Nuestro poema de cada día
Gabriel Miró describe con sensibilidad el paisaje de Calpe, evocando su belleza a través de una rica adjetivación que resalta la conexión entre el ser humano y la naturaleza. El campanario del pueblo se presenta como símbolo de identidad, en un entorno donde flora y fauna conviven en armonía.
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En "La tarde" de Gabriel Miró, Sigüenza pasea por la naturaleza en septiembre, disfrutando del paisaje y los pueblos de La Marina Baja. Se encuentra con un gato abandonado, lo que provoca una reflexión sobre la compasión. La prosa destaca por su belleza sensorial y conexión emocional con la tierra.
Nuestro poema de cada día
Miró, amante apasionado de la belleza. Gabriel Miró (Alicante, 1879-Madrid, 1930) dedicó su vida a la redacción de una obra artística que refleja su temperamento melancólico, su aguda sensibilidad y un dominio absoluto de todos los recursos del lenguaje. Aun cuando su prosa se inscribe en la órbita modernista, se le adscribe a la Generación Novecentista, tanto por su edad como por su afán de depuración formal, exacerbada hasta el tales extremos que Ortega y Gasset llegó a definir su estilo como "fatigoso a fuerza de ser pulcro y solícito". Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia.
Nuestro poema de cada día
Que Gloria Fuertes es mucho más que un escritora de poemas para niños es algo que, por fortuna, se ha ido abriendo paso al tiempo que ha ido ganando todo tipo de lectores, sin importar edad, ideología o condición social. Su poesía sigue más viva que nunca, aunque ya hace casi tres décadas de su muerte (27 de noviembre de 1998). Y no está de más recordar que la crítica especializada la considera como la mejor poeta de la Generación del 50, y que escritores como Camilo José Cela reivindicaban la calidad de su poesía, siempre convertida en testimonio de humanidad y en compromiso ante la injusticia.
Nuestro poema de cada día
Con el paso del tiempo, oficios que estaban muy arraigados en la sociedad de una determinada época han terminado por desaparecer en la nuestra, y en la actualidad solo pueden evocarse desde el recuerdo nostálgico. Y ahí entra la Literatura. Ahora, con los adelantos tecnológicos y la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) el “tempus fugit” se nos antoja imparable para la supervivencia de muchos trabajos que pensábamos imprescindibles.
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La miga y la pedagogía del castigo de doña Domitila. A lo largo de esta segunda semana de septiembre, niños y adolescentes vuelven a sus colegios e institutos para iniciar un nuevo curso escolar. Afortunadamente, la educación ha abandonado los procedimentos punitivos para sancionar el bajo rendimiento de los escolares, y nada tiene que ver con la escuela a la que se refiere Juan Ramón Jiménez en el capítulo VI de Platero y yo; una escuela en la que la maestra (la [a]miga), doña Domitila, impone una severa disciplina que incluye castigos físicos para los niños. Por eso, el poeta, irónicamente, no quiere que Platero participe de la crueldad de ese modelo pedagógico, y prefiere llevárselo al campo para enseñarle a disfrutar de la Naturaleza.
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El paisaje de Moguer. II. La cañada de las Brujas. Un ambiente de misterio envuelve todo el capítulo V de “Platero y yo”. En el primer párrafo, Juan Ramón Jiménez logra suscitar la sensación de miedo; y así, aparecen, en los prados soñolientos, cabras negras -símbolo del diablo- entre las zarzamoras -símbolo de represión y rechazo-; sombras que se ocultan al paso de Platero y Juan Ramón, no se sabe con qué enigmáticas intenciones; nubes bajas, que provocan una tenue neblina; humedad y silencio en el ambiente...; y, como marco misterioso que todo lo envuelve, la Cañada de las Brujas por la que transitan.
:Rata_ publica el segundo volumen de los diarios de Sanmao, donde narra su estancia en Canarias junto a su esposo José Quero. Son historias en las que la autora profundiza en su relación de pareja y relata la vida que lleva en las islas: el paisaje, los amigos, los viajes de descubrimiento y su trabajo como articulista ya conocida en Taiwán. También la tragedia que marcará su vida para siempre, la muerte de José, tras la cual viajará a Segovia, Oviedo y Madrid.
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La extraordinaria capacidad verbal de Gabriel Miró
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[Sigüenza se reencuentra con un lugar en el que estuvo hace muchos años”].
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Referencias mitológicas y su evolución. Las sirenas eran criaturas mitológicas marinas con busto de mujer y cuerpo de ave según la tradición grecolatina, que tenían un canto letal, porque con su dulzura atraían a los navegantes para hacerlos chocar contras las rocas y que perecieran. (Baste recordar el canto XII de la Odisea, de Homero, en el que Ulises tuvo que atravesar el territorio de las sirenas en su viaje de regreso a Ítaca, tras la guerra de Troya, amarrado al mástil de su barco, mientras que su tripulación llevaba los oídos taponados con cera). En el folclore medieval su imagen cambió y pasó a tener cola de pez; pero la iconografía cristiana medieval la representaba con carácter monstruoso y simbolizaba en ella la lujuria.
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El poema "El sereno" de Gloria Fuertes retrata a un vigilante nocturno que, con un carácter misterioso, conoce el mundo suburbano y sus secretos. A través de su figura, la poeta aborda temas de soledad y justicia social, culminando en la denuncia de su encarcelamiento por proteger a los mendigos.
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Cuando redactamos estas líneas, Carlos Murciano sigue con nosotros, a sus casi 95 años de edad (nació en Arcos de la Frontera el 21 de noviembre de 1931) ¡Un monumento vivo de la mejor poesía contemporánea española!
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El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.
El movimiento como poesía y supervivencia
La Sala Tarambana de Carabanchel se convierte en el epicentro de la vanguardia coreográfica con la llegada de Provisional Danza, la mítica compañía liderada por la maestra bailarina Carmen Werner.
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