Ático de los Libros. 2025
16/01/2026@20:20:00
El libro lleva un subtítulo más que esclarecedor: ‘Guerra y paz en la edad de oro de Roma’. “En el año 122 d.C., el hombre más poderoso del mundo llegó a orillas del Tyne. El río -que fluye por lo que hoy es la ciudad de Newcastle- era el punto más septentrional que jamás había visitado un emperador romano. A sus pies se extendían las tierras bajas de Britania, la fértil mitad meridional de la isla que las legiones habían conquistado, pacificado y domado en el transcurso de los ochenta años anteriores. Más allá se extendían las tierras salvajes del norte, tan agrestes y pobres que no merecía la pena dominarlas. Tal fue, en cualquier caso, el juicio del césar visitante. Publio Elio Adriano era un hombre bien cualificado para distinguir entre civilización y barbarie. Había estudiado con filósofos y cabalgado hacia la guerra contra cazadores de cabezas; había vivido tanto en Atenas como en una isla del Danubio. Antes de su llegada a Britania, había estado de gira por las bases militares a lo largo del Rin y había dado órdenes para que se construyera una gran empalizada más allá del margen oriental del río. Ahora, de pie junto a las grises aguas del Tyne, Adriano tenía planes para la construcción de una maravilla de la ingeniería aún más formidable”.