Nuestro poema de cada día
José Cadalso (1741-1782) -que utilizó el pseudónimo de Dalmiro- se incorpora a nuestra historia literaria con títulos como Los eruditos a la violeta (1772), Noches lúgubres (1793) y Cartas Marruecas (1798). Los eruditos a la violeta se hizo muy popular en la época]; y es una sátira contra un cierto tipo de educación entonces frecuente: la erudición basada en la superficialidad. El contenido y estructura de la obra quedan claramente reflejados en el subtítulo: “Curso completo de todas las ciencias, dividido en siete lecciones, para los siete días de la semana, publicado en obsequio de los que pretenden saber mucho estudiando poco”. El título alude a uno de los perfumes, el de la violeta, que se puso de moda por jóvenes que se las daban de cultos.
La antigua Roma, siempre moderna, cuánto nos enseña. Aún más sus mujeres, sobre todo las que nacieron en la cuna del poder, las grandes familias, la casta o la “gens”, como se llamaba entonces. ¿Qué hubiera sido de Julio César sin su madre, la imbatible Aurelia? ¿O de Servio Tulio sin aquella que lo adoptó cuando no era más que un esclavo, la visionaria Tanaquil? ¿O del mismo Cicerón sin la dote que aportó a su boda la bella Terencia, cuatrocientos mil sestercios, el precio exacto de una plaza en el Senado?
“El escritor tiene que buscar la belleza a través de la palabra”
“Pasaporte de bruja. Volando en escoba, de España a América, en el tiempo de Cervantes” es el original título del último libro de la escritora y profesora de Historia Moderna y Antropología de la Universidad a distancia de Madrid (UDIMA), María Lara; continuación de “Brujas, magos e incrédulos en la España del Siglo de Oro”. Además, la autora alcarreña colabora asiduamente, junto a su hermana Laura, en el programa televisivo “La aventura del saber”, de La 2 de TVE, donde están desarrollando la serie “Monarquías”.
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Lo que suena podría parecer una balada de los Apalaches en la voz de una mezzosoprano fantasmal, una melodía del viejo Broadway cruzada con rock psicodélico, o, simplemente, una canción del alma fuera de todo tiempo y lugar. Escuchar a Josephine Foster es toda una experiencia al margen y en los márgenes de lo convencional. La idónea para iniciar este nuevo año al lento vibrato de su ‘I’m a dreamer’.
Antonino Nieto lo mismo sirve para un roto que para un descosido. En "Tomografía del diente" nos habla, con su estilo poético, de la amistad hispano-china y su más alto prócer Xi Jinping.
OPINIONES DE UN LECTOR
Iruya Editorial
El libro se presenta como un cuaderno de campo, un cuaderno de dibujo o un diario de viaje. Tiene una portada minimalista, con letras de oro y carmín sobre fondo ocre, con aspecto de albero o papel de estraza y con tacto de cuero. Un poemario con 163 poemas sin títulos y 240 páginas distribuidas de la siguiente manera: Un prólogo de Francisco Arriero Ranz, cuatro partes tituladas: Amoramor (con 46 poemas, 7 de ellos en verso libre y los demás en prosa), Covid-19 (con 48 poemas, 9 de ellos en verso libre y los demás en prosa), Química de la ira (con 40 poemas, 11 de ellos en verso libre y los demás en prosa) y Revolución ( con 29 poemas, 13 en verso libre y el resto en prosa), un Epílogo (En alianza con lo dicho) de Arturo Hernández González, más una foto y la biobibliografía del autor, y por último, los Agradecimientos. Aquí el autor ha dejado su alma esculpida en palabras, como si el libro entero fuera un epitafio extenso o un mapa-guía de viaje. Una imagen a todo color de una pintura mitológica de Tiziano, “La Bacanal de los Adrios”, te recibe a portagayola en la página tres. La escena, casi premonitoria, como una declaración de intenciones, aspiración suprema o deseo, predispone para afrontar la lectura que va más allá de su relato. Dicha pintura nos proyecta una visión dionisiaca de la vida, toda una écfrasis sinestésica intencionada para abrir boca desde el comienzo, para dejarnos clara “la voluntad epicúrea contra el pesimismo”.
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