martes 02 de febrero de 2016, 18:43h
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Cristina Campos es una reconocida directora de casting. Hace unos años decidió dejar apartada su carrera para intentar escribir un guión cinematográfico. Le concedieron una beca en el Ministerio de Cultura y otra en la Unión Europea y se dedicó en cuerpo y alma a ello. No lo consiguió. Estuvo cinco años intentándolo hasta que un buen día decidió: “voy a olvidarme del mundo del guión y a escribir una novela”. El resultado ha sido la interesantísima novela “Pan de limón con semillas de amapola”.


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Cristina Campos (Foto: Javier Oliaga)

Para escribirla decidió dejar hogar y familia y trasladarse a Mallorca para encontrar la tranquilidad y la inspiración necesaria para escribir su primera novela. La recompensa al esfuerzo ha sido grande ya que el Festival de cine de Berlín, dentro de la sección Books at Berlinale ha seleccionado diez novelas con el propósito de realizar una adaptación cinematográfica y entre ellas se encuentra la suya. No le salió un guión, pero, al final, sí le salió una novela que se puede convertir en guión cinematográfico. A mí, personalmente, me encantaría que así fuera y se valorase su esfuerzo.

“He aprendido a escribir leyendo a mis autores favoritos, pero también con la lectura cinematográfica, donde he conocido estructuras como las que se conciben en el cine”, explica esta escritora barcelonesa con pasión y sentimiento. Solo escucharla nos pone la piel de gallina por la pasión con la que se explica. “Para escribir la novela empecé haciendo una escaleta con más de 100 acciones, como si fuese un guión cinematográfico. Sabía muy bien a dónde quería ir”, corrobora Cristina Campos en su reciente visita a Madrid.

Sabía perfectamente que tenía un guión perfectamente armado, un desarrollo muy visual, como así lo han percibido en Berlín, pero le faltaba profundizar en el alma de los protagonistas y eso lo hizo en su retiro de Valldemossa. “El guión es como una fotografía, la novela tiene que describir el alma”, puntualiza.

Pan de limón con semillas de amapola” hace referencia a una receta que hay dentro del libro. Cada capítulo comienza con una receta de repostería. “Es la primera pista del libro”, nos descubre en la charla que mantuvimos en la cafetería de un conocido hotel de la Gran Vía madrileña. “El misterio es descubrir por qué las hermanas han heredado la panadería en una ciudad en la que no conocen a nadie”, indica enigmáticamente.

La novela ha quedado muy visual. “En la actualidad estamos muy acostumbrados a todos los aparatos tecnológicos, a tanto móvil y pantallas de televisión que nos hace ser muy visuales”, apunta y añade “por eso, para mí, la literatura tiene que ser ritmo, ritmo, ritmo. Es básico para mí”, confiesa y, al igual, señala que tuvo que dejar de ver series en televisión para poder centrarse en la escritura. “Cuando escribo no puedo ver nada”, puntualiza.

Su secreto para la escritura es leer. “Leo para aprender, además de disfrutar”, reconoce. Este año ha disfrutado mucho con el libro de Milena Busquets, “También esto pasará”. En su opinión, el libro del año. En los últimos días ha leído el último de Pilar Eyre, que lo ha disfrutado mucho y entre sus lecturas clásicas no puede dejar de leer una y otra vez “La casa de los espíritus” de Isabel Allende y “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel, que tienen algunos puntos de conexión con su libro.

“Me conmueven los libros que tienen mucha verdad. Soy una montaña rusa de sentimientos, hasta tal punto que lloro cuando escribo. A veces me digo a mí misma que estoy completamente chalada”, elucubra. Su método de trabajo consiste en levantarse a las seis de la madrugada para leer un poco y después ayudar a sus hijos en los estudios. Después de dejarlos en el colegio, sobre las 10, comienza a escribir hasta las 14:30. “Los fines de semana descanso”, especifica.

Su novela es una historia coral, una historia de amistad femenina. “Es algo fantástico. Quería hacer una historia de amigas, de cuatro mujeres muy diferentes que se unen para luchar por sus vidas”, cuenta con pasión. Esas mujeres tienen una carencia afectiva, algunas padecen una falta de hogar y en la novela trata de remediarlo. La vuelta al hogar, al nido del que un día partieron. La panadería hace las veces de ese nido y a una panadería de Valldemossa fue a que la enseñaran a hacer todo tipo de pan.

“Nunca es demasiado tarde para el amor. Mi abuela se enamoró estando en la residencia y fue muy feliz hasta que los separaron”, cuenta. El reencuentro de un amor juvenil en edad avanzada es uno de los temas del libro. “Algo que es maravilloso que suceda”, opina. Ella no ha tenido que esperar a llegar a una edad avanzada, lo ha encontrado en su compañero. “En el amor busco hacer equipo, que nos entendamos intelectualmente y compartamos”, opina.

Respecto a lo que la está sucediendo con el libro, todavía está un poco anonadada. “Se va a publicar en Random House Alemania y también en Italia y Polonia. Que se publique en Alemania me hace mucha ilusión porque en Alemania encontré todo”, recuerda. Reconoce que no espera mucho del futuro, sólo espera disfrutar de lo conseguido. “Sólo llegar a Berlín es un honor”, expresa. La característica principal de su literatura es la verdad. “En lo que escribo hay verdad”, concluye.

Puedes comprar el libro en:

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